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Catastro : Crónicas Abril 3, 2015


bosquejo biopoético de los sesenta a petición de una poeta amiga
jorge etcheverry

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Hola, mira, primero hubo por ahí por 1965, 66, una academia literaria bastante informal en el Departamento de Filosofía, en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde yo estudiaba, estaban Naín Nómez, Oscar Lennon, Bernardo Araya, Tommy Valenzuela, Luis Valenzuela, José Ángel Cuevas, Jaime Anselmo Silva, Cayo Evans, Pablo Guíñez, Jorge Etcheverry, no todos de filosofía sino de otros departamentos y en general ligados o simpatizantes de izquierda, del PC al MIR pasando por el PS. Después y en forma casi paralela so formó una academia literaria en el Departamento de Castellano, también del Pedagógico, donde estaban Ronald Kay, Ariel Dorfman, Gonzalo Millán, Jorge Etcheverry, jaime Gómez (Jonás), Bernardo Subercaseaux, Manuel Jofré, Borghis Lohan, a veces Oliver Welden. Del grupo que se reunía en la academia de filosofía, mencionado anteriormente, sale el Grupo América, que yo bauticé, y en que participan Cuevas, Nómez, Jaime Anselmo Silva, los hermanos Luis y Tommy Valenzuela, Cayo Evans, Enrique Castillo, Pablo Guíñez, era un grupo comprometido, que llevaba no solo poesía sino música a poblaciones como Los Nogales, e industrias, en alguna presentación de ese tipo participó Quilapayún, en alguna otra ocasión Carlos Cerda, los contactos con las poblaciones e industrias los proporcionó el PC (Partido Comunista), aunque no todos los miembros lo eran. En general se hacían presentaciones con el talento local, y con el vago programa de llevar la cultura a esos sectores. En general en el Grupo América no había posiciones programáticas sobre la escritura de la poesía, y los miembros practicaban pluralidad de estilos, se hacía bastante vida bohemia y se comparaban informalmente los trabajos poéticos que se estaban haciendo. Estamos hablando de los 1966, 67, 68. Hay una novela bastante reciente del poeta José Ángel Cuevas, titulada “a novela del golpe. O los muchachos del Grupo América”, donde aparezco como personaje y trata de manera ficticia, pero también testimonial sobre este período, al menos la parte que le tocó conocer y el ámbito en que él se movía. Del Grupo América sale la Escuela de Santiago cuando yo y Nómez nos marginamos, aunque no completamente y se agrega Erik Martínez y Julio Piñones, Yo bauticé ese grupo, como al Grupo América. La Escuela de Santiago, cuyos miembros practicaban estilos de escritura bastante individuales, en general con autores aceptados como referentes provenientes de las vanguardias y el surrealismo, los imaginistas y beatnicks americanos, Saint-John Perse, Rimbaud, los nadaístas colombianos, el surrealismo chileno, Pablo de Rokha, Samuel Beckett, y otras influencias o preferencias, individualmente variables, pero unidos en hacer resaltar sus diferencias respecto a las agrupaciones coetáneas de los sesenta y remarcar la ausencia de un lenguaje poético urbano o que reflejara la ciudad. De ahí el nombre. Políticamente socialistas o izquierda revolucionaria, su escritura, en diverso nivel y variables versiones, la calificaría de neovanguardista, proyecto que sufrió modificaciones individuales. La antología “"33 Nombres Clave de la Actual Poesía Chilena"(Zig-Zag, 1968),. En ella los miembros de la Escuela son editores y aparecen con textos y manifiestos. Su selección de poetas en general valió que esa antología fuera anetemizada por todos los sectores poéticos y políticos. En la actualidad, Piñones retoma el experimentalismo neosurrealista de sus primeros tiempos y yo mantengo una línea experimental neovaguardista (creo) en algunos de mis proyectos escriturales. Una característica de esos años era la permeabilidad, el intercambio, la discusión, la coexistencia de proyectos escriturales y de instancias culturales supuestamente incompatibles. El izquierdismo no impidió que en algún momento a fines de los sesenta, Erik Martínez y yo estuviéramos brevemente en un grupo incipiente discípulo de Santiago Boviso. Una idea de la pluralidad y coexistencia poética y cultural de ese momento se puede apreciar por ejemplo en esta cita del entrevistador en una entrevista al poeta Hernán Miranda Casanova, aparecida el 14 de agosto de 2013 en Urbe Salvaje: “En los patios de este mítico establecimiento, durante los años 60, compartió con grandes figuras de la literatura chilena, como Gonzalo Millán, Waldo Rojas, José Ángel Cuevas, Naín Nómez, Jorge Etcheverry, Antonio Skármeta, Nicanor Parra y Cedomil Goic, entre otros”.

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