I
De dónde nos viene
entonces
todo ese imaginario
de máquinas que dominan el mundo
de robots, de cyborgs
–los últimos al menos acogen nuestra carne–
De dónde brota
esa nueva versión del Apocalipsis
Sino de la certeza
de que habrá que seguir, pervivir
en un terreno estéril
donde nuestros tejidos
quizás no sean suficientes
Para garantizar el libre juego de la mente
la memoria
la pulsación de la sangre
En este nuevo mundo de ceniza
que estamos produciendo
II
Quién no se ha pasado unas horas
mirando los Terminators, el Blade Runner
con embeleso ambiguo
leyendo los libros de Philip K Dick
que anuncian quizá
Este Armagedón que hacemos
cuyo preludio nos envuelve en gases
Que no son ya los vapores naturales
ni la evaporación
ni las nubes, ni la niebla
Y nos hace respirar un aire más y más espeso
que ya no pueden limpiar los vegetales
con su magia
Ya que como dama de antaño
La Verde Señora se retira
con una falda verde
retrocede
por un piso de baldosas negras
III
De dónde nos viene
entonces
esa manía de consumirlo todo
Que nos dejará a las finales
–Si nos deja–
Como animales vestigiales
Aferrados a unos roqueríos
Bajo la mirada pétrea
Indiferente
De los astros
IV
En el reino animal
Más precisamente los mamíferos
Entre ellos los cuadrúpedos
Hay un pequeño animalito
no muy diferente del Coipo sureño
del Castor boreal
El Lemming.
Roedor que habita tundras árticas,
en el norte americano
en algunas regiones de la Eurasia
que se alimenta sobre todo de hierba
frutos y raíces.
Me dice la Internet
Que su suicidio en masa
al despeñarse por los desfiladeros
que le salen al paso cuando emigra
sujeto como está
a frecuentes explosiones demográficas
No es más que un mito
Que ayudó a difundir una película
de Disney
La nota adjunta
una hermosa foto
Lo comparo
con este otro animal
de dos piernas
Que se come todo lo que se mueve
Y que limpiará de otros seres
Vegetales y animales
Su entorno físico
Como ya lo hiciera en Pascua
Yucatán
Apago la computadora
Y me voy a dormir