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Introducción de "Iguana escribir el exilio"
por Paul Carr


Exilio. ¿Se trata de un verbo, un sustantivo o un adjetivo? ¿Alguien sabe verdaderamente lo que significa ser un exiliado, estar exiliado, estar en el exilio, ser un líder, un poeta o lo que sé, exiliado? Una búsqueda rápida de la palabra "exilio" en Google arroja cerca de unos 2,8 millones de resultados. Hay videos, software, grupos musicales, juegos de computadora y revistas, y todos ellos guardan alguna relación con el término "exilio". Y hay también una multitud de grupos habidos y por haber que hablan del exilio. Ningún país carece de exiliados. El Dalai Lama ahora vive exiliado en India, los afroamericanos han buscado refugio en Cuba, algunos soldados estadounidenses se han exiliado en Canadá para evitar participar, según sus propias palabras, "en una guerra ilegal con Iraq", y decenas de los países poseen alguna forma de "gobernantes en el exilio", que esperan el momento propicio para retornar a su tierra natal. De hecho, la historia a menudo es escrita desde y en el exilio, como lo atestiguan una plétora de grupos que han procurado justificar la "verdadera" naturaleza de los eventos.

 

Todo ha sido explicado, excepto cómo vivir.

(Jean-Paul Sartre, 1905-1980)

 

Tal vez para el "ciudadano" promedio, el término "exilio" sea demasiado político, con sus connotaciones de guerra civil, disrupción, posiblemente una inmoralidad cruel. ¿Conocemos la diferencia entre inmigración, migración, estado de refugio y exilio? Es evidente que en algunos casos hay gente que busca refugio en el exilio cuando en realidad está escapando de su propio procesamiento delictivo. De manera semejante, hay casos de gente que nunca escapa de la persecución, la compleja red de vigilancia y traición, o la profundidad del tormento y la tortura. A veces, a los exiliados se los denomina "terroristas", o contrariamente "luchadores por la libertad", y en ocasiones "déspotas". A menudo se trata de seres marginales, en busca de paz. Por supuesto, la amplia mayoría prefiere no vivir en el exilio.

 

Hay algo más fuerte que todos los ejércitos del mundo y eso es una idea cuya hora ha llegado.

(Víctor Hugo, 1802-1885)

 

La historia de la humanidad es una letanía de esas historias, de separaciones forzadas, de actos diabólicos y de movimientos notorios. ¿Existe algún grupo exiliado que no tenga una oficina representativa o algún establecimiento de buena fe en Canadá? La realidad es que, sin paz, siempre habrá una circulación masiva de la humanidad. Ya que nunca ha habido paz, estamos destinados a ver que esas oleadas de migración masiva continúan. El impacto del orden político y socioeconómico mundial reviste amplios alcances. Habrá inestabilidad, inseguridad, pobreza y desesperación. La gente se establece en otro lugar, y muchos  exitosamente, pero siempre una parte de ellos queda atrás. A veces, se está atrapado entre el abismo socio-psicológico y la presión constante de las fechas topes, ni libre ni cómodos, ni aquí ni allá. Para Jorge Etcheverry, el exilio no puede desvincularse del entorno político de la condición humana:

 

Un transplante por razones de persecución/discriminación política,

ideológica, étnica, de orientación sexual o sexo o religiosa. Si bien excluyo a la inmigración económica "tradicional" (venir a "hacerse la América"), en los tiempos actuales, el fantasma del hambre y la necesidad fuerza a vastos conglomerados humanos fuera de sus países. El exilio se convierte en parte de la "globalización", que convierte en superfinos más y más sectores en los países y regiones en que la economía de mercado se establece o renueva.

 

Para Constanza Duran, el exilio hace referencia a la constante turbulencia del desarraigo:

 

...dejar al país de uno, su cultura, sus raíces y la ideología en que uno estaba inmersa, en forma brusca e inesperada. El exilio duele ya que por las razones mencionadas antes, uno está siempre con un pie aquí y un pie allá. Duele el dejar tu país en forma abrupta sin haber uno realmente podido decidirlo, lo decidieron por uno. A pesar de los años que han pasado, por más cariño que le tenga a Canadá, siempre me siento que no pertenezco aquí.

 

Para Ramón de Elia, el exilio es caracterizado como la vida misma:

 

El exilio es optar por la vida, por un sueño, por una convicción, aunque todo ocurra calladamente. El exilio es el precio que se paga por querer ser, por aborrecer la inexistencia. El exilio es estar ausente de un hogar que ya no existe.

 

Para Spin, el exilio trae aparejado el recuerdo cotidiano del lugar del que uno proviene:

 

La privación del hogar natal de uno por causas forzadas. El exilio también es un estado mental por el cual uno busca huir de circunstancias que le causan a uno dolor en cualquier forma que ese dolor sea manifestado. Este tipo de exilio para mí incluye a los que tienen recursos financieros y viajan desde sus condiciones privilegiadas a países de necesidad en busca de ese "relajamiento" que no viene siendo nada más que un exilio voluntario mental.

