Con este título un tanto pomposo acuñado por Teresa Kirschner, nuestra colega de Vancouver, queremos presentarles una muestra de la poesía hispana que se escribe en el Canadá. Muestra no única por supuesto, ya que los poetas son muchos más, pero en cierto modo representativa de una problemática que no por casualidad nos une: la del exilio, que implica entrañamiento y ajenidad al mismo tiempo que encuentro con un destino no totalmente querido, pero aceptado.
El exilio, ese estado transitorio y permanente de un sector importante déla humanidad, se asume aquí como problema existencia!-por razones obvias-pero también lingüístico. El idioma español es una lengua exiliada en el Canadá -junto con otras lenguas-y confinado a los hogares de los emigrantes, las bibliotecas, las universidades y los coloquios. Por lo tanto, en la obra de estos poetas, el fenómeno exilio afecta también al ritmo distinto que tiene esta lengua de evolucionar en una tradición ajena y al tipo de significaciones que los autores crean. Al problema de la separación de su comunidad lingüística, el escritor agrega el de ignorar su público virtual y las resonancias comunicantes del texto.
De ahí que la lectura en voz alta, ligada a las experiencias mas arcaicas y esencializantes de la cultura humana, proyecte sobre los textos una tensión experimental y ceremoniosa que se vincula al juego y al pathos trágico y que provoca en el oyente la necesidad de una recreación y de una participación activa. El poema convoca a comprender la realidad del Tú y a realizar una experiencia colectiva que es ruptura del silencio y búsqueda del sentido total, el cual sólo es rescatado en la comunicación con el oyente.
Estas elucubraciones metafóricas se guían por el propósito de sugerir que el texto literario parece no estar nunca más vivo y presente que en la recitación, donde reconquista todos sus ritmos arcaicos y nos hace recuperar uno de sus significados mas atrofiados: el de la comunicación oral.
Para Claudio Durán, el exilio se liga a una especie de memoria nostálgica que distancia el pasado y lo convierte en una visión onírica superreal. Esta tentación de retorno al paraíso perdido se ensancha hasta cubrir a veces el propio presente, que se convierte en un mundo deshabitado donde imperan la naturaleza y la soledad. Entre sus publicaciones los libros Homenaje (1980) y la colección bilingüe Más tarde que los clientes habituales/After the Usual Clients Have Cone Home (1982).
Poemas de Claudio Durán:
Estoy en mi mesa
estoy en mi mesa
y escribo sobre el mundo
el mundo pasa por delante como
las bicicletas,
yo sin embargo intento lanzar
un verso sobre su esencia misma
el mundo se muestra en los pájaros
y (os pájaros pasan volando,
mi mesa queda detenida como una
mariposa de insectario
y los arboles se elevan delante de mi
ventana
La comida fría
Cuando entro a la oficina
y las paginas amarillas abren su musculatura
mis dedos palpan la sensación de estar
o no estar
sobre el asiento gris de sensaciones
la ventana me ofrece un marco oblicuo
el teléfono ventila sus audiciones dolorosas
(1,2,3,4,5,6,7,8,9,0 en circularidad clásica)
un cenicero, un pedazo de tiza blanca y dos clips
padecen en la posición de esculturas
en fin
experimento la creencia de haber llegado a
un restaurante extraño
un poco más tarde que los clientes habituales.
veraneo
americanos del norte pacen
con lentitud de entrega
el muelle
socaba la presencia
de algunas olas
el ritmo de la lectura es infinito
cada página escrita
es una ola
la piel teutónica o anglosajona
enrojece como camarones
ojos reparten la cerveza en tarro
mientras campanas de comida
corren sin ninguna prisa
al encuentro inmóvil
más allá lanchas exudan metales
y automóviles último modelo
esperan sin mirar nada
que nalgas regordetas
hagan padecer otra vez
los tapices de plástico
A la vida
Quisiera creer en la muerte
como si estuviera señalada ya en mis palmas
y seguir eternamente el alma
en un gran desván de sillones usados
y viejas rendijas.
