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Actas : Poesía


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Poemas de Jesús Maya
Jesús Maya


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SIN TÍTULO



Los alcohólicos

Los drogadictos

No eran aquellas personas que

Vagaban en las calles

Con su costal de arpía

Cargando con

Todas las miserias y recuerdos.



Aunque también cargaban

Algunas cebollas

Fruta echada a perder

Un cuchillo y lo poco

Que se podían robar.



También cuentos, muchos cuentos

Y en las bolsas del pantalón

Las infaltables monedas.



Porque es bien sabido,

Por la gracia de Dios

Los vicios siempre

Son bien socorridos.

¡Bendito sea el señor!



La compañía infaltable de los

Perros sin dueño,

Olor a orines y plastas de mierda

Pegadas al pantalón.



Los alcohólicos

Los drogadictos

No eran aquellos

Que parecía que dormían

En el jardín del

Mercado de la primera sección

De San Agustín.



No era el cuervo y su nariz

Muchas veces rota

No era él, cuando recayó.



Su mamá no quería que fuera él...

Rodeaba la calle

Para no verlo, mientras

Ya muerto, el cuervo parecía que dormía.



No era el pollo

Que despertó una tarde

Con desgarramiento anal.



No era el benito

Matando a sus crías.

En la calle de sur dieciséis

En la primera sección de San Agustín.



Los alcohólicos y drogadictos

No eran aquellos

Que pedían dinero en las esquinas

A mitad de las calles.



Los que ya nadie quería

Los que se veían morir.

Los que yo veía...

No eran alcohólicos

No eran drogadictos.



Eran lo que quedaba

De ellos…

Lo poco, lo mucho que

Quedaba de ellos.



II


Martín era un escuincle

Tenia como 10 años

Le gustaba buscar acomodo

Junto a ellos, con la raza.



Le mandaban a comprar refrescos

Martín siempre ha sido afortunado

Para los amigos y ganarse su confianza.



Había uno que le decían el Diablo

Este compadre, rompía el culo de las botellas

Pegándoles en la boquilla

¡Con la palma de la mano!



Ya borracho

Gritaba que le echaran al más chingón

De la cuadra

Para que se partiera la madre con él

Como todo un cabrón.



Era su héroe

Una vez lo encontró en la noche

En la calle sur veinticuatro,

El diablo lo reconoció

Y le pidió que fuera por su padre

Porque ya no podía caminar

Le habían dado una puñalada

Entre las costillas.



El padre vivía en la calle sur cincuenta

Y hasta allá fue, los acompañó para indicarles

Donde estaba el Diablo

Llegaron juntos, después

Los vio marchar, recuerda las siluetas.

No los volvió a ver.



Y así…Martín recuerda el pasado

Al capi, quien había sido capitán de la fuerza aérea

Siempre enseñaba su credencial

En ocasiones se vestía muy bien…

Su mamá siempre lo acompañó.



O paco, el elegante.

Siempre bien vestido,

Memo el chemo, este todavía, mayor

Le gustaba el pegamento,

Droga reservada para nuestra niñez.



III


Martín recuerda…

Los seguían muchos perros

Muchos cuchillos

Mucho alcohol

Mucho pegamento.



Aunque se conseguía más y mejor comida

Puesto que no había TLC

No había muchas drogas nuevas...



De toda esa raza

Solo sobreviven dos

El pollo y el durazo

A los dos los han quemado vivos

Uno está en su casa

Yo pensaba que había muerto

Pero cuando su hermano estuvo en

En rehabilitación conmigo

Me contó que lo cuidaban.



Al durazo, pues lo traíamos de albergue en albergue

Como en un estado de cuarentena

Permanente…Y pues sigue vivo...



Sixtos, de recaída en recaída...

Su madre me fue a ver llorando

Ya lo daba por muerto

Dijo que su cuerpo

Lo iba a donar a la universidad

Pero queríamos que

Viviera un poco más



Lo ubicamos en la pulquería

En sur cuarenta y seis…

Lo secuestramos



Creo que ya a esas alturas

Me tenían más miedo

Que a la pinché policía…

Y lo internamos

Después me fui de mi barrio…



Ésta semana me enteré que él,

Ya no se revienta

Incluso se fue al gabacho.

¡Hey carnal!

Yo aquí dejando de ser poeta…

Muchas cosas fueron buenas

Mientras duraron.



IV



Los ojos…

No les mires a los ojos

Te pueden

Transmitir

Los delirios.



No les mires a los ojos

Esta vez no son

Las ventanas del alma.



V



Ellas…

Y aquí han estado ellas

Durante todo este tiempo…

Como flores marchitas.

Como cascaritas de naranja...

Terroncitos de tierra salitrosa

Como costras de sangre

Esparcida por los baldíos

De San Agustín.



MERLÍN



Merlín, ha sido tu mejor amigo

Y quien más te amado,

Sin pedir nada a cambio.



Era blanco, como la nieve

Como su alma

Como todas las cosas

Que no están sucias.



Merlín le dio mucha

Alegría a tu vida en cada mañana

Pero también una gran tristeza.



Merlín quedó tirado un mal día

Con una mancha roja

Que humedecía su pelo.



Lo atropelló un microbús

Pero murió rápido

No sufrió mucho.



Tú no parabas de llorar

Y todas las mañanas

Te hizo falta.



Lo enterraste

En un lugar secreto,

En un rincón de tu corazón

Donde la sangre corre

Por todas las avenidas

De tu alma.



Lo enterraste

Como otras tantas cosas.

En ese lugar secreto

En donde todas las mañanas

Yo tengo la fortuna

De acariciar el pelo de Merlín.



Jesús Maya 2005-10-31
















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