Parece que eran Primas Hermanas", es el título de una parte de este poema de Julio Miralles, definitiva voz del Norte de Chile.
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(Primera Edición Ediciones Campvs, 1999 Universidad Arturo Prat, Iquique).
Il est tuot seul Et avec sa gorge coupée Il chante une mélodie Que personne n’a comprise
Vicente Huidobro
Dedicatoria
A la soledad, fiel compañera de los tristes. A los tristes.
A los amigos: Williams Stone Cristián Gómez Reed Pablo Stambuk Stemann Cristian Geisse Navarro
Allá abajo en el cielo, que quizás sea el mar intensamente en su espejismo, se oyen galopar los barcos los últimos barcos herodes y bárbaros llevándose a los niños-sueños para arrojarlos al oscuro abismo del olvido: la soledad.
Observa el CandeleroMientras Apaga Una a Una las Velas de la Noche
Palacio está en silencio i todos duermen... Sólo el Príncipe agitado en su cama sueña aún la pesadilla de verse coronado rey i súbdito de su soledad.
El Doncel Relata la Historia de su Vida i Algunos Viajes i Cosas que Sucedieron en Ellos
Mi madre zurcía sueños, todos sueños rotos allá en el lejano-borroso palacio de la infancia. Mi padre nunca regresó de las Cruzadas i en alguna taberna de guerreros pobres se quedó en un ¡SALUD! amargo conjuro de los tristes. Mi hermana era una Monalisa ocupada en las artes del amor i los pañuelos Yo... caí en los gitanos presagios de los barcos i una mañana de palomas i campanas me embarqué en el silencio sin regreso en la tristeza... Guacho caminante de los puertos, enfermo de maletas traicioneras, cafiche de traidoras que fingían amarme... Hasta que una tarde de trenes i vestidos en el febril andén de estos ires i venires i avatares, tú, soledad, me lanzaste un beso al vuelo i yo sucumbí a la dulce mermelá de tus promesas.
Al Alquimista
Meico, Curandero, Yatiri, Chamán, Adivinador del Fuego... dime Mago ¿cuál es el antídoto para la soledad?
El Joven Príncipe en una Carta a su Vieja Nodriza i de las Cosas que en ella se Relatan
Entonces se abren los caminos del cielo como una fanfarria de carnaval pobre i todo tiene apariencia de ventana vieja (nostalgia que se van comiendo las polillas) En usté albergo estos rencores, estos miedos, estas vergüenzas i me perdonará el agobio torpe de niño sin consuelo, el asedio de estrella que agoniza i este rumiarle penas como si no tuviera usté las suyas... Sólo déjeme llorar estas lunas o estos rastros humanos que a ratos me persiguen... Déjeme caer i caer i caer hasta que la caída me convierta en Morfo Didius Intensa... Déjeme caer estas profundidades i atravesar todos los aires o llegar hasta vuestra puerta como quien recibe a un ángel mendigo. Déjeme abrir el corazón a los nuevos dolores i a mis caravanas i a estas lágrimas de perro viejo.
De la Cacería
Con los ojos dolorosamente ávidos alcanzo a ver apenas, entre la hierba, una criatura frágilmente humana... Entonces... me vuelvo fauno peligroso flaco i perverso bacanal i hambriento, ando por la noche oliendo salvajemente a tristeza i con los ojos dolorosamente ávidos me devoro a mí mismo, Solo Solitario entre la hierba... con la esperanza apenas colgando despedazada entre mis uñas.
De Cómo, sin ser Invitada, Llegó la soledad para Quedarse
Cuando todos se fueron la soledad se mudó con todos sus muebles i ocupó las viejas buhardillas de mis ojos, los estrechos pasadizos de mi corazón i hasta en las sucias escaleras de mi alma colgó, la soledad, sus sombreros i sus abrigos.
Cuando tú te fuiste, la soledad lo enredó todo con sus enredaderas i sus arañas... Desde entonces vive i duerme conmigo en las alcobas del silencio.
El Joven Príncipe, la Cortesana i los Sucesos que Siguieron a su Encuentro
Soledad, antes de ser hermosa andabas por allí ocultándote en los pasillos acechando huérfanos, vagos olvidados, feos como yo que caí en tus sábanas. Soledad, antes de ser hermosa andabas por allí besando a otros i yo... que huérfano vagaba feo i olvidado corriendo en los jardines de Palacio yo... que no conocía la poligamia de tus besos yo... que sólo presentía en los oráculos el dulce veneno de tu boca, yo te abrí todas las ventanas del corazón sólo para que fueras hermosa.
El Juglar Canta desta Suerte un Poema en Honor al Príncipe
Hermoso sois como un ángel tentador i cuando habláis un frío solemne baja desde el altiplano de tu voz, i me congela. En tus ojos pueden verse las cicatrices y cristales que dejó el dolor en su último cataclismo de lágrimas. Hermoso sois como un ángel tentador i si fueses mariposa reventarías los viejos calzones de la larva i volarías de flor en flor de flor en flor hasta la felicidad. Tentador como un ángel sois, hermoso... pero caído.
