Poesía
La poesía en castellano, vanguardia y compromiso
por Jorge Etcheverry


En el mundo contemporáneo, la poesía es el género de elección del mundo de habla castellana. De 21 premios Nóbel de literatura concedidos a poetas, 5 lo han sido a poetas latinoamericanos o españoles.  Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Vicente Aleixandre, Octavio Paz, Pablo Neruda (no en este orden) y existe actualmente un vasto movimiento en torno a la candidatura al Nobel de literatura del chileno Nicanor Parra, fundador de la antipoesía. Las tendencias y estilos de estos poetas abarcan prácticamente todo el espectro de la poesía, yendo de lo lírico a lo épico, y llegando hasta el intento de negar la poesía misma en la mencionada antipoesía. Todas estas grandes figuras han sido en su momento innovadoras del lenguaje poético hispánico. Los temas en estos autores van desde la identidad y el rescate de la vida cotidiana, hasta la celebración de la naturaleza, la vida cotidiana y sus objetos; desde un mundo trascendente escatológico u onírico al que se llega a través del desorden de los sentidos y una trascendencia vacía, hasta el rescate de la herencia precolombina y el llamado a la revolución, cubriendo todas las manifestaciones de la poesía contemporánea. A estos nombres se unen otros, como el Chileno Vicente Huidobro, que invoca al poeta como inaugurador del lenguaje, César Vallejo, de Perú, que une a la trasgresión del lenguaje poético el sentimiento existencial de la finitud humana y una indiscutible vena indígena, Nicolás Guillén, cubano, cultor máximo de la tradición cultural negra en la poesía hispánica. La trasgresión y experimentalismo vanguardistas se unen en Federico García Lorca a la presentación de las figuras folklóricas mitologizadas de sus gitanos, Ernesto Cardenal, de Nicaragua, entreteje como Neruda la épica de los pueblos latinoamericanos en su anhelo por la justicia social.

 

Éstas figuras cumbre cartografían la cultura hispánica y una de sus manifestaciones más sobresalientes, la poesía. La falta de nombres nuevos de la dimensión de los anteriores no difiere de lo que sucede en otros campos y otras culturas contemporáneas, donde pareciera que no han surgido figuras del mismo nivel, lo que quizás signifique un cambio en el concepto tradicional de gran autor y las condiciones que lo posibilitan. Pero sus obras son una concretización señera de una cultura y un momento histórico aún no sobrepasados hacia otra etapa.

 

Estas obras poéticas cumbre crean obras artísticas mediante un lenguaje distanciado que representa la realidad, y desde este ámbito se despliegan las grandes vertientes de sentido de la historia. Así, en la actualidad la temática de la poesía latinoamericana sería la armonización de las herencias indígena, hispánica y africana; la integración/conflicto entre civilización y barbarie-─vale decir ciudad/campo─; la relación/conflicto entre metrópoli y satélite; el mestizaje; la cultura indígena precolombina y perviviente; la cultura negra; la identidad; la negociación e integración/rechazo de las influencias culturales venidas de Europa o Estados Unidos y la necesidad de reforma social y del cambio de las relaciones económicas y políticas con los países occidentales dominantes. En cuanto a su escritura se trata de la asimilación o rechazo de los 'ismos', desde el simbolismo de inicios del siglo XX, pasando por el surrealismo y el imaginismo, hasta aportes tan recientes como la poesía beat.

 

Lo que caracteriza a la poesía hispánica es ser impura, su combinación de diferentes registros  textuales, semánticos y hasta genéricos. Uno de las obras poéticas más importantes, Canto General, de Pablo Neruda, expresa la épica del sufrimiento ancestral americano y la visión de nuevo futuro. Por otra parte, su Residencia en la tierra fue una de las más acabadas expresiones del vanguardismo poético en América Latina y de la versión latinoamericana del existencialismo. Neruda va a encontrase con los poetas españoles de la generación de 1927, como Aleixandre, Lorca y Alberti, que elaboraron un lenguaje poético que expresa la realidad a través de su distancia respecto al lenguaje de uso común, apunta a una trans realidad y manifiesta la necesidad de la utopía social, necesaria social e históricamente y de raigambre no tan sólo socialista sino católica, que en América Latina se concretizó en las misiones socioteológicas de Paraguay y hoy está presente en la Teología de la Liberación, compañera fiel de la agonía social del continente latinoamericano y de los actores de su liberación incipientes.

