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Prosa
Oferta de empleo de extraterrestres
Jorge Etcheverry

Apareció un texto a estos efectos en la red, que no me llegó solo a mí, por supuesto, lo recibí como “bulk”, es decir que se lo habían mandado a muchísima gente. En general esos mensajes supuestamente alienígenas son pan de cada día en la red y ya casi nadie los toma en serio o les hace caso, me dijo, diría que con un poco de ironía y mirándome a los ojos, D. D. Campbell, que a pesar de ese apellido es mitad latino, aunque no sé de qué país. Latinoamérica, que vemos como una unidad, es en realidad como la India, un microcosmos que incluye a todas las razas, climas y formas de vida.

Más por aburrimiento y por curiosidad, para ver qué pasaba yo había respondido, manifestando mi interés “matter of fact”, como se dice por aquí, es decir en forma seria y dando por supuesta la veracidad del anuncio, que en resumidas cuentas contaba de dos párrafos: el primero decía que ya no debiera ser sorpresa para nadie que ellos (los alienígenas) existían, y el segundo pedía una persona que quisiera trabajar de interfaz entre ellos y la especie humana, y que si había interés, uno debía mandar la respuesta en un mensaje de “replay”. Después se le enviarían a el o la seleccionada los requisitos y condiciones de trabajo.
Más bien porque estaba aburrido en ese momento y también con un poco de curiosidad respondí, pensando en la cantidad de gente que iba a hacer lo mismo. Para mi sorpresa recibí como respuesta un email bastante detallado que enumeraba los requisitos para ocupar ese puesto, las expectativas salariales y otras y la manera, más bien la actitud mental, pero también ideológica, que ellos (o él o ella) esperaban del o la postulante exitosos.

Entonces es que me puse a pensar un poco más detenidamente y decidí recurrir, como decía, a D.D. , que había sido uno de mis alumnos en un taller de poesía que dicté hace unos años, para que me dijera si se trataba de un fraude, una tomada de pelo o qué se yo. En la respuesta ya mencionada, que me llegó a mi email personal, se especificaba nuevamente que se trataba de hacer de interface entre ellos y el género o la especie humana. Ellos (o ellas, o eso en inglés "it")) me iban a dar informaciones, sugerencias, peticiones, análisis, etc., que yo debía a mi vez redactar de manera tal de hacer todo eso no tan solo comprensible, sino en lo posible ameno, para consumo y lectura de los sectores más vastos posibles de la población. Querían asumir desde el principio una imagen abierta, transparente, lo más alejada de la imagen actual que tienen en las películas de presupuesto bajo o en las teorías conspirativas, pero que no fuera muy cercanas esa cosa cebollenta de producciones como Close Encounters o ET. Como me decían, recurriendo a elementos fácilmente reconocibles en la cultura humana, ellos no eran viejitos de la pascua, blancanieves o la madre teresa. Ellos se iban a encargar del aspecto técnico de la difusión masiva. No querían relacionarse nunca más en forma privada o semiprivada, secreta o semisecreta, con gobiernos o entidades económicas o religiosas que siempre terminaban por querer convertirse en administradores de lo que se entregara o comunicara, etc. Me decían—o me decía— que les había sido sencillo enterarse de mis antecedentes y obtener muestras de mi escritura en la web, que yo cumplía potencialmente con todos los requisitos necesarios y que me iban a mandar unas pautas de procedimiento una vez que yo respondiera positivamente las determinaciones de ese mensaje que me estaba(n) mandando.

Entonces fue que recurrí a Campbell, y el reconoció que el asunto iba más allá de lo habitual en estos casos: no se me pedían datos, por el contrario se suponía que ya los tenían. No me pedían tampoco un número de cuenta bancaria ni ningún otro. Además, el uso del término “ideología” en el segundo mensaje daba qué pensar, por lo menos a él, que, además de saber bastante de computación tiene una formación, por así decir política, inhabitual en los medios norteamericanos, debida creo a su herencia paterna. Paso a dar un breve resumen de Campbell:

D.D., que se llama en realidad Desarrollo Desigual Campbell, es el hijo tardío de un gringo que siendo muy joven había estado en un país latinoamericano, primero como estudiante de intercambio y después como mochilero, trabajando en cosa diversas, haciendo clase de inglés o interpretando. Tiene que haber sido a más tardar a comienzos de los setenta, y había militado o estado muy cerca de una organización trotskista, puede haber sido el POR de Lora, basado en Perú, o la IV internacional de J. Posadas, que extendía sus redes y difundía su revista periódica Perspectiva Mundial desde el Sindicato de Luz y Fuerza de Montevideo. Es posible que trabajara con García, que por ese entonces decían que tenía bastante influencia en el gobierno de la Sra. Bandaranaike en Sri Lanka. Bueno, sus hijos tardíos, gemelos que fueron concebidos de madre latina y una vez de vuelta el padre en el Monstruo, fueron bautizados Desarrollo Desigual en el caso del varón y Revolución Permanente, en el caso de la niña. Revolución Permanente Campbell, R.P. Campbell, ha hecho una promisoria carrera en el aparato de inteligencia estadounidense por su perfecta comprensión de la cultura latinoamericana. Es una niña muy bonita e inteligente, con la que tuve la oportunidad de conversar solo una vez, cuando me la presentó su hermano. A D.D. lo conozco porque, como decía, fue alumno mío en un taller de poesía que dicté hace unos años.

Respecto a eso de la ideología, que se mencionaba en el mensaje, él me podía aclarar las cosas, y sí, me dijo,no correspondía al concepto marxista, o trosko, es decir una representación falsa de la realidad, sino que más bien el término se usaba en el sentido coloquial que tiene en castellano, como un conjunto de ideas sobre el mundo, las cosas, etc. D.D. examinó el mensaje y llegó a la conclusión, no sé cómo, yo no soy técnico en esto, que no se había traducido con una máquina de traducción, sino que se había escrito originalmente en castellano (prefiero no usar el término español, ya que en la península ibérica coexisten, o tratan, diversas etnias con sus respectivos idiomas).Entonces, el mensaje se había originado en un ámbito o través de un sujeto de habla castellana. Así mismo, me hizo notar que para tratarse de una estafa virtual, sus iniciadores estaban gastando mucho tiempo y recursos, sin siquiera tratar de sonsacar la información que precisan en estos casos, como número de cédula de identidad o de cuenta bancaria. El cuestionario que me habían pedido que llenara era demasiado personalizado a mi respecto, aunque no había una posible ganancia considerable que obtener de parte mía. El asunto, hablando claro, es que actualmente no tengo mayores entradas, yo soy traductor y ahora con eso de los engines de traducción la demanda está muy baja, ni cuento con ahorros cuantiosos. No poseo propiedades inmuebles en este país ni en ningún otro.

Entonces, D.D me dijo, había dos posibilidades, o mejor tres. Alguien o algunos se estarían divirtiendo a costa mía, aunque desde mi punto de vista todo ese asunto, desde el punto de vista de una posible diversión, era más bien una lata. O alguien estaba obsesionado(a) conmigo de una manera morbosa, pero por otro lado toda la temática de la cuestión distaba mucho de los contenidos y el tono habituales de las comunicaciones de obsesos sexuales, paranoicos o sujetos a alucinaciones. La tercera posibilidad, que era más bien teórica, con respecto a las otras dos, planteaba la posibilidad de que el o los emisores de esos mensaje se creyeran realmente en todo el asunto—por estar vinculados a una secta o algo así—o lo más pavoroso aún, pero claro, mucho, muchísimo más teórico: los mensajes eran reales.