Las casas que disfruté, como un buen
desayuno, ya no existen casi.
Una se quedó mirando el mar por las ventanas.
Allí moraba mi abuela. La dejamos entre flores
como si ella fuera un gran rosal para siempre.
Luego, una casa de cenizas y enredaderas
se llevó, entre los árboles, a mi abuelo.
Le tomamos una fotografía. Sus ojos grises.
Hubo discursos. Se quedó entre ellos.
Luego mi otra abuela se llevó su piano
al desván. Entre sillones usados y
viejas rendijas.
To a fellow poet
a Rafael Barreto-Rivera
Amuletos de colores
contra
amuletos de acero.
Antes hechiceros con fuego en la garganta
misteriosos seres transparentes conducen ahora el metal
como si el metal fuera todo.
Calor
contra
frío,
amuletos de colores
amuletos de acero
seres transparentes y hechiceros de fuego.
Aquello era Puerto Rico o la cordillera de Los Andes,
los penachos helados bajaban hasta la misma
orilla del mar,
había caballos de carne y hueso
también había muchos microbios del tifus
y tuberculosis aguda y marasmo.
No podía la Razón subsistir,
siquiera.
Amuletos de acero:
y hablan, hablan despacio,
como si el silencio fuera peligroso.
Puerto Rico, de colores, en spanglish.
Chile con los Andes amarrándolo hoy día.
Hechiceros de fuego
en todas partes.
Variaciones en torno a un tema de Brahms
Estábamos todos en un abismo,
en un ritmo de calcio, en una marejada:
La lluvia no caía por sí sola. Vegetales
crecían en las ventanas junto a la nariz.
Afuera de todo, afuera de sí mismo,
el ventisquero que llena el espacio
y deja traslucir el aire.
Iban y venían pasillos y corredores,
cajones de estanterías cerradas
y un lento abrirse de puertas
como un guante que se doblara en sus nudillos.
Wuppertal
a mi hermano, Mario
Desde la sierra, mas baja, de ciudades
renovadas por la guerra
entre boca-calles tersas, rigurosas entre
líneas blancas y negras,
bajamos hasta el corazón de siglos anteriores
subimos a nuestro altar,
buscamos entre las fábricas
aquella, única, que nos hablaba
a nuestros sentidos
entre el frío riguroso del alba
Viajando a Campanario en tren
Y cualquiera sea el fin de mis estudios
o el rigor de mis ideas
o la calma de mis enseñanzas
o su idioma o su lugar,
está en mi sangre siempre el color de
la locomotora negra, lentamente
deteniéndose en Monte Águila.
Entre la nieve de marzo
a José Miguel Arteaga
Recibí tu carta entre la
nieve de marzo,
bebiendo café, solo, en medio
del silencio
(una radio exponía levemente música
teenager).
Leí tu carta entre la nieve
de marzo,
paso a paso, la amistad, el destino
oscuro de los destinos personales,
inexhaustos por el tiempo, el ser,
la distancia cada vez mas próxima
de los aviones.
Leí tus líneas entre la nieve de marzo,
una agencia de publicidad,
Marcela Mewes,
tus hijas Catalina y Julieta,
Polonia, Fernando Zabala.
"Hay una amistad entre ambos
que habrá sobrevivido."
Escucha Rodrigo desde la nieve
a Rodrigo Alvayay
Escucha Rodrigo
con tu rostro diaguita
y el mío arábigo-semita
curtido por la piel del sol nortino:
vivo entre la nieve hoy día
y recuerdo siempre los atrasos no-sajones
y la conversación infinita de aquella oficina
por cuyas ventanas veía un campanario enorme
y muchas palomas engolosinarse con las cornisas.
Y ahora vivo en el frío, pero
recuerdo como si fuera mañana
que hablábamos sobre el sol
tú, con tu rostro de diaguita inexpugnable
y yo con el mío arábigo-semita
curtido ahora por la nieve.