 

Como en el resto de la poesía mundial, los cambios sociales y culturales han desarrollado otras tendencias. También se ha hecho sentir en el ambiente hispánico la crisis de los estados nacionales que acompaña al proceso de globalización económica. Surgen voces representativas de grupos y sectores genéricos, ideológicos, culturales y étnicos antes carentes de una voz propia a nivel institucional: una poesía femenina, homosexual y lesbiana, indígena y negra, pacifista o anarquista, manifestaciones de los procesos de negociación de estos sectores en el seno de sus sociedades y estados, y que viene a superponerse, o a sustituir en muchos casos, a las contradicciones de clase subyacentes. Una escritura que muestra la contradicción entre la 'corriente principal' y los 'marginalizados' en el plano social y cultural. En España la poesía castellana tiene que dar espacio a la poesía catalana, gallega y vasca. Esta última proclama en la introducción a una antología poética, que "no es ajena, sin embargo, a una tradición: la de la gran poesía de todos los tiempos". En Israel se publica poesía sefardita en idioma ladino, una variante del español arcaico.

 

El postmodernismo reivindica las diversas manifestaciones de la poesía popular y oral. Se hace poesía indígena en Chile, Guatemala, etc. que se suma a la tradición ya establecida de poesía en idioma quechua y aymará en Perú y Bolivia. Surgen en México los poetas de Chiapas. Se mantiene el vínculo entre la poesía y política, tradicional en el continente latinoamericano. Recordemos el papel que a este respecto jugó José Martí, o el que aún juega Roberto Fernández Retamar, patriarca de la institucionalidad revolucionaria cubana. Recordemos también la transformación, en el otro lado de la trinchera en Miami, del poeta Heberto Padilla, en una figura del anticastrismo. Autores de dentro y fuera de Cuba a quienes alguna vez tuve la oportunidad de publicar juntos en una antología compilada por un editor cubano que vive en la isla. Si en el siglo pasado caían luchando o eran ejecutados Javier Heraud en Perú, Roque Dalton en El Salvador, casi medio siglo después de la ejecución de Miguel Hernández en la guerra civil española, hace unos años se perdieron por algunos días un par de poetas anarquistas en Paraguay y las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina sintieron la necesidad de convocar por diversos medios, entre ellos el Internet, un concurso internacional de poesía.

 

No es extraño entonces que en Canadá haya surgido un sitio web de Poetas antiimperialistas de América  o que Poetas del Mundo, organización mundial de poetas por la paz y la equidad social con sede en Chile, cuente ya con más de 3000 miembros. La revolución de las comunicaciones y la publicación del Internet ha sido adoptada con entusiasmo en el mundo hispano. Eso posibilita el intercambio de información, así como la lectura y conocimiento mutuos entre cientos de poetas e iniciativas culturales. Un poeta castellanófo residente en Canadá pueden tener textos en sitios en México, España, Chile, Canadá, Suecia, lo que hace─junto con la tarjeta de llamada telefónica─que el exilio nunca vuelva a ser lo que era. Pero esta es una era de desplazamiento de vastos conglomerados humanos.  Pasa así a un primer plano la temática del trasplante, el exilio, el desarraigo, la asimilación, la comparación entre el país de origen y el nuevo, la alienación, la comunicación intercultural, temas de esta poesía en castellano, hecha universal por la presencia de comunidades hispanas de inmigrantes y refugiados en países europeos y en los cinco países desarrollados anglófonos: Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá. Australia y Nueva Zelandia.

 

Los golpes militares y guerras civiles de los 1970 y 80 en América Latina agregaron a la inmigración española en Canadá, republicana y herencia del franquismo, comunidades exiladas y sus creadores y activistas culturales, cuya inmigración o exilio a Estados Unidos no hubiera sido deseada. Esto hace que la poesía en castellano en Canadá se origine básicamente como una poesía de exilados de izquierda, a diferencia de Estados Unidos, que cuenta con numerosos poetas exilados cubanos. Que no están ausentes en la poesía hispánica en Canadá, de cuyo variado espectro podría decirse lo que se preguntara alguna vez la crítica chilena Soledad Bianchi, "¿Porqué tanta y tan variada poesía?".

 

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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Jan 30, 2008
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