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Resiste, Presidente. Aún estás vivo, atrincherado en el corazón de la gente que ama la libertad; aún estás vivo, Salvador Allende, porque siento tus ojos mirándome desde la luz, porque tu voz me la trae el viento, porque la muerte nunca te podrá callar. Estás vivo, detenido en un once de septiembre que jamás se borrará del calendario; estás vivo a pesar de los verdugos que quisieron enterrarte para siempre.
Los bombardeos se suceden, los tanques intentan derribar los muros del palacio, el dictador de turno afina la metralleta y un nuevo coro de desaparecidos entona una vez más la canción del adiós. Aquí se mata con todo lo que se puede. Con hambre y con metralla, con coche bomba, de sed, en Irak, Afganistán y Palestina o en los suburbios miserables de cualquier ciudad opulenta. También se mata desde el olvido, el desdén, la indiferencia.
Resiste, Presidente. Aún estás vivo y todos necesitamos tu voz y sobre todo el acero transparente de tu corazón libertario.
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La cita Trunca. ed. Jorge Etcheverry. Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Sep 11, 2009 |
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