Poesía
Dos poemas de Julio Miralles
por Julio Miralles


Poeta del Norte 

 

Somos poetas de agua en el frío de la muerte

mojados hasta el tuétano de franca rebeldía

guachos somos

sin nombre ni paisaje

el ojo gastado de arena y de miseria.

Los árboles nos asustan

con su terrorífico verde.

La lluvia nos asusta.

Los pájaros los conocemos buitres

y buitre amamos su negra desventura

su paciencia de pompa fúnebre, su hediondez, sus plumas duras.

Música de bombo y bronce

carnaval para mitigar la lejanía.

Duna - desierto - cofradía

flores de latón oxidando la memoria.

Altiplano somos

geografía niuna parte

de un país habituado a negar nuestra existencia.

Poetas somos como agricultores de la nada

haciendo pan de la esperanza,

cultivando quinoa la poesía de la noche,

chupando el alma a la guayaba,

haciendo patria a pura tripa

a puro sol

a mineral fundiendo la palabra.

Con suerte nos nombran a veces…

en la imaginación del sur

somos hermanastros,

hijastros bordeando el mapa,

viudos de toda alegoría,

mitología de bares,

chamullo de puerto.

Peruanos nos dicen

como si nos doliera…

Indios nos dicen

en su europea fantasía.

Nosotros enviamos poemas en botellas

y los arrojamos a la pampa

o a la salitrera nostalgia de la luna.

Nos sentamos a esperar la desgracia

la masacre, el naufragio, el maremoto…

acostumbrados como estamos al hambre y la desdicha.

 

 

Lost and Found/Objetos perdidos   

 

Lanzo una flecha

delante de la noche

a esta nada donde ciberviajas

 

¿Existes? pregunto a este infinito...

 

Sé que sí, aunque seas otro animal,

un nuevo animal de los que no hacen ruido.

 

 

¿Existes mariposa en el frío polar de los recuerdos?

 

Sé que sí, estás siempre aquí posada en el pétalo del corazón.

 

Entonces mi cordillera inmensa

apenas me alcanza

para declarar infinito tu nombre de poeta

 

¡Gabriela!

 

le grito al cerro mineral que me acompaña y nubla

y a tientas, como un niño ciego busco a Coquimbo en el silencio

pero se me atraviesan unos valles extraños

y belleza de incalculables ríos

y piedras

y mariposas rotas...

 

Entonces tampoco estás en el mapa larguirucho y puro cielo.

 

¿Existes?

 

Otra vez tus alas han dejado la huella irrefutable de tu irrefutable existencia

y las colecciono aquí en el pecho

por si algún día las emprenden y les dan ganas de volar...

 

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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Mar 23, 2008
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