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Arte poética forma parte del Espejo de Agua, publicado en 1916. Aquí nos encontramos con una poética que se ha ido alejando de la poesía habitual, es decir de la expresión de los 'estados de ánimo' de un 'hablante lírico', sin por esto dejar de lado la expresión, búsqueda y afirmación de un 'yo'. Si el 'yo', el 'tú' y el 'mundo' son los elementos de la comunicación--uno le dice a otro algo sobre las cosas—pensamos que en esta poética este espacio de encuentro está desequilibrado respecto a un ideal estado armónico del yo, el tú y la objetividad. Estas tres instancias se han vuelto problemáticas. Creemos que esto se puede extender a gran parte de la poesía contemporánea de América Latina, presentando una situación análoga al género de la novela, en que la figura misma del héroe se ha tornado problemática, poniendo en entredicho su situación ontológica.
El contexto de producción de este texto es el espacio ideológico cultural de la modernidad en su momento y manifestación vanguardista, que tiene como elemento central la problematización del 'yo', la 'identidad', la 'individualidad'. En el espacio cultural en que se origina Arte poética, Chile y Latinoamérica, esto se ve acentuado por las condiciones histórico-sociales que determinan, influyen, o acompañan a la producción cultural. Con respecto a la metrópoli europea, América Latina, colonial primero y neocolonial después, es dependiente y marginal y su clase ascendente burguesa, que en Europa había dado su sello a los tiempos modernos y luego a la así llamada modernidad, es también marginal. Si la idea del yo, la identidad, la individualidad, la subjetividad, son de origen burgués europeo, si esta clase en América Latina es marginal, dependiente y por así decir ‘subdesarrollada’, el 'yo' será más problemático y esto se manifestará en la cultura. El individuo (o su noción) estarán en emergencia, en el doble sentido de surgimiento o nacimiento y riesgo.
Lo primero que nos llama la atención en este poema de Vicente Huidobro es la simpleza, claridad y carácter escueto de la enunciación poética:
Aquí no nos encontramos casi con elementos que distancien a ese lenguaje del lenguaje común. Si tomamos la primera estrofa podemos notar que el orden gramatical es estándar:
Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas Una hoja cae; algo pasa volando Cuanto miren los ojos creado sea Y el alma del oyente quede temblando.
Sin embargo, se produce un quiasmo en el verso cuarto: "creado sea" por "sea creado".
En general, este empleo de los usos y normas linguísticos habituales se mantiene hasta el final del poema. Sin embargo hay dos instancias de distorsión, pero de ninguna manera muy acentuadas. En el verso 4 de la tercera estrofa nos encontramos:
Mas no por eso tenemos menos fuerza
por
Mas no tenemos menos fuerza por eso.
Lo que quizás sea fruto de una elección eufónica, de sonido de la lengua.
Se advierte otro alejamiento leve de la norma en los últimos dos versos de la cuarta estrofa:
Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el sol
por
Todas las cosas viven bajo el sol sólo para nosotros.
También en esta cuarta estrofa se utiliza la segunda persona del plural española (peninsular), en una fuerte expresión apelativa.
Por qué cantáis a la rosa, Oh Poetas! Hacedla florecer en el poema;
Así, el poema parece sintáctica y semánticamente muy cercano al uso habitual del lenguaje. Podemos suponer que el sujeto poético tiene una intención comunicativa y apelativa, de llamado de atención al otro, al lector, y busca la claridad y transparencia del mensaje. Desde el comienzo se usan formas imperativas:
Que el verso sea (1) Que abra (2) Cuanto miren...creado sea (4) ...quede temblando (5) Inventa...cuida (6) Por qué cantáis...(14) Hacedla (15)
Ese elemento apelativo se alterna con enunciaciones fuertes, asertivas:
El adjetivo, cuando no da vida, mata (7) Estamos en el cielo de los nervios (8) El músculo cuelga...(9) El vigor verdaderoReside en la cabeza (12-13) Sólo para nosotros(16) Viven todas las cosas... (17) El poeta es un pequeño Dios (18)
Aquí no hay imprecisiones.
Si ahora vamos a los contenidos, vemos cómo los dos primeros versos proponen una función del verso mediante una imagen comparativa:
Que el verso sea como una llaveQue abra mil puertas
en que la enunciación larga habitual "Que el verso sea como una llave que abra mil puertas" se deja para hacer dos versos para aumentar el impacto de la idea de abrir en el lector, que tiene que empezar a leer de nuevo (un abrir): "Que el verso sea como una llave” (Implícitamente: Que el verso) Abra mil puertas.
El resto de la estrofa muestra el efecto de que el verso sea como una llave; desde lo que pasa en el mundo externo hasta lo que ocurre en la mente del lector, al que se le presenta un espectáculo descriptivo y dinámico : “Una hoja cae ; algo pasa volando", cosas que pasan afuera. Luego, "Cuanto miren los ojos creado sea" presenta una primera instancia sensorial, para dar paso en el verso siguiente a la interioridad "Y el alma del oyente quede temblando".