El mundo de Jorge Etcheverry se caracteriza por su parte, por una polarización entre la universalidad de las imágenes y el carácter coloquial de la descripción del mundo inmediato. Los seres y objetos-símbolos pasan fácilmente a convertirse en elementos que se desarrollan históricamente. Poesía de pájaros, de fantasmales ancianos y de infernales jerarquías, así como también de marginados y emigrantes que viven en las antípodas del infierno y del paraíso. Uno de los símbolos que muestra fielmente la separación crucial de dos mundos diferentes es ese personaje de tez oscura "sentado en el bus, solo, mirando por la ventanilla" del poema "Ethnical Blues," en donde a veces se tocan estos mundos en la ternura o el desarraigo, pero siempre con un matiz de ironía. La más importante de sus publicaciones es la colección bilingüe El evasionista / Tbe Escape Artist (1981).
Poemas de Jorge Etcheverry:
Ethnical Blues
Lava platos, libanes
Limpia pisos, francés
Cruce las calles el piel roja
el traje de mezclilla, el paso ágil
la melena al viento
Impreque el griego en la lengua de Homero
cargando basura
abriendo veredas con barreno
Sude el chino en la cocina
sea apedreado el boliche del paquistano
por una banda de jóvenes rubios
en la noche
Permanece, negro
en la noche
Solo, fumando
Brillándote los ojos, dientes
y la palma de las manos
Profese el italiano el casamiento con virgen
el culto de la virgen
El hombre de tez oscura, sentado en el bus
deja pasar los prados
los edificios rodeados de jardines
Solo
mirando por la ventanilla.
Fragmento XIV
Uno de mis mejores amigos se sonreía para sus adentros, mientras yo desarrollaba para él la explicación de mis futuros pasos. En ninguna época ha sido tan preciosa la vida humana. Las sociedades de ayuda al necesitado y al pobre, los proyectos integrados de desarrollo, los proyectos de ayuda de altos organismos internacionales; todos se ciernen sobre los necesitados de grandes escleróticas dilatadas, cuyos vientres hinchados y miembros tan flacos nos llaman desde innumerables fotos de revistas, especiales de televisión, diapositivas, ocasionalmente cine. Su falta de energía es total y completa. Yacen de espaldas o como mejor pueden en hamacas, el simple suelo, o aquello en que pueden recostarse, mirando hacia nosotros, los habitantes de las metrópolis, que sentimos nuestro corazón derretirse ante su llamado. Yo conozco personalmente un centenar de personas que trabajan en este tipo de organizaciones, y en esta ciudad tan chica. Estuve a punto de acostarme con una mujer todavía joven que actualmente ocupa un puesto directivo en una de estas organizaciones. Como nunca los furgones de la cruz roja internacional cruzan por los abigarrados campos de batalla, atendiendo a los heridos y recogiendo a los muertos, sin discriminación que nazca del bando de los afectados. Esta es una era de humanismo pleno. Todo el mundo está de acuerdo con estos grandes predicamentos: los hombres son todos iguales y tienen el derecho a la vida, a la educación y al trabajo; el reposo, el alimento y el bienestar, extensibles a toda la población humana, incluso algunas especies animales y vegetales. Y de hecho vemos cómo las guerras, antes restringidas a las grandes potencias, ahora son movidas por todos los países, sin importar lo alejados y pobres. Hemos visto a los aborígenes de la más pintoresca apariencia dignificados por el uniforme verde y la máquina moderna de matar. Esta es la era más compasiva. El cristianismo se ha hecho universal.
