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Poesía
Adición a "Samarkanda" (work in progress)
Jorge Etcheverry

Otra gente de allí dice otras cosas: Habla de las vacas, de los campos, de desiertos largos, casi rojos, de calles que se empinan en la costa, de otras comidas que la gente come, de un color verde de las hojas—de una primavera larga, que dura varios meses, y de pan batido —de greda amarilla para las murallas, de piedras redondas para las cercas. De mucho pescado, de bosques densos y húmedos, de estatuas de santos. De carreteras largas que se pierden hacia el norte.

De animitas allá abajo, en los faldeos, que testifican y celebran los accidentes automovilísticos o más bien de camiones de esos con acoplado, que no pudieron dar bien la vuelta y se quedaron despanzurrados. En lo hondo parece que se escurre un río

Da fantasmas que se desplazan por las playas, llorando, en su mayoría mujeres, de pájaros mágicos que anuncian muertes, nacimientos

De otros más arriba, menos visibles que llevan a una niña en vuelo

Alguna gente todavía se persigna

Las ciudades invaden las otrora playas casi desiertas y los terremotos se acurrucan a la espera

Todo eso en la mente ya casi no va quedando mucho de eso, no se crea. La urbe se enseñorea y por un lado trata de poner todo eso en alguna parte

Por otro engulle y digiere o trata

Seamos ese producto

Acurruquémonos en estas nuevas cuevas mirando otros tejados desde ventanas polarizadas

Soñemos o pesadillemos con eso otro de antes
Minimalista por necesidad dos o tres pantalones en el closet, unas camisas, una chaqueta de cuero, un terno para ocasiones equis

Dos pares de zapatos

Un espejo en el baño con ampolletas potentes que no respetan arrugas.