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Prosa
Biografía de un doctor
Jorge Etcheverry Arcaya

El doctor no es en realidad lo que se llama un doctor y casi no practica profesionalmente. Se mueve más bien en los márgenes de la medicina oficial, pese al indudable prestigio de que goza en ciertos círculos ligados a la new age y las nuevas terapias, más o menos marginales. En el pasado estudió y trabajó con el famoso Naranjo y con el doctor Ramos, que se fue al exilio y se quedó a las finales en Italia, con un reducido grupo de familiares y amigos, y que es uno de los pocos facultativos chilenos versados en las novísimas ciencias de la complejidad y el caos, de la aplicación de la teoría de los cuantos a las ciencias humanas, con algunos de cuyos cultores en Estados Unidos y Canadá mantiene una activa correspondencia principalmente electrónica. Tiene estudios en universidades europeas y conoce bastante de técnicas hipnóticas. Su formación temprana fue católica, la familia que le queda sigue siendo profundamente religiosa. Algunos casos inusuales y reiterados de afecciones mentales en el seno de su familia que se venían repitiendo de generación en generación lo decidieron a trabajar en psiquiatría y fue entonces que partió a diversas partes del mundo, gastando buena parte del capital de la familia, medianamente acomodada, sobre todo la herencia de unos tíos que vivían en el extranjero. No tiene otros hermanos vivos y pese a su edad todavía no se ha casado ni ha tenido una relación duradera, habiendo dedicado prácticamente su vida entera al estudio. Cree haber llegado a obtener un conocimiento profundo de la psiquis humana. En sus escasos artículos publicados insinúa el carácter objetivo (podría decirse ontológico) del origen de ciertos trastornos mentales. Lo que es un escándalo cognoscitivo en esta época en que lo que prima es la determinación genética de casi todas las condiciones y estados humanos. Vale decir, algunas psicosis y neurosis son resultado de problemas de tipo personal, incluso de situaciones determinadas, lo que hace que esas teorías vuelvan un poco al papel determinante que tendría el medio ambiente en algunas condiciones de afección mental, como pensaba Laing respecto a afecciones tales como la esquizofrenia. etc., y que no provendrían de las predisposiciones genéticas, como es casi la norma pensar ahora.