Sin embargo este proceso es lo contrario al proceso de la percepción, que va de afuera hacia adentro, desde lo exterior hasta lo que aquí se denomina el 'alma', pasando por la percepción de los sentidos. Aquí la percepción se invierte, es una creación del percipiente, no una aprehensión del mundo exterior mediante los sentidos. El punto principal de la proposición del poema (y de su sujeto poético) respecto a la poesía como inversión de la percepción es el siguiente:
“Cuanto miren los ojos creado sea" (4). Este momento significativo del poema está acompañado por la alteración ya mencionada de la norma lingüística, que le proporciona al lector un punto de atención perceptiva.
El otro momento en que notábamos alteración era:
Sólo para nosotros (16) Viven todas las cosas bajo el Sol. (17)
En donde se desarrolla y reafirma esa inversión del proceso de conocimiento del mundo. Aquí aparece otra vez con claridad y en forma más fuerte este proceso de inversión de la situación perceptiva: el universo vive para este 'nosotros'. No es una entidad independiente y objetiva que existe antes que el sujeto y que este percibe.
En forma correlativa a su simplicidad sintáctica, el nivel semántico del poema se mantiene dentro de un inventario conceptual que es claro, accesible y universal. En lo que respecta a la imagen comparativa del verso como llave que abra mil puertas, es de esperar que una llave abra, así es que no hay sorpresa en el lector.
Las imágenes de los versos 8 y 9, "...el ciclo de los nervios" y "El músculo cuelga..." son los únicos elementos inusuales, pero su extrañeza es recuperada en el resto de la estrofa (3), además de que 'fuerza' y 'músculo' son los suficientemente cercanos como para atenuar la sorpresa del lector. Respecto a la 'rosa' de la estrofa cuarta es el uso de un cliché que refiere a la poesía y al quehacer poético mediante una imagen fácil e inequívocamente asociada con la poesía.
En lo que respecta a los índices personales, el poema se caracteriza por la casi ausencia de referencias explícitas a un 'yo', apareciendo sólo en tres primeras personas plurales, dos formas verbales y un pronombre.
Estamos en el ciclo de los nervios (8) Mas no por eso tenemos menos fuerza (11) Sólo para nosotros (16)
En toda la primera estrofa predomina ‘él’, es decir la persona que corresponde a la objetividad, el mundo. Luego hay dos ocurrencias de un 'tú'
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; (6)
Por qué cantáis la rosa, Oh Poetas! Hacedla florecer en el poema;
La presencia de esos 'tú' pese a ser escasa, marca el carácter apelativo del poema. Los elementos del mundo también aparecen como incitados a hacer algo (que el verso sea), como el 'tú'. Se nota además la tendencia hacia el predominio de un 'él', objetivando los elementos humanos; los ojos (4); el alma (50, principalmente los relativos al 'yo' (nosotros) de la tercera estrofa: nervios (8), músculo (9), vigor (11), cabeza (12).
Este carácter apelativo es concurrente con la claridad en términos sintácticos y semánticos que el emisor poético busca en la comunicación del mensaje.
Se puede sin embargo detectar una fuerte presencia subjetiva, ligada al 'yo' pero que no se resigna a encerrarse en los límites de un 'yo' individual, separado.
Este yo manifiesto a nivel pronominal y verbal (nosotros) se relaciona con un campo semántico relativo a poeta, poesía, quehacer poético. Si tomamos la página como el marco material de presentación del poema, vemos que bajo el título del libro El espejo de agua, e inmediatamente antes del título del poema, que abre el libro, nos encontramos con una dedicatoria:
A Fernán Félix de Amador Poeta Hermano
La disposición caligramática original de la dedicatoria nos indica que forma parte de la composición del poema. Poeta y Hermano aparecen realzados con mayúsculas iniciales.
Y que junto al título que sigue a continuación, ARTE POÉTICA, el primer verso "Que el verso sea", los versos de la cuarta estrofa y el verso final, son elementos de este campo semántica de la poesía.
La segunda estrofa refiere al quehacer poético de manera indirecta, refiere al quehacer poético y el lector la asimila al campo anterior sin dificultad por el lector. Toda la tercera estrofa también se refiere a los efectos y la práctica poéticos de manera menos inmediata. En ella el sujeto poético refiere a un colectivo ambiguo que lo incluye:
"Estamos..." (8) "...tenemos..." (11)
Esta estrofa se desarrolla un estado de cosas físico-fisiológico relativo a los sujetos productores de poesía, la hermandad de los poetas, pero se tiende a leerla como implicando al hombre en general. Los dos últimos versos de la primera estrofa desarrollaban el otro extremo de la producción poética, su recepción en la lectura.
En la última estrofa "Sólo para nosotros..." el sujeto poético se incluye definitivamente en el colectivo enunciado en la tercera estrofa. El "Sólo" inicial circunscribe al lector apelado y al sujeto colectivo (que incluye al emisor poético) como siendo un colectivo productor de poesía.