La Soledad i la Muerte Parece que eran Primas Hermanas
Viernes... i en cada hoja triste un pedazo amarillo del otoño, cae... Viernes i no podéis tocar mi corazón ni en el silencio porque es un fruto demasiado subterráneo, demasiado prohibido, otoñal como el árbol de mi vida. Viernes... i alargáis las manos entre las sombras como una serpiente tentadora e intentáis agarrarme el alma i deshacerla en vuestros tentáculos lumínicos. Viernes, i tú, ciudad os abrís como una granada prodigiosa i en las viejas notarías las salas de espera apestan de sillones viejos, allí he acurrucado mi silla i allí me he sentado cabizbajo a esperar mi turno silencioso cuando el otoño selle por fin mi corazón con el lacre amarillo de la muerte i sea Viernes en todos los calendarios del recuerdo.
“... lanza a la faz, la tempestad del alma, un relámpago triste: la risa”
Juan de Dios Peza
De Cómo el Bufón Hace Gala de su Ingenio i Búrlase de su Mismo Yo
¿Está usté, caballero, acaso pintado de payaso o está simplemente su sonrisa eternamente maquillada como para ocultar el rostro o el rastro que la vida ha dejado en su rostro mentiroso? ¿Cree usté, caballero, que acaso este circo o estos sortilegios de mago ya cansado o estos vértigos de malabar o de trapecio, sirven para vivir así la vida? Ha enjaulado usté sin duda, caballero, esos pesares en el subsuelo del corazón i sin embargo, caballero, se le salen los pesares por los poros en medio de su rostro pintado de payaso i ya nadie le cree a usté el circo que para su propio llanto, caballero, ha llorado usté en la pista vacía del espejo.
Oración
Señor: déjame palpar el beso braille de la dicha i aunque soy pariente lejano de la envidia no puedo con este dolor mundano de la soledad... No pido nada, Señor, por cuánto he arrastrado treinta años esta compasión sin alas i no me he quejado de tu olvido... Sólo dime, Señor: cómo se disimula la tristeza para que las necias mujeres de la aldea no confundan mi dolor verdadero con sus frágiles frustraciones aristócratas... Concédeme, Señor, el milagro invisible de un disfraz hermoso i perdona, Señor, a aquellos que creen que no hay pecado en quitarle las alas a un ángel ya caído.
Por la Noche
A veces... sentado solo en mi silla solitaria sueño a reinar en los reinos del olvido i de pronto recuerdo que mi silla no es un trono, sino una isla, tapizada con mis sueños.
Oración por la Noche
Habito en las provincias del miedo. Soy perjurio de pájaro caído. No fui príncipe ni de mis propios sueños i estoy llorando por todos los motivos que tiene el mundo para llorar... Aprendí versos, extraños versos, para suplicar a ala noche que se quede que su maleficio os haga harapos el cuerpo, que os llene de su sed i de su hambre... ¡Ah! suplicar a la noche que no se vaya que espere un poco más que todavía tengo sombra en el alma... porque de noche... todas las soledades son negras, como los gatos ¡Ah! la noche i sus solitarios vicios, la noche a la que vine feo i vulnerable, como polluelo de pájaro - niño.
Fórmula para un Sepelio
Todo ha muerto en los rincones de mi buena voluntad... sólo la noche i sus vapores de circonio, sólo la noche que regresa de mis ojos, inaugura el sepelio silencioso de las sombras en mi pecho.
Para el Luto
Llevarán bugambilias azules para celebrar mi muerte i en la quincallería de las puertas i en los postigos i cerrajerías, colgarán poemas negros.
Se vestirán de luto algunas mariposas i sólo la soledad conocerá la pesada viudez de los fantasmas.
“Detenerse es morir y el viento lo sabe”
(La Pena del Viento. Francisca Osandón)
I
Había olvidado tu nombre I ahora... ¿a quién preguntar en este país de ciegos donde parece que sólo yo te conozco?
...Soledad...
II
Lo que no pude decir se volvió pájaro que alcanzó la velocidad de los sueños i este volantín construido con dos caricias de mi pecho voló hasta ti i anidó en tu boca.
III
Mi lugarcito en el mundo es una silla donde cada tarde siento mi cuerpo adolorido a contemplar como atardecen mis sueños en la nada.
IV
Caí en los presagios de los barcos i me navegué mar adentro buscándome las tripas, los corazones i las desdichas...
Caí en los presagios de los barcos i me naufragué durante la noche i me encallé en las dolorosas esquinas de la soledad. Desde entonces ando mendigando un poco de esperanza.
V
Prefiero estar contigo, soledad, que verme retratado en las puertas de la noche donde el hambre i la pobreza llaman. Prefiero estar contigo, soledad, que ver el polvo acumulado en los vestones o la caligrafía de las cartas, que se apaga o anudado en las corbatas del olvido. Prefiero creer que eres tú, soledad, la que habla a saber que soy yo el que inunda de nubes el vacío.
VI
¡Ha llegado carta! ¡Para quién!
Para el joven príncipe...
¡Qué dice!
Que dé dos pasos hacia delante hacia el abismo i que caiga que caiga que muera
...que renazca...
Referencias
En página n° 2 : Poema : Aveugle/Ciego Autor : Vicente Huidobro
Il est tuot seul Et avec sa gorge coupée Il chante une mélodie Que personne n’a comprise.
Él está tan solo Y con su garganta rota Él canta una melodía Que ninguna persona ha comprendido.(trad.)
En página n° 14 : Poema : Reír Llorando Autor : Juan de Dios Peza
“... lanza a la faz, la tempestad del alma, un relámpago triste: la risa”.
En página n° 21 : Poema : La Pena del Viento Autora : Francisca Osandón
En página n° 26 : Poema : Noche Autor : Vicente Huidobro del Libro Poemas Árticos, Madrid 1918.
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