“Para decir cosas grandes hay que morir primero”
A las Puertas
A la manera de Icaro
cansado del mundo
como un pájaro
con un escapulario
sudando entre los plexos,
con vergüenza
es cierto,
pero cada vez
con menos miedo
“estoy preparado para abrir las divinas puertas de la muerte”
Lo que se dijo en Carta
Del Entomólogo
Se encendió la ciudad
Icaro
se abrazó a la luz de los faroles
se abrazó a las líneas
que dividen las ventanas
saltó a la luz con manos frías
como un necio
Icaro
la desesperación de tener alas
y no saber usarlas.
Del Maestro
En la extensa asimetría de los mares
HORIZONTE
hipotenusa de las estrellas
donde convergen y copulan los orientes
HORIZONTE
donde cayeron a
a diestra y a siniestra
todos los ángeles
HORIZONTE
donde Icaro
encontró
la muerte.
Icaro
mártir seducido
niño insólito
ovario cautivo en la caída
tal vez también eres un ángel
y tu caída un vuelo inverso
Icaro
potencial electrón de los olvidos
pájaro deslumbrado
ignorante del horror que guarda la belleza
el Sol te besó
y como Judas...
te traicionó su beso.
De la Nodriza
Era joven
Icaro
y niño ...
el barco de sus alas
su iris flotando
d
e
r
r
e
t
i
d
a
s
sus retinas
en todos los orientes...
Era joven
Icaro y delirio
y sus plumas
d es pren dié ron se...
Era derrota
Icaro
y pájaro en el niño desplumado
y niño en el pájaro c
a
y
e
n
d
o
y caído planóforo incendiado.
Oración Estremecida
Desenlaces
lunaciones
días que transcurren
ECLIPSADOS
subterráneos...
Este subterráneo fatigado
donde habito
acéfalo
clandestino
secreto en la anarquía.
Desdichados
los que vivimos en penumbra.
Desdichado Icaro
Redentor de los sin causa
Santo aeroplano
Patrono de los débiles
devoción de fracasados.
Del Célebre Médico
Se entregó
a la febril quiromancia de las calles
y dejó desplomarse su osamenta
más allá...
más allá...
más allá...
más allá...
más allá...
allende la ciudá permitida
allá
donde copulan borrachos los neones.
Del Astrólogo
Para que sepan
los que no saben
y para que sepan
los que no quieren saber
fue Dédalo
ventana afuera
cielo arriba
y mar abajo
lanzado
fue Dédalo
el padre
y no Icaro
el hijo
a quien el espíritu
no tan santo
de la muerte colgó
en su guadaña.
De la Madre
Hijo
perdido mío
¿En qué ciudá de espejos tu reflejo buscas?
¿En qué región de mares estás preguntando al mar cosas inciertas?
¿En que calles maldices tu esperanza?
¿En qué tormentas enseñas a naufragar tu corazón?
¿En qué bocas encuentras el beso triste de la soledá callada?
Dime
herido mío
¿Cómo se llaman tus asombros?
Dime
caído mío
¿Qué hora es en tu silencio?
Respondiendo al Célebre Médico
¿Hubo alas?
sí señor, había alas ...
¿Heridas hubo?
profundas llagas
¿Causa de la muerte?
porfía
arrebato
libertad
¿Murió de repente?
de repente
de rapto
de belleza
¿Hora del deceso?
al ocaso
a eso de la noche
que llaman estrellada.
¿Hubo lágrimas?
amargas señor,
tan amargas.
“Tenemos miedo
nuestro cuerpo cruje en el silencio
como el esqueleto en el aniversario de su muerte”
Lo que dijo Icaro
I
Vergüenza
ésta
de las manos
que por cortar la rosa
tuvieron certeza de la espina.
II
Entonces
tenía de dolores
varios:
algunos espasmos y temblores
alguna agarradura
del aire
o
de la tierra.
De vez en cuando
una fiebre
cuando hablaba de hojas
de ciudades
de flora y fauna alucinantes.
Entonces
salía por las ventanas de la noche
para llenarme de estrellas la memoria
como un traje viejo
que desabotona de aserrín
el viejo corazón apolillado.
III
Primero
fui de hojas.
Después descubrí mi cuerpo
y lo maldije.
Con ardiente fe
y febrilmente creí
que la belleza
era indispensable
para poder amar
Pero yo sólo amé una vez
y este amor
duró
lo que un otoño demora
en soltar las hojas más altas.
Después incursioné en todos los vientos,
sobreviví a la soledad de Virgo,
templé en Sagitario las flechas de mi asombro
y aunque lloré las tristes lágrimas de Acuario
y dormí en los infiernos desolados
siete veces atravesando el fuego
y siete veces, las cadenas del olvido...
sin embargo...
me ha vencido el amor.
“Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas...”
IV
Encallaron calladas
las carabelas del amor...
rotas las quillas
roto el velamen
carcomidas las banderas de mi nombre
y una voz de desastre
me recorrió cojeando
las náufragas cubiertas
del transatlántico corazón.
V
Las heridas
que a mi corazón le hicieron
las hicieron sabiendo que lo herían
y por cada aguja
que clavaron en su nombre
sembré en el arrepentimiento
una insólita rosa.
Y vieras que hermosas crecen
las inéditas flores
en el arrepentimiento maldito.
VI
Tengo de barco y vidrio
sucia la esperanza
y callado
así
así callado
en el naufragio mío...
me voy hundiendo,
me voy haciendo viejo milagro
esta constelación de voces.
Con una inclinación
de lirio fatigado
con la camisa derrotada por el pecho
y el pecho
vacío de corazón.
VII
Sobrevuelo las cosas
y no entro en los salones
donde la vida baila
porque
yo fui invitado
a caer sobre las cosas
como caen las lágrimas
al río adolescente de los miedos.
VIII
Da gusto verme derrotado
con la brújula del tiempo
desplumada
y las astillas del dolor
a flor de ojo
las esquirlas de la lágrima.
Da gusto verme derrotado
a no ser
por el suave gesto de mi boca
cuando suelta el beso amargo
a no ser
por este corazón de tabla
que me clavaron en el pecho.
IX
Mi celda
olía a menjunjes
de mago marchito
y abotonada al silencio
como una carta salvaje
navegaba abierta y frenética
LA AUSENCIA...
y mi cama
cansada de trenes
descosía furiosa las almohadas
porque hoy
cumple treinta años
este horrible deseo de volar.
X
Vida
tienes a media asta
las banderas
de la dicha.
Vida
yo me arrojo
por la borda
de tus ojos.
Vida
te vas quedando
noviembremente sola.
XI
Sobre el escenario
fracaso baila,
se desnuda lentamente
LA TRISTEZA...
Afuera
ríe de estrellas la noche
y en el bar de la vida
se muere de sed
la
muerte.
“La esperanza de la esperanza es la esperanza sin esperanza”
REFERENCIAS
En página n° 2 : “Para decir cosas grandes hay que morir primero”
Poema Comaruru del libro El Ciudadano del Olvido
Vicente Huidobro – 1941
En página n° 3 : “Estoy preparado para abrir las divinas puertas de la muerte”
El Libro Egipcio de los Muertos
En página n° 13 : “Tenemos miedo
nuestro cuerpo cruje en el silencio
como el esqueleto en el aniversario de su muerte”
Poema Para Llorar del libro El Ciudadano del Olvido
Vicente Huidobro - 1941
En página n° 17 : “Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas”
Poema Viajero del libro El Ciudadano del Olvido
Vicente Huidobro - 1941
En página n° 26 : “La esperanza de la esperanza es la esperanza sin esperanza”
Poema La Flor Encadenada del libro El Ciudadano del Olvido
Vicente Huidobro - 1941