Fragmento XXI
Y llegará día en que habremos de juntar, tú y yo, nosotros, toda esta furia clara y resonante, si de algo sirven las vitaminas y los remedios que al igual que los alimentos mas variados llenan los anaqueles de todos los moles, grandes complejos comerciales, como el Rideau Centre, Bayshore, recorriendo a veces, cuando andamos un poco volados, tú y él, nosotros. Yo me separé de mi mujer porque es incapaz de formular un juicio crítico sobre la sociedad. Susana dijo como al pasar "aquí hasta en el hecho de tener un niño hay competencia".
Cuando estamos en la onda, tú y yo, con ganas de hablar, o nosotros andamos con problemas, o los estragos de la edad se insinúan detrás del horizonte, como la sombra de un pájaro negro y yo me pongo al nivel tuyo, o de ustedes, y les desenvuelvo el esquema del universo como un abanico inmaterial, en el que tú y él y ella y nosotros, estamos finamente dibujados, y los edificios y los ríos y los escaparates de las tiendas, más tenuemente, ya que no son tan importantes como la gente, es decir, tú, nosotros.
Cuando podemos prolongar la excitación que senti mos al conversar, coronados y ocultos por pájaros color crepúsculo, y esos pájaros se tiñan de un rojo violento y consuman la ciudad como un mar discontinuo o cuántico de llamas. Uno siempre se muestra descontento de lo que tiene. Cuando se le empieza a tomar gusto a la vida uno se está muriendo. Mira, oye. Yo te voy a hacer alcanzar las gradas del palacio presidencial, y sentarte en la mesa de los emperadores, que todavía existen. Te voy a introducir en el lecho del Papa por la puerta principal, como la Magdalena entró en los evangelios.
El Exilio
Porque es en realidad triste la situación de los exilados, toda esa gente que en realidad ha perdido sus raíces, que no tiene el derecho a vivir en su patria, desarraigados, expulsados de su dulce patria natal
-Ya sea en la ya moribunda Europa, donde variados modos de existencia, pero ya asimilados como las larvas de las lonjas verdes del mejor queso, en ese continente que desarrolló una tan importante civilización y cultura. Todos debemos volver la cara hacia Europa, enarbolando como una bandera una expresión de profundo respeto. Los exilados españoles y griegos, en estos últimos años, recorrieron los alucinantes y sin embargo calmos paisajes naturales de nuestra América Morena, rodeados del cariñoso afecto de nuestros hermanos de raza, tan hospitalarios. Como industriosas abejas, los provenientes de la Europa del Este y los alemanes aunaban esfuerzos cada uno por su lado, junto a árabes y judíos, hermanados en el noble afán de conseguir y legar un bienestar económico, un pasar, que dejarle a los hijos. Una curtiembre, una industria textil. Los más furibundos anarquistas de inconfundible perfil vasco y boina fueron enterrando las banderas negras como una armada de murciélagos claudicantes
-Tomando en cuenta la impaciencia de los naturales, tan atraídos por las novedades, su desorganización alegre y esa concepción de mundo que se abría como una ambigua flor invisible cuyos pétalos fueran los lóbulos del cerebro del continente: "Pasémoslo bien total nos vamos a morir de todas maneras,"dice el vulgo en sus remoliendas y farras. El Chileno, un joven sanguíneo y fornido, que come demasiada carne. Los indígenas, que, similarmente a los de este continente - según Sergio - atesoran. "En esta tierra de salvajes hemos de construir un nuevo hogar," decían los conquistadores. En México y otros países florecieron las empresas de exilados. Chile no es un país para eso. Esta morosa historia viene a cuenta si consideramos el motivo de esta disertación. Las vicisitudes del personaje se derivan en parte, si no totalmente, de sus antecedentes personales y sociales, de su condición de trasplantado, de una biografía que se entrecruza como la prole de dos pájaros, uno negro y otro blanco
La Ciencia
Como una mariposa muy bien delineada, pero dotado de una complicada urdimbre el dibujo de las alas. La presencia indiscutible de la ciencia se pasea por estas calles, intentando abatir de una sola plumada los vastos siglos de superstición, los milenios de irracionalismo, quizás anclado firmemente en la condición humana. Tal como en otra parte he dicho, la mano con pulgar oponible pertenece esencialmente al hombre. Moteadas sin embargo sus alas (de la mariposa. Seamos claros, atengámonos por motivos didácticos a la presencia de una sola imagen). Moteada sin embargo la tirante piel que cubre sus alas, casi traslúcida, como el papel de seda se extiende sobre los palitos que forman la estructura del volantín, por unas manchas negras insondables, correspondientes por ejemplo a la génesis de las enfermedades mentales físicas, por lo general de carácter neurológico; la génesis de la esquizofrenia, el origen y la constitución del genio y el talento, el origen del arte (que de alguna manera me compromete personalmente). La existencia de Dios y el destino del universo ya han dejado de importarme. Una cura contra el cáncer podría ser para muchos amantes de la vida una esperada revolución.