 

Para Hugh Hazelton, el exilio representa el renacimiento de su convicción e ideales:

 

El exilio es la necesidad de pasar la frontera a otro país para preservar y seguir luchando por unos ideales transcendentes.

 

El exilio, o la condición del exilio, generalmente no se ha elegido, sino que es una necesidad o una forma de supervivencia. La sociedad norteamericana, con sus programas de entrevistas para resolverlo todo, sus "reality-shows" y sus esquemas para volverse ricos, no siempre está preparada para enfrentarse con la realidad esencial en el fuero interno de la gente. Una simple mirada hacia la noción de democracia y la forma en la que aquí se llevan a cabo las elecciones proporcionaría un contexto justificativo como para no sumergirse demasiado en la existencia del exilio.

 

Si pareciera que participo de la política, es sólo porque hoy la política nos encierra como el abrazo de una serpiente del cual no es posible liberarse, por mucho que uno lo intente. Por lo tanto, prefiero luchar con la serpiente.

(Mahatma Gandhi, 1869-1948)

 

El exilio es también un estado mental. Uno no tiene que abandonar su entorno geográfico y cultural para sentirse exiliado. Del exilio se infiere, de manera inapelable, la ideología; se relaciona con la búsqueda del hogar, los parámetros de la familia, la identidad y, finalmente, la propia existencia.

 

La poesía se acerca más a la verdad vital que la historia.

(Platón, 427-347 A.C.)

 

La presente obra, realizada por un grupo de poetas que viven en Canadá vinculados de alguna manera a América Latina, habla de la noción del exilio en su sentido más amplio. Tal vez se refiera a la identidad canadiense en el sentido que ninguno de nosotros, los diez poetas de esta antología colectiva, hemos nacido en Canadá. Dos hemos nacido en los Estados Unidos y hemos venido aquí inmediatamente después de nacer, en el primer caso, y después de la guerra de Vietnám, en el segundo. Otros dos son de Chile, y llegaron aquí poco después del fin de la democracia electoral en ese país. Otros tres son de El Salvador, otro de Guatemala y otro más de México, y todos han llegado hasta acá debido a la agitación y la desintegración en la región centroamericana por la intervención extranjera y los conflictos prolongados. Finalmente, nuestro último compañero llega de Argentina en 1994. Diez poetas con diez historias, que convergen y divergen, pero todos buscando contar su versión de la verdad, aunque cada uno a su modo. La gran escritora afroamericana Maya Angelou (nacida en 1928), capta mejor esta necesidad:

 

No hay agonía mayor que guardar dentro de sí una historia que no ha sido contada.

 

Este libro es único ya que todos los poetas que se incluyen han escrito en inglés y en español. Aunque traducir la poesía es posible, no sin representar una tarea problemática y extenuante, los poemas de esta antología no han sido traducidos.

 

La imaginación es más importante que el saber.

(Albert Einstein, 1879-1955)

 

El trabajo de esta antología representa un esfuerzo colectivo: AmaLuna se ha encargado del apoyo contextúa!, Jorge Etcheverry y Julio Torres -Recinos han realizado la revisión de los poemas en español, Paúl Carr y Hugh Hazelton han hecho lo mismo con los poemas en inglés, y todos los poetas, de una manera u otra, han colaborado para que este libro cobre forma. Un agradecimiento especial a Hugh Hazelton y a las Ediciones de la Enana Blanca por toda la ayuda que han brindado para finalizar y publicar este libro.

 

Sólo con trabajo y esfuerzo se logra alcanzar la originalidad y el sentimiento de la dignidad propia.

(Fyodor Dostoevsky, 1821-1881)

 

La formación del Colectivo de Mojito de Iguana, que en inglés será literalmente "Iguana Sauce Collective", significó para nosotros la realización de una idea que todos mantenemos, y eso es que la noción de compartir historias y narrativas individuales por medio de una sola voz unificada refuerza lo esencial del mensaje. AmaLuna, que ha atesorado su sensibilidad poética por años, se destaca por su interés en este proyecto y en especial por instarnos a todos a seguir adelante.

 

Aquel que sólo conoce los principios correctos no se iguala a aquel que los ama.

(Confucio, 551-479 A.C.)

 

En un mundo pleno de sutilezas, indirectas y matices, puedo admitir abiertamente que sin lugar a dudas fue un placer considerar el exilio en el que vivimos y soñar junto con los poetas del Colectivo de Mojito de Iguana. La poesía ofrece la esperanza, puede hablar de lo inefable, puede rectificar el fuero interior y puede, esperamos, conducir a la paz.

En paz y solidaridad,

 

Paul Carr

Editor y poeta

17 de mayo de 2006

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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Feb 16, 2008
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