En la sombra de la Ceiba
me figuro cuando pasas
El árbol, padre mío
me empuja con sus ramas
A encontrarte me esfuerza
timidamente me atrevo
Busco entre los brazos del sol
ciegamente tu reflejo
Las nubes celestinas
se aglutinan al momento
para cobijar en parasol
mi oportunidad e intento
Te miro y vivo
Antes, todos eran sombras
Las nubes descansan
El sol penetra mis poros
de nuevo, no veo,
más, tengo tu mano.
Me bastó preciso
sólo un instante,
para conocerte
y de tí, enamorarme.