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I El chico panky … El fumón que cruza la calle de la angustia. El kumita choro, zapatilla brillante su desprecio, me mira …
En la siguiente esquina está la muerte, seguro me pide una moneda.
II Queda el invierno pegado a las veredas y célebremente triste la calle cuaja mi esperanza. La noche viste chaqueta de cuero el cielo… cábala saludo a aquel que duerme entre cartones y que conoce el día lo mismo que la nada.
III Shiii aquí estamo todavía los loco colgando de los bolsillos de la madrugada esperando por si agarramos algo.
IV Después de fumarse su tristeza inmóvil la esquina se queda en silencio dibujado así en apariencia vivo
pero zombi
mezclando la muerte con tabaco.
V Mejor no, vampiro mío. Mejor no acerques tu mejilla suavemente de polvo emblanquecida que tengo ganas de hincar el diente a tu arrogancia de cadáver tienes el ojo ebrio la mirada lamentable y el espejo que ya no responde a tu belleza.
VI Las vírgenes de la calle allá entrada la noche norte a la ciudad dormida cobran en sencillo risa, placer y beso. La traición en cambio no tiene moneda …
(de vez en cuando una estocada)
VII PROHIBIDO PASAR
Comienza a amanecer… el hambre nuestro de cada día se vislumbra. Entonces mejor correr antes que cierren todos los cementerios y nos quedemos aquí viviendo entre los vivos…
pero muertos.
VIII Maricón lanza a la multitud un beso rojo su beso se estrella contra los cristales y la multitud furiosa le devuelve roto el labio de su audacia de su osadía recoge rojos los pedazos de su beso enjuaga en sangre injurias, profanaciones, palabrotas la blasfemia misma de su nombre: Maricón que viene de María Siempre Virgen la misma, la santísima y Maricón canta su fábula lleno de gracia reza al vuelo el rosario de la calle
con perdón de los presentes se persigna nuevamente…
Esta vez el beso se lo queda lo esconde en un murmullo aciago. Lo guarda…
IX Para qué nos vamos a maquillar chiquillas hoy que se recuerda a los difuntos si de todas formas no nos ven ni aunque anduviéramos vestidas de relámpago.
X Pantalón arriba cacho tu eslip elástico tatuado ruido de cadenas tus caderas punga mío, satanás brilloso de clavos en la cara, demasiado fácil travestirse con tus ojos, hacerse luna en la esfera de tu pecho, rodar y caer por los quince años de tu espalda.
Demasiado niño el cuchillo de tu beso.
Demasiado cruel el brillo en tus mejillas.
Demasiado ajeno el hip – hop de tus palabras.
XI Faraón - sueña - sueño - indescifrable.
Sagrada - boca - toca - pétalo - perdido. Flor - lejos - desprende - luto.
Muerte - envía - telegrama :
Beso - negro - del - olvido. PUNTO
XII No comprenden ¡cabezas de pájaro! los paganos dioses que me acechan.
El Faraón
XIII Celestemente Mahfúd hermano negro desde la honda espesura de la muerte dibujas negros callejeros perras y piojos Y aún en la noche tuerta de tu Babilonia la arena corrosiva de tu lengua, me persigue. Cocodrilos en tu beso, mariposas salvajes, gusanos. Atravesándote el negro corazón quema el limón oxidado de la sílaba: sal yodo de tu verso ajos cuchillo comunión de tus sombras. Sabrás Mahfúd celeste, ángel de la guarda, dolorosa compañía, desamparo fantasma, a mi puerta maceran tus relámpagos tus lágrimas decantan en licor PENA MÍA La peste del amanecer se lleva los milagros y te quedas rondando los jardines Mahfúd Massís Mahfúd Massís Mahfúd Massís Mahfúd Massís Mahfúd Massís Mahfúd Massís Mahfúd Massís abracadabra para invocar los cementerios.
XIV Señor Turista
costado y caído, invisible a la ciudad y sus vitrinas, aquí está el basural de sus derroches como una mina de dones y diamantes: Muñeca rota. Pan. Zapato viejo. Restos de comida.
Niños que hurgan esperanza.
XV Padreselva le dice el abandono. Se olvida tanto de todo llorar no sabe al desamparo ni saludar sabe a los que pasan tiene el diente largo de la pena pesadilla vital no recordar su propio nombre…
Total ¿qué importa? hace años que nadie le pregunta mucho.
Algunos responden con monedas. Otros lo suman al inventario del invierno…
XVI Se creen malditos estos jotes se asilan en las sombras metalera la heavy cabellera entre que dicen y miran de reojo y a la noche se acunan en la madre se rezan el rezo acostumbrado ciñen sus muñecas y almohadones…
lloran. |
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