Lo que soy yo, no creo personalmente que haya sido el pueblo el que hizo esta acción que aunque macabra, alto necesaria.
En la Plaza Mayor de la capital de la Nación aparecieron las cabezas del presidente y su gabinete. Había gente que se detenía y los tocaba para ver si no era mentira, yo pude ver que si era cierto, que les habian dado "Corte de Chaleco". Me detuve por segundos y marche guardando en mi corazón, en mi conciencia, toda la satisfacción de ver a parte de los enemigos del pueblo ajusticiados.
Dijeron también que cuando se había conocido el hecho a nivel nacional, el pueblo se tomo los puestos policiales ajusticiando a unos y dejando libres a otros y no fue solo eso, la Radio Nacional anunciaba que en la plaza de la Colonia Rica habían encontrado las cabezas de treinta millonarios y la gran bulla que el gobierno había caído.
Comenzaron las especulaciones: la CIA, porque no había causa de mencionar a los rusos y los cubanos que aun con el deseo y voluntad de hacerlo, no se tomarían una tarea tan jodida como esa.
Conocer las direcciones y horarios de actividades del gobierno no es cosa de otro mundo y el secuestro de los mismos puede hacerse con grupos de comandos experimentados y vaya que aquí en la patria hay muchos bien descansados, huevo mayor es saber donde están los perfumados, los financistas e industriales es decir; los meros jefes de los Escuadrones de la Muerte y del Narcotráfico.
Cuando me di cuenta de los sucesos llame a la Chana para que me llevara inmediatamente a la Plaza de la Colonia Rica y vaya que fue más que difícil llegar hasta poder ver a los fallecidos decapitados y descapuchados. Había gente de todos lados; pero había una cosa rara, que no habían militares, ni policías, sino que era el pueblo en que disfrutaba viendo los rostros sangrosos montados en los pescuezones gordos, ahí el ex-dueño de tal fábrica y tal banco, de tal industria y tal hacienda, de tal y cual transporte y compañías y vaya los dueños de todo ahora ni dueños de sus propios ataúdes. En ese momento nadie podía certificar si se les iba a dar ataúdes o cristiana sepultura, sin embargo, la pregunta se dejaba escuchar: Cuando van a tirar al río sucio a todos estos hijos de puta, estos no merecen santa sepultura y bueno, con ellos se encontraba también decapitado el jefe de la iglesia católica por quien ni los más católicos rodaron una simple lágrima. Más tarde, la misma radio anunciaba que los cuerpos arrastrados de varios Generales se encontraban en la Avenida Prostitución; pero nadie decía cómo habían sido ajusticiados.
De repente 10 bombazos pusieron en silencio total toda la capital de la nación y la Radio Revolucionaria anunciaba que un nuevo gobierno había tomado el poder y que tanto las jefaturas de los cuarteles y la policía nacional estaban en las manos de los revolucionarios. Lo que venga después, será crónica y no cuento. Por ahora sigo viviendo la inmensa alegría del presente
Tal vez fue un sueño, el mejor de tu vida.