Margarita Feliciano tiene como centro de su poesía la experiencia del amor y en este fenómeno se transmutan las carencias y la alienación de la vida cotidiana. Poesía también de una nostalgia del momento ¡do y de una resignación estoica que rememora las ceremonias de los momentos concretos y los autentifica con el reconocimiento. Si aquí el exilio no es el desarraigo violento del espacio o de la pertenencia concreta, existe una dimensión cultural cuyo recuerdo se añora y se desea. Su ultima obra es Ventana sobre el mar / Window on the Sea (1981).
Poemas de Margarita Feliciano:
Penélope
Long, long ago
her body not yet the food of myth,
she sat
and stared,
and her hands were the tools
she used to weave her absent-minded cloth
both shield and stronghold,
talisman to ward off predatory stares,
key to her freedom to look upon the sea,
to hold close to her heart
the broken shells of memories,
to re-create upon the sea waves
the winter goblet of his kisses,
and the look in his eyes
when the boat pulled away from the shore.
And she waited for him
while her hands
churned and unchurned flowers made of thread
her gaze was fixed on the blue horizon
to fathom lacy whiteness of a sail
upon the inky sea.
Her flowing robe floated in the wind
and her heart, a young stallion,
galloped and reeled on the wide expanse.
She came to me upon her lyric chariot,
sister and counter-soul,
shining example of fortitude in love.
And then, did he return?
My hands move absent-minded on my books,
and on the white sea-gulls of the pages,
as I conjure up charms
to keep away the predatory stares,
I see my heart a stallion on the beach
as I look on in my internal sea.
El Hombre y la Alondra
Era un domingo claro y luminoso
perdidos andábamos,
alegremente perdidos por el mundo
entre los simulacros
de un jardín de ruinas
donde lucían al sol
frontispicios y capiteles
de antiguos templos helénicos,
y rosetas de piedra gris,
sus pétalos levemente carcomidos por la intemperie.
Y el sol se volcaba pecho afuera,
como un pichón recién nacido,
sobre las cornucopias inmóviles,
sobre el moho gastado de las inscripciones,
y nos traía jirones de luz
a las manos ateridas
e invisibles espuelas a los pies.
Avanzábamos, tú y yo,
hacia la blanca escalinata,
impelidos por el deseo de encontrar un refugio
un oasis de nieve,
donde pudiéramos saborear
nuestra intimidad
y seguirle la huella
a un contacto iniciado
en la penumbra azul del cuarto.
Tú y yo avanzábamos hacia el banco,
cara al sol,
resguardados por el escudo
que una vez señoreó con su alarde de piedra
sobre algún edificio de noble venalidad.
En la distancia se recortaban
las tupidas siluetas de los pinos
contra el cielo,
su negro verdor estallaba
con voces y presagios inmanentes
y la primera alondra
escondía su grito,
emitía su mensaje vital hacia nosotros.
Entonces tú, contagiado de inocencia,
hablaste en el lenguaje
primeval de la alondra.
Se sucedían los llamados
en corriente alterna
no se sabía hasta qué punto
tú te habías vuelto pájaro
ni tampoco si en la voz escondida
se vislumbraba un embrión de hombre.
