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Notas
Respuesta a breve cuestionario de una revista
Jorge Etcheverry

Desde una perspectiva personal, como practicante de la poesía (dizque), y si se quiere, estudioso de la literatura, y gracias a una pregunta de mi amigo y colega, director de esta revista, paso a presentar en forma sucinta lo que para mí serían los problemas o alternativas básicos de la poesía contemporánea:

-La confrontación o dialéctica entre los imperativos sociales, comunitarios y políticos y la indagación y preocupación por la problemática del así llamado individuo. Este dualismo recusable como cualquier otro, en teoría, se mantiene sin embargo siempre operante. Algunos escritores surrealistas y los existencialistas siempre estuvieron desgarrados por esta problemática de raíces quizás románticas. Sus expresiones contemporáneas no alcanzan un alto nivel de autoconciencia.

-La confrontación o dialéctica entre la necesidad 'lírica' de expresión y el reconocimiento de factores limitantes del 'yo'. La era contemporánea, sobre todo los dos siglos precedentes, desarrolla un estado de cosas que hace surgir doctrinas o teorías científicas como el psicoanálisis, el marxismo y la fenomenología, la sicología conductista y/o reflexológica, el relativismo y el cuantismo en las ciencias físicas exactas. El individuo aparece como momento o vehículo de estructuras sicológicas y económico-sociales que lo trascienden. La doble presión de estados totalitarios y sociedades 'unidimensionales' privilegia como reacción salidas intimistas o religiosas y un atrincheramiento en la subjetividad, que se suele presentar como la única base firme frente a una 'crisis de la estimativa'.

-La preponderancia en retroceso, pero todavía existente, de una concepción ‘nominalista' del lenguaje, que puede correlacionarse con una evolución de las ciencias humanas hacia la autonomía, convencionalidad y mensurabilidad de las 'ciencias físicas exactas'. La autonomía o distancia del lenguaje como sistema de signos frente a la 'realidad referencial' se acrecienta. El lenguaje poético se concibe como 'materia de obra.', y su objetividad e independencia, se acentúan. Creacionismo, imaginismo, purismo nos vie¬nen a la cabeza. Al poema como expresión lírica directa sigue el poema como obra pura de lenguaje. El sujeto es el agente de una 'practica.'. Sin embargo la realidad, comunicativa, expresiva y referencia) del lenguaje sigue predominando y ese aspecto es el soporte y motivación última de la creación poética. Cada nueva generación se en¬frenta a la expresión de los mismos problemas personales y humanos y les da una forma y solución parecidas.

Por último, aún otros elementos importantes presentes o dispuestos frente a la poesía contemporánea, serían: la gradual desaparición de bordes esenciales y formales entre los géneros. La presencia de una dimensión de comentario 'metapoético', ligado a la ironía y la parodia está siempre presente. La necesidad histórica, en suma, otorga un deber moral si no científico o de fe al poeta y lo obliga a la delimitación de un público en un sentido (casi) político. Por ejemplo, yo no escribo para Piñera, el recientemente elegido Presidente de Chile. La incontestable condición aún 'lírica' de la poesía, obligada a proporcionar identificaciones a segmentos de lectores típicos, centrados en los problemas humanos básicos que se reproducen en cada nueva generación, obliga al poeta a matizar todo intento verdaderamente radical en el lenguaje si quiere aún tener un público. Eso ha convertido en general a las vanguardias de antaño en vanguardias light, sobre todo en Latinoamérica, mientras proliferan las organizaciones líricas de poetas comprometidos con la utopía que todavía de cuando en cuando nos guiña el ojo.