El final del poema incluye a esas tres dimensiones, lector apelado, sujeto colectivo y al sujeto poético incluido en este, y las magnifica al compararlas con un Dios y las restringe, jugando con las presuposiciones del lector: Dios crea el universo, es el Dios 'grande', el poeta procede en menor escala 'como' Dios, es un Dios pequeño. Así se cumplen las presuposiciones que nos abría el título, ya que como lectores nosotros esperábamos que el sujeto poético nos entregara su concepción de la poesía.
Desde el momento en que el 'yo' está incluido en el colectivo productor de poesía (nosotros), incluso cuando el poema presenta un carácter apelativo fuerte (estrofas segunda y cuarta), estamos en presencia del yo : " Estamos..."; "...tenemos...": ...nosotros...". Esta forma pronominal en el verso 11 ya incorpora a estas alturas al 'tú' dentro del colectivo. Los momentos que no refieren ni al yo ni al tú, desarrollan la actividad poética, sus efectos y normas.. La presencia del mundo (él) per se sólo aparece en el verso 3 de la primera estrofa:
"Una hoja cae; algo pasa volando",
e incluso así, es efecto del 'abrir puertas' que el verso efectúa en los dos versos precedentes. Desde el momento en que mundo no existe fuera del poeta (que es un pequeño Dios), estamos en un mundo 'creado' desde y sostenido por (él) los productores de poesía.
La única presencia efectiva de un 'tú' fuera del colectivo de poetas apelados y que por tanto forma parte del nosotros, forma plural del yo, el es 'oyente' del verso 5, que también está incluido en el quehacer poético por el lado de la recepción.
Entonces no hay grandes conflictos entre yo- tú- mundo, ya que el mundo es creación de la actividad poética que engloba en un nosotros al tú apelado y al 'oyente'. La elaboración de un lenguaje distanciado no es necesaria cuando la simple mención de la objetividad por parte del poeta la crea. O su dibujo, por ejemplo en la página. Situado en una instancia de creación, el sujeto poético inventa el mundo y lo sostiene mediante la nominación. Antes que renovar un lenguaje gastado y habitual mediante la extrañeza y la alteración, se intenta la búsqueda de la fuerza fundacional original de la palabra, de algún modo el universo vehiculizado por el lenguaje y el lenguaje mismo se despliegan al interior de un yo=productor textual poético.
Este yo ha sido reducido sin embargo a "la cabeza" en un proceso de análisis metonímico: los ojos (4), el alma (5), los nervios (8), el músculo (9), la cabeza (13). Los verbos "miren"(4), "inventa" (6), "cuida" (6), frente a "cantáis" (14), "Hacedla florecer" (15), señalan el carácter marcadamente intelectual del quehacer de este yo. Los sentidos 'inferiores' del tacto, gusto y olfato, están ausentes frente al predominio del mirar y escuchar. La primacía tradicional del sentido puro de la visión, y su conexión con la mente reafirman la raigambre occidental de esta poética, así como la introducción de la división y contraposición entre la materia, el ‘músculo que cuelga’ y el espíritu de la ‘cabeza’. Pero está ausente la operación práctica sobre el mundo en esta formulación distorsionada de la individualidad y el sujeto moderno occidental. El hombre dual regido por la res cogitans no actúa sobre el mundo objetivo, sino sobre su simil o simulacro poético, y sólo en el develamiento del mundo preexistente.
En resumen, podemos ver cómo los elementos sintácticos, semánticos, la estructura de la tríada yo-tú-él (hablante, interlocutor, mundo), tienden a establecer correspondencias fuertes: la forma del poema y su materia semántica, y las alternativas de su situación de enunciación apuntan en el mismo sentido. Estamos frente a un poema fuertemente 'estructural'.
Huidobro no es mago ni profeta. Le falta el potencial del sustrato identititario pleno. El poeta no es un Dios sujeto de una creación ontológica, sino como veíamos, sólo respecto a hacer presente lo que ya estaba. Esa es una reflexión irónica, que distancia al emisor poético de su obra poética en cuero: la nominación no crea al mundo sino que lo muestra. Así la magia operativa no produce un efecto óptico en la realidad. La nominación, la poesía, son actos de creación fracasados, el Verbo no está al principio, sino al final. El poeta no hace vivir a las cosas, pero las cosas viven para él. La poesía es entonces una creación en la presentación de la realidad. La poesía es un acto creativo fracasado cuya única posibilidad es la representación. Al poeta le está vedado el acceso a la condición divina a través de la magia. Esa conciencia de las limitaciones de la poesía atraviesa la obra de Huidobro y el fracaso del lenguaje poético se deja entrever hacia el final de su obra cumbre, el Altazor. A la vez, este intento vanguardista no busca un lenguaje nuevo ni otra realidad, como los surrealistas, ni se delimita a un yo de manera tal de poder efectuar mediante la poesía la trasformación a ‘otro’ Rimbaud, sólo posible a través de la transmutación alquímica del leguaje poético. Se trata, como se veía, de una refundación del mundo ya existente mediante el lenguaje también existente por virtud de la poesía en la pequeña medida de lo posible. |
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