Y así seguía el vaivén de los llamados
estremeciendo toda la mañana,
echando a andar al mundo
con la ternura animal del primer día.
Y yo, limpia de engaños como tú,
presenciaba el milagro
y veía renacer el mundo
movido por el eje del amor,
ese amor que salía de las ruinas
y se esponjaba a la luz del sol.
Un Día
Un día quedarán nuestros cuerpos inmóviles,
endulzados por espaciosa claridad,
el sol se colará por las rendijas,
la tarde, en su llegar, no nos hará violencia,
y la noche nos traerá sus alfileres
de cisnes extasiados
en la contemplación de su sombra.
Un día quedarán nuestros cuerpos inmóviles,
nuestros labios musitarán palabras mudas,
de una aureola de hierba coronadas las sienes,
de un voluptuoso arrobo entornados los ojos.
La casa en que vivimos cobijará el sonido,
pasos apresurados se oirán por los cuartos,
y nosotros, tú y yo, tomados de las manos
navegamos callados por un mar de sargaso
entre algas huidizas y peces movedizos
mástiles y gaviotas vislumbradas en lo alto
y el rotamen de velas, crujiendo contra el viento
nos columpiará ese día
en que quedarán inmóviles los cuerpos.
Regreso
(A F.A.)
Cuando vi las luces del puente
yo supe, amigo
haber alcanzado la perfección de los ciclos completos.
De tus ojos emanaban
miradas de ternura
y se alojaban en mi ser
al buscar las palabras oscuras
que una vez nos dijimos.
Oh, amigo mío,
tú que me tienes de la mano
y compartes conmigo la alegría secreta
de los que aprendieron a sufrir,
veo que cambió tu cara
y que tienes los ojos
empañados de pena
y que tu compasión humana
se transformó en exuberancia tranquila,
en sabiduría mesurada
mientras escuchas.
Aquí en esta mesa frente al mar
con los focos que brillan como lunas pequeñas,
me siento en paz porque me comprendes,
soy feliz y con ganas de cantar.
El Granjero Audaz
Con tu rostro azotado por ráfagas de nieve
Te imagino sonriente;
tu cuerpo inmenso ágil,
generando calor,
calidez de ternura animal
que se esponja por dentro
y se te escapa por los poros,
subiendo liviana
hacia zonas heladas.
Te veo trabajar apaleando la nieve,
subiendo y bajando,
dueño y señor de tu elemento,
sumido en ese mundo,
la granja tu epicentro,
con esas extensiones tan propiamente tuyas
que ahora van cubiertas de nieve,
y que luego, otros días,
serán verdes,
fecundadas
por tu señorío,
por esa sonrisa dulcemente audaz
que se irradia en tu rostro.
Tango
Uno de estos días
el recuerdo andariego gira
en volutas de humo
en el cerebro
calcinado por la fatiga,
despliega su arabesco monótono
relame su lengua rasposa,
húmeda,
en los antros de mi ser,
e tuerce y se retuerce
insistencia de feto que viene a la luz
El cielo se ahoga en el mar de la luna.
El monte recoge sus faldas,
las seca y las reseca
las saca y las resaca
y sacude su crin.
Sedienta, yo
saco secos sacos de rocas.
¡Ay amigos! ¡Qué tango que es la vida!
