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Prosa
El evento
Jorge Etcheverry Arcaya

Y entonces se empezó a aceptar que la presencia de los extraterrestres ya había sido conocida en ciertos círculos por bastante tiempo. Que era cierto que había abundantes huellas históricas y arqueológicas que indicaban visitas o quizás permanencias de los viajeros espaciales. Y muchos aspectos y figures de casi todas las mitologías y religiones. Circulaba en Internet un artículo de un supuesto biólogo que pretendía explicar por esa intromisión estelar la existencia de las plantas de repollo, sobre todo el repollo violeta, de aspecto tan foráneo, y por ejemplo de las arañas, frente a las cuales todo ser humano desprevenido tiene automáticamente escalofríos. Pero leyendo con más atención quedaba en claro que se trataba de una broma, lo que por otro lado abría posibilidades inquietantes. Muchos autores que hasta el día de ayer se habían considerado como meros charlatanes eran releídos con fervor. Reuniones apresuradas en la academia de la lengua de Suecia trataban de fundamentar la creación de una categoría en los premios Nobel para dar cabida a Von Daneken, ya casi centenario. Porque indiscutiblemente que éste era EL EVENTO, que además de haber sido tema de incontables novelas y películas de ciencia ficción, venía a cambiar la historia de la humanidad y ponía un gran signo de interrogación en el futuro de la especie. Era como si las últimas décadas, con sus crisis bélicas y ambientales, sus pandemias, se convirtieran de repente en un telón de fondo, o mejor dicho una pantalla que todavía era atravesada por anécdotas en que todavía actuaban por inercia actores desganados. Una célebre actriz cuya cara y cuerpo se reproducía con frecuencia en los medios más importantes y universales declaró en una entrevista que sí, que ella había visto muchos OVNI, que en cada viaje por avión había visto por lo menos uno, pero que no había dicho nada porque no le iban a creer.