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La Izquierda - Un Partido, un Proyecto
Partido Izquierda - (PAIZ)


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La creación del Partido de Izquierda (PAIZ) responde a la necesidad de devolverle la esperanza al pueblo de Chile. Se trata de construir las respuestas adecuadas a la crisis del capitalismo y a la catástrofe social, ecológica y democrática que esta ha traído consigo, cambiando radicalmente de sociedad.

El Partido de Izquierda es la herramienta para derrotar a las derechas y conquistar la mayoría política en torno a un programa republicano y democrático que deje atrás la lógica capitalista.

El Partido de Izquierda propone la República Social fundada en la soberanía popular. Promueve una política ecológica basada en otro modelo de desarrollo económico, social y medioambiental opuesto al modelo productivista y consumista.

El Partido de Izquierda se nutre de las culturas políticas socialistas, de la historia de las luchas de los pueblos originarios, del combate obrero y sindical, de los movimientos latinoamericanistas, estudiantiles, feministas, antirracistas, ecologistas, laicos, racionalistas y democráticos que a lo largo de más de cinco siglos, -desde la llegada del conquistador-, le han abierto las puertas a la libertad y han hecho retroceder la tiranía.

Por sobre todas las cosas el Partido de Izquierda es una organización que mira hacia el futuro, consciente de la necesidad de construir una alternativa de izquierda a la ya larga dominación de las derechas.

Porqué ahora, porqué nosotros

Hace ya veinte años que Chile salió de la dictadura explícita y vive en un sistema que no merece el calificativo de democrático con el que se acomoda casi todo el espectro político. Hace ya veinte años que la atomización de las fuerzas de izquierda impide la creación de una alternativa al peor de los neoliberalismos. Hace ya veinte años que el mesianismo de unos y otros esteriliza las luchas y movimientos sociales y las reivindicaciones populares. Hace ya veinte años que los "líderes" rechazan toda acción cuando no son ellos mismos los que inventaron la idea.

Si no es ahora, ¿Cuándo? Si no somos nosotros, ¿Quién?

Nosotros, el pueblo de Chile, asumimos una vez más la responsabilidad de hacer la historia, el desafío de hacer realidad los sueños, la defensa de los postergados, de los reprimidos, de los negados, de los sometidos, de los excluidos, de los explotados, de los sin derechos. Para la audacia, la inteligencia y la voluntad políticas el nacimiento del Partido de Izquierda es una libertad más y una vergüenza menos. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Nadie puede ser excluido de este combate: la única condición para integrar el Partido de Izquierda es la voluntad de luchar por los derechos ciudadanos.

Nuestra visión arranca de algunos elementos que permiten comprender la realidad política y social chilena y definen las tareas inmediatas:

El pueblo de Chile versus los herederos y beneficiarios del modelo

Todos los contradictorios intereses que cruzan nuestra sociedad se resumen en una contradicción principal: la que separa a los herederos asumidos del legado de la dictadura en los ámbitos institucional y económico de la inmensa mayoría del pueblo de Chile que paga las consecuencias. Veinte años después del inicio de la mal llamada transición, la Constitución en vigor es la de la dictadura y el modelo económico el de los Chicago-boys que impusieron el dominio a ultranza y sin contrapeso de los mercados auto-regulados, del neoliberalismo

La política como oportunidad de negocio

Las organizaciones sobrevivientes perdieron todo contacto con el pueblo de Chile, con la sociedad real. La dictadura destruyó el denso tejido social que caracterizaba la sociedad chilena y debilitó las estructuras políticas. Los veinte años de gobierno de la Concertación finalizaron el trabajo. Las estructuras políticas sobrevivientes no son sino un "business" de representación, una oportunidad de negocio. Sus líderes no practican la política sino el lobbying. Los partidos no reflexionan: le entregan esa tarea a los "Think Tanks". Los partidos no organizan a los ciudadanos: les alejan de la política para garantizar la "gobernabilidad" que eterniza el modelo. Los partidos no ofrecen orientación: pagan empresas "productoras", gabinetes de comunicación y de marketing.

El pueblo de Chile no existe

El pueblo de Chile no existe en tanto actor de su propio destino. La Constitución de Pinochet impone el régimen económico, hace de la huelga una acción anticonstitucional, establece un empate político gracias al sistema electoral bi-nominal, imposibilita la creación de partidos políticos enraizados en la sociedad real, prohíbe la modificación de sí misma exigiendo mayorías calificadas imposibles de alcanzar en régimen bi-nominal. El pueblo de Chile, -llamado metafóricamente "gente"-, no es sujeto de su propia historia sino apenas el objeto de la dominación oligárquica.

