Del sobreviviente al renegado…
Pasamos de la tragedia a la comedia.
Y para usted la frase
es un dato más de la causa.
Las hojas caen y vuelven a rejuvenecer;
dormitando con sus barrigas pegadas a la tierra.
A veces, el otoño se eternizaba entre aullidos feroces,
de jóvenes con aire vivaracho./ Nadie
se molestó en decirnos que tomarse el poder
-estaba pasado de moda-.
O que era un patrimonio particular,
de los Centro Americanos.
Claudio Paredes, murió sin saberlo.
Pedro Riveros se habría ahorrado unos cuantos años de cárcel,
si se hubieran tomado la molestia
en informarnos.
Debe ser por eso,
que al distinguirlo con su traje pulcro y aire europeo;
hablando de las bondades del empresariado.
Una imagen, entre varias de otra época
cruzan por mi mente cual zapping,
bajo el formato de fotonovela.
Lo (re)-creo barbón y de poncho,
con aire monacal,
citando de corrido
el manifiesto comunista,
en versión de Marta Harnecker;
mientras los proletarios del rincón del mundo,
lo aplauden a rabiar.
Confundo la escena
con un recital de los prisioneros,
en los albores de 1985.
Pero usted, no es Jorge González,
y su chaleco artesanal evoca
-guardando las distancias-
lo mejor de la rebeldía criolla,
de una época.
Y la mano izquierda,
agitándose en el aire pesado,
del Santiago trémulo, de ese entonces;
es un guiño a una postal de Lenin,
y el tono, una perfecta alegoría
a la primera declaración de la Habana.
¡Sin duda!, un buen actor.
Aunque dicen, se especializó en economía.
Lástima …
Era todo un talento.
“Todo lo sólido se disuelve en el aire”
C. Marx
El Colegio Latinoamericano
ya no existe.
Los leones 1401
es ahora un conjunto de departamentos.
Manuel Guerrero,
ya no espera a sus niños;
y el ruido del helicóptero de esa mañana del 29 de marzo,
se perdió, en los quehaceres de la carne.
Marx, tenías razón:
“Todo lo sólido, se disuelve en el aire”.
Pero, la fragilidad de la coherencia permanece.
Nadie, podrá recordar el nombre de uno sólo de sus asesinos,
los llamarán de modo genérico: “criminales”.
A pesar de eso,
la sala vacía / espera.
Los niños de esa época / esperan,
verte ingresar silbando,
con el libro bajo el brazo.
Estadio Nacional
El 21 de noviembre de 1973
deambuló el balón de lado a lado.
Entre toqueteos y caricias
de borde interno y externo a la vez,
el obediente chamaco,
bajo una escenografía
de galerías desocupadas
y camarines atosigados de presos,
atraviesa las redes del equipo ausente.
Pura reminiscencia
a los que prefirieron quedarse en su casa
y colgaron los chuteadores
condenando a su equipo a perder
como repetía mi padre
por bukover.
Veterano del 86 (1)
El veterano del 86
no fue doblegado por el liceo intervenido
ni por los años de empleo mínimo
ni por las sesiones del Cuartel Borgoño.
Siguió firme,
con su vocación de “tonto útil”.
Practicó todas las formas de lucha,
incluyendo las del ring de cuatro perillas.
Votó (NO)
y esperó el resultado con un M 16
bajo el brazo.
Lo invitaron a devolver los fierros:
sin ceremonia
sin escarapelas
declarándolo de facto
veterano permanente de una guerra imaginaria,
en el país donde el sufragio particular
es la metáfora imperfecta de la cobardía.
Veterano del 86 (2)
Volvió como lo hacen los veteranos,
escaso de ropas y modales.
Regresó/ luego de su estancia
en el país de las alcantarillas.
No precisamente tras un conejo.
Mucho menos, disfrazado de Alicia.
¿Y Usted?
Costó un poco, agregó
sin mover un músculo
y repitiendo su letanía:
Miguel Enríquez está muerto.
El obrero Juan Alegría Mondaca
-sin tener arte ni parte- recibió lo suyo.
Ricardo Valenzuela, cayó por la espalda.
Juan Waldemar Henríquez, murió en combate.
Y usted, que tanto vociferó con la lucha de clases,
lo tienen de gerente, asesor y lobbista.
Fuga
La lluvia amenazaba con desarmar las paredes
en la cárcel de Valparaíso.
Moraga y Bushmann,
llegan al final del muro.
Saltaron –porque no quedaba otra- .
Las cartas, el mate
los tenían hasta la coronilla.
Saltaron
y les dieron vuelta la página.
Con esa elegancia,
del centralismo democrático.
Acta Oficial Nº 1
(11 de septiembre de 1978, Chacarillas)
Se ganó porque hubo agallas
y nunca nos tembló la mano
el gatillo
el corvo
los alambres
las vendas.
Para nosotros, sí hubo día decisivo,
brindis y esquinazos.
Para nosotros, pañuelos blancos
y el coro de los viejos estandartes.