En Jesús López Pacheco, el exilio es un entrañamiento existencial que cubre todos los ámbitos del hablante: el querer, el conocer, y el actuar. Poesía que tiene como centro la materia (el cuerpo, el amor, la vida de los otros) y que desde allí extrae su energía para recuperar el mundo perdido y reinterpretar el presente. Así, la enajenación del exilio interior y del exterior se hace conocimiento, sentir, acción dirigida y la historia personal y colectiva recupera su sentido. A López Pacheco le duele también España, pero además le duelen todas las injusticias que no permiten al ser humano habitar en la vida como si fuera su auténtica casa. En sus poemas, es el género humano el que se ha exiliado de los valores esenciales y el texto cumple la función de rescatarlos, mirando de reojo hacia la tierra prometida y encarnando en el poema la voluntad de cambio. Entre sus obras principales están Dejad crecer este silencio (1953), Canciones de/ amor prohibido (1961), Pongo la mano sobre España (1961) y Asilo poético (1982)
Poemas de Jesús López Pacheco:
Asilo poético
A Noma y Wes Flint
Canadá, página de nieve. Empiezo
lentamente a escribir en ti los pasos
de la segunda parte de mi vida.
Casi temo mancharte la blancura
con huellas del dolor que me he traído.
Para escribir en nieve versos nuevos
yo quisiera ser blanco. Pero tengo
el color de la vida que he vivido.
El olor de un recuerdo
quitarse a España de encima para mirarla por fin sin su peso
ya libre el pensamiento de raíces con más barro que savia
el corazón sin tierra luchando contra el frío del mundo
el olor de un recuerdo sobre toda la piel
y una terrible ansia por cambiar de madre
imposiblemente amada sin embargo hasta el primer dolor de su
dureza perdida
Deshonras fúnebres por Francisco Franco
A.G. jackson y R. Tamames
A la historia no pasan, si es que pasan,
sólo sus constructores.
Pasan también - como los terremotos,
como los huracanes y las inundaciones,
como las grandes plagas
y los grandes dolores -
los que intentan pararla a fuerza de odio
y destruyen la vida a suficientes hombres.
Asi has pasado tú a la historia - ¡al fin! -,
y con grandes honores.
Vencedor de la guerra más hermosa y más triste,
paciente destructor de vida y corazones,
héroe negro de España, héroe de sangre fría,
capitán general de las ejecuciones.
Le has dado nombre a un tiempo
de chulos y matones,
a una época larga como un día sin pan,
a una plaga de miedo, silencios y dolores,
a una charca de historia en la historia de España
que ha de tener también historiadores.
Quede tu nombre, pues, al frente de sus páginas
para que nadie olvide nunca tu triste nombre.
Lago canadiense
Tarjeta real
No te verán los ojos sino las cámaras fotográficas
lago entre las montañas más viejas de la Tierra
cargadas de hombros pero cubiertas siempre
por una juventud de árboles interminable
no te verán isleta juguete de las aguas
paraíso pequeño para niños que sueñan con canoas
no te verán cuando al amanecer las hijas
recién nacidas de las nubes
vuelan y bailan al ras de las olas iguales y pequeñas
dibujadas por un indio que ya no viene a verlas
no te verán aunque te miren un momento
desde alguna terraza:
se taparán un ojo y cerrarán el otro
apretarán la palanquita y sonará
el ruidito más seco y más frío de este mundo
Yo te he visto con los ojos abiertos
hasta la cámara clara de mi corazón
y te he dejado entrar en silencio y despacio
porque quiero llevarles también a los que amo
tu belleza de tarjeta real
pequeño lago canadiense (Ville L'Estérel (Quebec), -73)
Cuando
Cuando la soledad se queda a solas
y el espejo se mira en el espejo,
cuando resuena el mundo y las preguntas
preguntan en el pecho.
Suena fuera la vida, el viento blanco.
Sobre la nieve un hombre va escribiendo
un largo verso paso a paso a paso.
Y nieva sobre el verso.
Donde
donde la vida es sólo una respuesta
por la que nadie se pregunta nunca
Cuando donde
Cuando el agua se defiende de ser hielo
donde vivir sencillamente es no haber muerto todavía
y escribir un poema es masturbarse el alma en un papel sin culpa
el hombre que ha creído y se resiste siempre a no creer
que la vida es la flor del universo y el amor su perfume
que la vida es más grande que el aire más hermoso que el mundo
que la vida no es muerte ni siquiera al morir porque queda vi viendo para siempre en la vida
coge un papel y un lápiz y tiembla al escribir
cuando vivir sencillamente es no haber muerto todavía
donde el agua se defiende de ser hielo
Multa de oro
El otoño me ha puesto una multa de oro.