Todo esto conduce a la necesidad de lanzar el Partido de Izquierda cuya tarea fundamental en esta etapa consiste en devolverle a Chile su calidad de República democrática.

Nacimos con el objetivo de hacer realidad una Asamblea Constituyente que dote al país de una Constitución democrática restituyéndole al pueblo de Chile su calidad de único Soberano. Nacimos para unir en un esfuerzo común a quienes no admiten sobre sus cabezas el derecho a veto de un dictador desaparecido. Nacimos para abrirle las puertas a la libertad, para reconstruir el tejido social que haga de la solidaridad nacional un principio y un valor de la República de todos.

No somos una copia de nada sino el germen de lo nuevo, estamos enraizados en la historia de las luchas sociales y políticas del pueblo de Chile. No surgimos de la nada sino del vientre grávido de una sociedad que tiene que parir un cambio profundo so pena de zozobrar una vez más en la confrontación fratricida.

La sociedad que queremos

Queremos la emancipación global del ser humano. El capitalismo nos arrastra a desórdenes económicos, sociales, políticos y ecológicos peligrosos para el futuro de la humanidad, peligrosos para la democracia.

La búsqueda incesante del lucro para algunos pocos genera pobreza y miseria al tiempo que profundiza las desigualdades a un nivel insoportable. Al desterrar la posibilidad de la acción pública en el ámbito económico y al debilitar la solidaridad nacional y la redistribución de la riqueza creada con el esfuerzo de todos, degrada al ciudadano y lo transforma en cliente. Al asumir y proteger la herencia de la dictadura secuestra las leyes y la Constitución privando al ciudadano de sus derechos más elementales. Al institucionalizar los privilegios para los menos elimina de una plumada el principio de igualdad y desconoce las exigencias del interés general.

Para alcanzar el objetivo de emancipación que nos proponemos, no podemos ni aceptar este sistema ni contentarnos con adaptarlo y "humanizarlo". Debemos sobrepasarlo con otro tipo de desarrollo que le fije límites a la esfera mercantil ampliando el campo de acción pública en beneficio del interés general. Debemos proponer nuevas formas de propiedad empresarial enraizadas en los intereses nacionales, regionales y locales.

Queremos una refundación republicana de la democracia. El interés general debe imponerse por medio de la participación ciudadana. La ciudadanía, sus derechos, deben extenderse a todos los niveles de nuestras instituciones y a todos los ámbitos de nuestra organización económica, a todos los sectores de la vida pública incluyendo la protección del ecosistema, la justicia, el trabajo, la salud y la educación. El producto de nuestras riquezas básicas debe ser utilizado para el bienestar del pueblo de Chile.

Entendemos priorizar la democracia parlamentaria en oposición a la lógica autoritaria presidencialista, revalorizar el sufragio universal y fundar una nueva República en la que la consulta al pueblo sobre temas que afectan al conjunto de la nación sea la regla.

La defensa y la promoción de la igualdad de derechos, de la laicidad y de la igualdad entre hombres y mujeres deben ser un principio fundamental de nuestra República. El reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, de sus lenguas y de su cultura, deben estar inscritos en la Constitución democrática. Sabemos que es ilusorio pedirle al capitalismo dar pruebas de virtud tomando en cuenta el Bien Público. Cuestionamos el productivismo porque creemos en el progreso humano y social. Afirmamos la urgencia de modificar el modo de consumo y de producción forjados por el capitalismo. El desarrollo armónico de nuestras regiones, provincias y localidades debe pasar por encima de la irracional globalización que mata nuestras capacidades productivas.

Nos pronunciamos por una planificación ecológica al servicio de otro desarrollo, que proteja las riquezas marítimas y terrestres que alberga nuestro país. Queremos iniciar con urgencia la redistribución del ingreso y la riqueza, reequilibrándola en favor de la inmensa mayoría del pueblo que la produce con su trabajo, con su esfuerzo, con su inteligencia y con su dedicación.

Queremos favorecer la integración económica regional con los países vecinos, creando condiciones para avanzar en una integración política garante de paz, desarrollo y estabilidad. Queremos proponerle al país un método para el cambio social, método basado en la extensión y la ampliación de los derechos democráticos, en la educación y en la movilización popular, en el desarrollo de las organizaciones sindicales, asociativas, deportivas, culturales, cooperativas, vecinales y empresariales.

No olvidamos que el progreso social resulta muchas veces de la lucha de intereses contradictorios y de las relaciones de fuerza. La conquista del poder político al que aspiramos solo será eficaz si va acompañada de la construcción de amplias mayorías sociales y de la movilización ciudadana consciente que haga del pueblo de Chile el actor y el constructor de su propio destino.

Partido Izquierda - (PAIZ)

 






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