Ni perdón, ni olvido.
Porque estuviste proscrito
relegado
detenido
y no me bastó con eso.
Te condeno a lamer el cierre
del quórum calificado.
Cánticos rabiosos de la (o)ficina
Del renegado al sobreviviente…
Aunque me putees a diario.
Era inevitable,
Chile requería renegados con clase
y llegaron de toda laya:
Apremiados
Colaboradores
Escépticos
Derrotados
Qué importa
la historia tiene sus razones
y los compañeros su precio.
Manifiesto Hedonista
Debes reconocer que mi rostro luce joven.
Ya no me desgasto
jugando a torcer la historia.
Y para ser preciso,
entre el poncho y el terno
prefiero la moda
del pantalón Dockers y camisa Polo.
Mientras tú,
vives todavía el luto
del pasamontañas
y relees de vez en cuando
“La selva es algo más que una estepa verde”
del mítico Omar Cabezas.
Lo tengo en mi casa,
con un saludo de su puño y letra.
Porque la revolución es eso:
una instalación
un discurso
para almacenarla en la biblioteca.
Cántico de oficina
Me miran con desconfianza,
tienen razón.
He estado con ustedes
desde la operación retorno.
Vi crecer a unos
y envejecer a otros.
Seguí sus procesos
con pasión leguleya.
Conocí sus familias
compartimos el te, el pan.
Nunca entendieron
a la revolución
como proyecto cancelado.
Y hubo que infiltrarlos
e inventar nuevas cárceles
para defender la democracia
Enemigo {Interno}
Sentenciados al silencio
los enemigos{internos}
viven soñando
rebeliones y crisis.
Infectan las calles
con sus causas perdidas.
Todo por ese afán
de pegar chicles en las micros
y tocar el trasero a las ministras.
Usan un aire indigenista
dibujan la hoz y el martillo
en el país donde tales herramientas
cayeron en desuso.
Los enemigos,
dice un informante
amargan las inauguraciones
restregando lienzos sobre las cámaras.
Justo cuando las tijeras
amenazan cortar la cinta.
Informe 1
Señor encargado de asuntos especiales:
Como se dispuso,
paseo irremediablemente
por las calles de Santiago,
atosigada de vendedores,
oficinistas, carteros y carteristas
suplementeros, embaucadores, mimos, ciegos
y de manera recurrente desempleados y emigrantes.
Bajo este rompecabezas
las marchas con sus lienzos
se pierde en el barullo.
Todo está registrado,
a pesar de la calma
Porque como Ud. dice:
"Con estos cabrones
nunca se sabe"
Informe 2
A las 18:00 hrs. llega al lugar
que nos interesa.
Saluda a varios
Analizan la contingencia,
Se retira a las 21:00 hrs.
toma el bus,
lee un diario,
de vez en cuando cabecea
dormitando al ritmo de la máquina.
En cambio nosotros
a fuerza de café, pastillas
y el colon irritado.
Seguimos rabiosamente
despiertos.
Aviso
Buenas tardes,
la compañía de teléfonos,
tiene el agrado de informar a usted,
que su celular
está siendo intervenido.
Por su integridad,
sírvase desconectar.
Respuesta a requerimiento
Por razones de presupuesto
siento informar,
que su labor en el comercio ambulante
continúa.
Sabemos los inconvenientes,
en todo caso
la patria sabrá recompensar
su esfuerzo.
Se despide de Ud.
001.
Encuesta
Buenas tardes,
mi nombre es Marisol,
llamo por una encuesta telefónica.
Sí, sí, dígame
Las elecciones son la próxima semana
¿usted votará
por A o por B?
¿No puede ser C?
No, en realidad no, el papel dice a o b
Ah, pero siempre me ha gustado C
Mire señor,
no dañe la muestra ¡ya!
diga A o B
insisto con C
¡oiga jefe aquí hay otro porfiado que vota c!
si es C es n-u-l-o
o blanco
o no sabe o no responde.
Entendido,
Sí, entendí jefe.
Juan Pereira
Cuando Juan Pereira Fica pasó a retiro,
su mujer era la más contenta.
Veintidós años de trabajo
con sus días y noches,
eran suficientes.
Se fue, con su hoja de servicio impecable
presumiendo del deber cumplido.
En sus manos, todos cantaron
y no fue necesaria tanta sofisticación:
ni submarino seco,
ni noches de parrilla,
pura propaganda marxista.
A mí, nadie me podría decir “El perro Pereira”.
Guatón sí, porque interrogar engorda.
¡Para que vean el relajo!
Yo Torturador
Aquí yace Osvaldo Romo
TORTURADOR
Llegaré al nicho solo
-poco importa-.
Cárguenme los muertos que quieran,
estoy orgulloso.
Yo, héroe y maldito cierro la boca.
Transité por los juzgados
dando explicaciones.
Mientras, los cerca de 2000 agentes de la DINA,
me verán por las pantallas,
bebiendo una cerveza
y rascándose el ombligo.