Poesía
Escritos de Jesús Maya
por Jesús Maya


Destino. 1969.
 
Es en el amanecer,  cuando los perros son sacados a la calle, los borrachos cínicos llegan a casa…Los niños son llevados a la escuela si su edad lo amerita, es cuando las calles empiezan a ser barridas, las aceras lavadas, los periódicos se venden en algunas esquinas, con noticias sin esperanza.
Ese amanecer no fue como cualquier otro, porque yo estaba allí, de regreso, en la misma recamara de mi infancia, en la misma cocina, en el mismo centro de todo en lo que fue mi hogar, y traté de abandonar sin conseguirlo.
Mi universo, con el mismo aroma, mi pasillo al cual le llamábamos patio,  adornado con las macetas, sus las  plantas de tierra siempre mojada.
 
 
Sin titulo 1969
 
Nunca me has dicho que
                    te sientes cansada
Nunca escuche decir  
           tienes que marcharte
Porque ya no querías
                              estar conmigo
Nunca escuché de ti
                 queja alguna.
 
Descansa un poco cariño…
          Papá prometió que
Los mejores días estén por venir
Que un día estará en casa.
 
Ahora deja que yo seque tus lágrimas
Quiero escucharte decir que tienes miedo
Que no fue fácil ser responsable conmigo.
Deja que haga los deberes de la casa.
 
Que el aullar de la sirenas
Sea solo eso, un aullar que
No intimida a nadie. Y te permite
Descanso y puedas soñar tranquila.
 
 
Mis límites
 
Cariño, no te fíes de
Los vegetarianos
En una ocasión
Atrapamos a uno robando
En el mercado.
 
Estaba muy flaco
Y no tenía buen color
Lo atrapamos en la parte de atrás
En el estacionamiento.
 
Martín lo amedrentó
Agarrándolo del pescuezo
Y pues le decomisamos lo hurtado
Después de darle unas buenas patadas.
 
Aguacates, cilantro, verdolagas
Quelites, espinacas, y cebollas
Lo perdonamos después
Seguro estoy, era vegetariano.
 
 
Mis límites.
 
Martín
Las limitaciones de tu lenguaje
Son las de tu mundo, es breve, corto…
Sin profundidad, básico, rudimentario.
 
Enmudecí por unos instantes…
Es verdad, no podría decir que no
Ante lo obvio, no se puede fingir.
 
Como las limitaciones de
Las estrellas de la línea en Guatemala
O quien las analiza desde una perspectiva
Macroeconómica o marxista.
 
Amanecer de paredes de tabique bofo salitroso,  adobe en lugar de cemento para formar las paredes, la cama de papá, la puerta de madera siempre verde, atrancada por un viejo sillón, la cocina y la televisión zonda amarilla, los cantos de mi madre al lavar la ropa, la alegría de los loros y los cantos de los canarios, el techo de lamina  bajito que se alcanza con las manos, las goteras y las ollas que esperan las lluvia, las trabes con telarañas, pero eso si con el decoro de la limpieza que nos regala la pobreza.
 
Yo estaba allí, en la misma mesa, con la comida lista, caliente rica, tortillas calientes, cebolla bien picada, cilantro y chile de árbol finamente picado 
La mesa para todos los hermanos, el caldo de res, la disputa por el tuétano,  la estufa de petróleo, los jarros y las ollas clavadas a la pared de todo este caótico pero hermoso cuarto de todo y de todos, de abrazarnos en las noches  y sin darme cuenta de la misma manera en que se traspasa un sueño, estaba de regreso en todas y cada una de cosas, formas, sonidos cercanos y lejanos, que me ayudaron a valorar lo que perdí día tras día.
 
--Martín, le va a dar mucho gusto a tu primo Rafa cuando sepa que estás de regreso.
 
--A mi también madre tengo muchas ganas de ver nuevamente a todos antes de que me vuelva a ir.
 
--mis bendiciones estén contigo hijo, a donde quiera que estés, y con la bendición de una madre siempre estarás bien.
 
En algun lugar del planeta tierra;
Jesús Maya Sandoval.
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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. May 4, 2008
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