"Prohibido aparcar bajo mis árboles.
Prohibida la tristeza.
Alfombra de oro en construcción".
Lady Snow
Variaciones en blanco
La nieve es lluvia hipócrita.
l'm dreaming of a white Christmas.
1. Victoria victoriana
Oh dama blanca que con velos danzas,
falsa amante que al darte te deshaces,
virginidad sin carne, hueco traje de novia.
Oh dama angelical, monja del viento,
reina de armiño y suavidades lentas.
Oh esposa muda y muerta del invierno,
fantasma intacto hasta el divorcio en agua.
Conozco tu victoria victoriana:
hacer al mundo blanco a fuerza de frío.
2. La ciudad de nieve
Quitas la nieve de la puerta de tu casa
y te abres paso hacia la casa de los otros.
Los otros quitan de la puerta de su casa
la nieve. Pero todo es nieve en la ciudad
de nieve, y no hay caminos cuando todo es nieve.
Oda rota a la muerte de Pablo Neruda con la voz de Paul Robeson al fondo
ca bles de co bre chi le no de cid la ver dad
¿ha muerto Neruda de cáncer o ha muerto
de una oda de odio que no pudo escribir?
I te tenían turbios tentáculos de cable de cobre robado
laocoonte de serpientes multicriminales
la próxima vez alimentaremos el fuego con mucho más fuego
no porque creamos en la luz
vamos a dejar que nos la apaguen fríamente los oscuros
la próxima vez
porque como es bien sabido desde mil novecientos treinta y nueve
los cuatro generales
mamita mía
que se han alzao
mamita mía
desgraciadamente y gracias al apoyo del capital invertido (por decirlo sin
palabrotas)
lo más probable es que no hayan sido ahorcaos
para la nochebuena
mamita mía
todavía
Norman Bethune
El canadiense más humano de nuestro tiempo
fue a España cuando España le gritaba al mundo
"¡Venid a ver la sangre derramada!"
"My eyes are overflowing," dijo, "and clouded with blood.
No podía mirar
la sangre derramada que veía.
Pero la sangre de los muertos era
ya sangre muerta.
El canadiense más humano de nuestro tiempo
escribió treinta versos como treinta blasfemias
sobre la sangre derramada por los muertos.
Son versos antiaéreos, anticelestiales,
que acaso derribaron algunos aviones
o una escuadrilla entera de hipocresía alada.
El canadiense más humano de nuestro tiempo,
sin olvidar la sangre derramada,
pensó en la sangre que vivía y que luchaba.
Como también era poeta de otra forma,
cuando veía heridas como "terribles flores de carne,"
les rimaba los bordes con suturas
para que no siguiera derramándose sangre.
Pero, a veces, las flores se quedaban de pronto
marchitas por la sangre ya perdida.
Y la sangre de los muertos era
ya sangre muerta.
El canadiense más humano de nuestro tiempo
vio cómo los fusiles pasaban de las manos
de los muertos y heridos a los que no tenían
fusiles en las manos.
Pensó en la sangre, en toda la sangre del pueblo de España,
vio que era toda un mar, una gran red de ríos
que iban a dar a ríos que iban a dar al mar,
al rojo mar inmenso que estaba defendiendo
la vida.
El canadiense más humano de nuestro tiempo
subió a un camión pequeño y recorrió los frentes
con botellas de sangre. Habiendo descubierto
que las venas del hombre pueden dar en el hombre,
fundó el Canadian Blood Transfusión Service,
Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre.
Hermanos de distancias
Leyendo la poesía de J.A. Valente
"hermano consumido en habitar tu sombra"
J.A. Valente, "Punto cero" (La memoria y los signos)
"Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza"