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Actas : Poesía


49 lectores(as) en línea


Lo oscuro y lo silencio
Julio Miralles


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“Para decir cosas grandes hay que morir primero”

 

 

                                       A las Puertas

 

A la manera de Icaro

cansado del mundo

como un pájaro

con un escapulario

sudando entre los plexos,

con vergüenza

es cierto,

pero cada vez

con menos miedo

“estoy preparado para abrir las divinas puertas de la muerte”

  

 

                                  Lo que se dijo en Carta

                                  Del Entomólogo

 

                                        Se encendió la ciudad

                                             Icaro

se abrazó a la luz de los faroles

se abrazó a las líneas

que dividen las ventanas

saltó a la luz con manos frías

como un necio

 

Icaro

 

la desesperación de tener alas

y no saber usarlas.

 

 

                                       Del Maestro

 

En la extensa asimetría de los mares

HORIZONTE

hipotenusa de las estrellas

donde convergen y copulan los orientes

HORIZONTE

donde cayeron a

a diestra y a siniestra

todos los ángeles

HORIZONTE

donde Icaro

encontró

la muerte.

 

Icaro

mártir seducido

niño insólito

ovario cautivo en la caída

tal vez también eres un ángel

y tu caída un vuelo inverso

Icaro

potencial electrón de los olvidos

pájaro deslumbrado

ignorante del horror que guarda la belleza

el Sol te besó

y como Judas...

te traicionó su beso.

 

 

                                        De la Nodriza

 

Era joven

Icaro

y niño ...

el barco de sus alas

su iris flotando

 

d

     e

r

     r

e

   t

i

     d

a

   s

 

sus retinas

en todos los orientes...

 

Era joven

Icaro y delirio

y sus plumas

d  es  pren dié  ron se...

 

Era derrota

Icaro

y pájaro en el niño desplumado

y niño en el pájaro c

 a

y

e

n

d

o

y caído planóforo incendiado.

 

 

 

                                   Oración Estremecida

 

 

                                          Desenlaces

lunaciones

días que transcurren

 


                                       ECLIPSADOS

 

subterráneos...

 

Este subterráneo fatigado

donde habito

acéfalo

clandestino

secreto en la anarquía.

 

Desdichados

los que vivimos en penumbra.

 

Desdichado Icaro

Redentor de los sin causa

Santo aeroplano

Patrono de los débiles

devoción de fracasados.

 

 

                                     Del Célebre Médico

 

                                               Se entregó

a la febril quiromancia de las calles

y dejó desplomarse su osamenta

 

más allá...

 

más allá...

 

más allá...

 

más allá...

 

más allá...

 

allende la ciudá permitida

 

allá

 

donde copulan borrachos los neones.

 

 

                                         Del Astrólogo

 

Para que sepan

los que no saben

y para que sepan

los que no quieren saber

fue Dédalo

ventana afuera

cielo arriba

y mar abajo

 

lanzado

 

             fue Dédalo

             el padre

 y no Icaro

el hijo

 

a quien el espíritu

no tan santo

de la muerte colgó

en su guadaña.

 

 

                                     De la Madre

 

Hijo

perdido mío

 

¿En qué ciudá de espejos tu reflejo buscas?

¿En qué región de mares estás preguntando al mar cosas inciertas?

¿En que calles maldices tu esperanza?

¿En qué tormentas enseñas a naufragar tu corazón?

¿En qué bocas encuentras el beso triste de la soledá callada?

 

Dime

herido mío

 

¿Cómo se llaman tus asombros?

 

Dime

caído mío

 

¿Qué hora es en tu silencio?

 

 

 

 

                                Respondiendo al Célebre Médico

 

¿Hubo alas?

sí señor, había alas ...

 

¿Heridas hubo?

profundas llagas

 

¿Causa de la muerte?

porfía

arrebato

libertad

 

¿Murió de repente?

de repente

de rapto

de belleza

 

¿Hora del deceso?

al ocaso

a eso de la noche

que llaman estrellada.

 

¿Hubo lágrimas?

amargas señor,

tan amargas.

 

 

                             “Tenemos miedo

nuestro cuerpo cruje en el silencio

                          como el esqueleto en el aniversario de su muerte”

 

 

 

                                   Lo que dijo Icaro 

 

 

 

                                            I

 

                                                   Vergüenza

ésta

de las manos

que por cortar la rosa

tuvieron certeza de la espina.

 

 

 

                                            II

 

Entonces

tenía de dolores

varios:

algunos espasmos y temblores

alguna agarradura

del aire

o

de la tierra.

 

De vez en cuando

una fiebre

cuando hablaba de hojas

de ciudades

de flora y fauna alucinantes.

 

Entonces

salía por las ventanas de la noche

para llenarme de estrellas la memoria

como un traje viejo

que desabotona de aserrín

el viejo corazón apolillado.

 

 

 

                                          III

 

Primero

fui de hojas.

Después descubrí mi cuerpo

y lo maldije.

 

Con ardiente fe

y febrilmente creí

que la belleza

era indispensable

para poder amar

 

Pero yo sólo amé una vez

y este amor

duró

lo que un otoño demora

en soltar las hojas más altas.

 

Después incursioné en todos los vientos,

sobreviví a la soledad de Virgo,

templé en Sagitario las flechas de mi asombro

y aunque lloré las tristes lágrimas de Acuario

y dormí en los infiernos desolados

siete veces atravesando el fuego

y siete veces, las cadenas del olvido...

 

sin embargo...

 

me ha vencido el amor.

 

 

“Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas...”

 

 

                                          IV

 

Encallaron calladas

las carabelas del amor...

rotas las quillas

roto el velamen

carcomidas las banderas de mi nombre

y una voz de desastre

me recorrió cojeando

las náufragas cubiertas

del transatlántico corazón.

 

 

                                          V

 

Las heridas

que a mi corazón le hicieron

las hicieron sabiendo que lo herían

y por cada aguja

que clavaron en su nombre

sembré en el arrepentimiento

una insólita rosa.

 

Y vieras que hermosas crecen

las inéditas flores

en el arrepentimiento maldito.

 

 

                                          VI

 

Tengo de barco y vidrio

sucia la esperanza

y callado

así

así callado

en el naufragio mío...

me voy hundiendo,

me voy haciendo viejo milagro

esta constelación de voces.

 

Con una inclinación

de lirio fatigado

con la camisa derrotada por el pecho

y el pecho

vacío de corazón.

 

 

                                           VII

 

Sobrevuelo las cosas

y no entro en los salones

donde la vida baila

porque

yo fui invitado

a caer sobre las cosas

como caen las lágrimas

al río adolescente de los miedos.

 

 

                                          VIII

 

Da gusto verme derrotado

con la brújula del tiempo

desplumada

y las astillas del dolor

a flor de ojo

las esquirlas de la lágrima.

 

Da gusto verme derrotado

 

a no ser

 

por el suave gesto de mi boca

cuando suelta el beso amargo

 

a no ser

 

por este corazón de tabla

que me clavaron en el pecho.

 

 

                                            IX

 

Mi celda

olía a menjunjes

de mago marchito

y abotonada al silencio

como una carta salvaje

navegaba abierta y frenética

 

LA AUSENCIA...

 

y mi cama

cansada de trenes

descosía furiosa las almohadas

porque hoy

cumple treinta años

este horrible deseo de volar.

 

 

                                               X

 

Vida

tienes a media asta

las banderas

de la dicha.

 

Vida

yo me arrojo

por la borda

de tus ojos.

 

Vida

te vas quedando

noviembremente sola.

 

 

                                          XI

 

Sobre el escenario

fracaso baila,

se desnuda lentamente

 

LA TRISTEZA...

 

 

                                             Afuera

 

 

ríe de estrellas la noche

y en el bar de la vida

se muere de sed

la

muerte.

 

 

“La esperanza de la esperanza es la esperanza sin esperanza”

 

 

 

REFERENCIAS

 

En página n°   2          : “Para decir cosas grandes hay que morir primero”

                                                   Poema Comaruru del libro El Ciudadano del Olvido

   Vicente Huidobro – 1941

 

En página n°   3          : “Estoy preparado para abrir las divinas puertas de la      muerte”

                                                   El Libro Egipcio de los Muertos

                                   

En página n°   13        : “Tenemos miedo

   nuestro cuerpo cruje en el silencio

                               como el esqueleto en el aniversario de su muerte”

                                       Poema Para Llorar del libro El Ciudadano del Olvido

   Vicente Huidobro - 1941

 

En página n°   17        : “Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas”

                                                   Poema Viajero del libro El Ciudadano del Olvido

   Vicente Huidobro - 1941

                                               

En página n°    26       : “La esperanza de la esperanza es la esperanza sin esperanza”

                                                   Poema La Flor Encadenada del libro El Ciudadano del Olvido

   Vicente Huidobro - 1941

 

 

                       






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