“El pensamiento me entretiene,
me mantiene y me mata”
Dedicatoria
A aquellos ángeles que dejaron sus aureolas encendidas durante la noche.
“Los ángeles heridos dejarán hoy el hospital”
Soy
Se llena de zapatos mi tristeza
y que hago
sino morir
esta muerte que me queda,
acallar estas flores,
reventar de perlas el espejo que me mira,
anudar la garganta en la corbata de la espera...
Desnudo y moreno este destierro:
no tiene patria mi boca.
Tampoco mi corazón tiene bandera.
En mangas de camisa
aletea esta nostalgia de horizontes.
Otra derrota
en mi bitácora de vuelo.
Sin novedad
la caligrafía de la noche.
Naufragio inminente esta caída.
Mientras se oxida la tarde en su contorno,
llueve ángeles
el subsuelo de mi pecho,
polillas mendigas y ciegas
estrellándose de estrellas
en mi alma luminosa.
Pálidas,
grises casi,
casi ángeles,
mitad pájaros extraviados (callejeros)
vulgares coleccionistas de miradas
que necesitan muchas chispas
para abrazar un fuego...
y yo
Ángel
Santo
Patrono de la luz que los calcina,
entierro mariposas muertas
en sus ojos
porque es menester estar ciegos
para tener hambre de luciérnagas.
Del Temor
Besé tantos ángeles
en la ciudá de lo imperfecto
que el incendio de sus besos
me arrancó de la boca los te amo...
y no es que los amara en realidá
sino que era necesario amarlos en el beso
para que mis labios aprendieran
el maleficio del amor
porque cuando el amanecer gritaba sus destellos...
ellos...
los ángeles,
sacudían sus camisas de mercurio,
vestían en silencio sus penumbras
y temerosos del amor...
volaban lejos.
Que No Vuela
Ángel enfermo,
calamidá de ángel
el esqueleto de sus lágrimas,
flores de papel
el jardín de sus canciones...
No encanta en el sueño,
trae dormido y olvidado
el mensaje de su beso...
Sin embargo,
despierta a veces
caído
(tan caído)
desamparado entre la menta
deshojando la amapola de la noche
afiebrado
enfermo del amor
tose polen
y gira el girasol de su remanso
estornuda el corazón
y su entretela
florece furiosa en rojo i fuego...
y sin embargo
a veces despierta:
las alas astilladas
o empapadas de gaviota
y pretende el vuelo sorprendido,
aletea locura su deseo,
sin embargo,
despierta a veces
y sólo tiene brazos su apetito
y esos brazos
embarrados de tristeza.
De Tu Retrato
...Vuelve...
regrésame
ya sabes que vengo del olvido
y que venzo toda la muerte
acumulada en la uña
desgarrada
y negra
y sucia
de la noche.
...Mira...
cómo me le crecen
estas alas rompidas
y cómo me le rompen
en la garganta rota
las palabras
desta confesión de-lirio,
de flores y ventanas.
...Vuelve...
que para amarte
es que yo mismo he volvido
desde los ojos profundos de un retrato.
Yo mismo reencarné de mi tormento.
Yo mismo escogí tu cuerpo rajado de soles
oxidado de sales y mares
y de tu soledá alimenté de hambre
la piel sombría de tu nombre
y así te amé
aunque me le digan otros
que contigo
está re-caída
y re-matada
la esperanza.
...Vuelve...
y si no puedes regresar de tus asombros
entonces
dime
adonde te le encuentro
dormido y asombrado
y será mi mano en escogiendo tu retrato.
Del Sueño
Hermoso.
Hermano mío.
Hermano del aire
donde andas diciendo en secreto
el aroma de esas flores...
caes
y subes
y bajas
del sueño en lo profundo
ahí donde se te pierde el habla
y los lirios del deseo
se te marchitan
entre esos pétalos calientes de tu cuerpo.
Así entro en los jardines medievales de tus sueños,
de aquellos sueños
que tú sueñas
en doliendo,
en arañando de sudor y sobresalto.
Y en palpando
las telas de tu sueño
me deshago deste ahogo
de amarte corazón y cuero
y aún
y todavía
busco el beso de tu boca
allí adentro
en la fruta mojada de tu lengua
y en éxtasis
y frenético
deste frenesí
del musgo claro y tibio de tu pecho
me deslizo
hermoso
hermano
mío.
Hermano mío
hecho del aire.
Del aire
donde andas perdido en la región de los dormidos
o aquí donde tu pierna guerrera
se desliza
en la sábana sucia en mi deseo...
o aquí donde me encierro
en las esquinas eléctricas de tu sueño
de aquel sueño
que tú sueñas
de entre flores
y de entre corazones
tan
tan quebrados...
y entonces
es que recuerdo que en tu sueño
de algas y orquídeas salpicado
apenas te robo una caricia
y deso vivo...
deso...
y de un poema que traje de tu sueño.
De la Celebración
A veces
un ángel solitario me visita
y juntos compartimos el pan
que se reparte en las prisiones
y celebramos este pan
y silenciosos bebemos sus migajas de esperanza,
su luminosa levadura
se hace milagro
el fuego del horno-corazón.
Después del rito sagrado,
él,
el ángel
vuela su sagrada libertá
mientras
sobre mí,
el poeta,
cae música sagrada
cae comida sagrada
y comprendo entonces
que soy el elegido
deste “lamentable honor” de amarte.
De la Indolencia
No sabes cómo duele este amarte
y cómo en doliendo
se me le llena de luces
esta ciudá del deseo.
No sabes cómo se quiebran las estrellas a mi lado
y cómo en olvidando el mundo
se me le va la vida
porque deste mundo
sólo tu mirada asombra
y en ese color profundo de mares y selva
dentro de tus ojos astrolabio
cargados de ese no saberme...
este amarte tan caído
se fecunda,
se me le multiplica en el corazón.
y cómo borrarte
si hasta de tu nombre de naufragio
me abotono cada día
este traje de piel y trapo en tu recuerdo
Del Delirio
Ahora
dime
¡qué hago!
con esta boca negra
( ángel de vidrio)
dónde guardo este amor
dónde lo encierro...
Ya sé que en tu corazón
no quedan dormitorios
para reposar esta esperanza
y que se harían aguacero
las ventanas de tu dicha
si palpara yo ese corazón
con mi dedo vencido...
Qué
hago
ahora
con esta primavera que me sobra
¡dime! ángel de piedra,
dónde vaciar estas flores,
a quién devolver esta miseria.
De los que Vivimos en Penumbra
Quise volar
contradiciendo el reptil destino cruel
de nosotros: los caracoles.
Caminé al ritmo del reloj más apagado.
Soñé corazones,
lejanos corazones desorientados por la noche
naufragando en el olvido
el alivio frío y triste
de las madrugadas...
Solos
solitarios corazones
chorreando luminosa
su baba de esperanza,
acarreando la costra ensimismada,
sacando al sol
las tripas y averías,
deambulando desvelados,
asistiendo heridos
amparados en la noche y sus misterios...
y aunque fuera pecado,
de cuando en vez
de vez en cuando...
soñando alas.
“Porque todo es dolor”
Del Tiempo Perfecto
Había tiempo para todo
en el tiempo de los hombres.
Pero las flores
tienen horas apenas para amarse
y mientras se alargan los estambres ilunados,
nosotros libramos nuestra pequeña batalla del amor...
Ahora sabes:
hay flores que nacen
apenas para el beso
y a la tarde caen
heridas y fatigadas
por el fuego...
De la Memoria
Detrás de los viejos tragaluces
la memoria trae sombras
envueltas en fantasma.
Un gato negro
atraviesa de olvidos
la mala suerte del recuerdo.
Detrás de las ventanas,
los vidrios sucios del invierno
y la misma soledá
que incuba de amores secos el silencio...
Detrás de esos sueños
mi viejo corazón tragasombras
convierte en fantasma tus palabras.
De la Venganza
Sellaré con sal
tu boca mala,
conjuraré con sangre
la traición de tu lengua
y ya no podrás
ni pensar
ni sentir
mientras camines...
Maldita tendrás el alma
e inflamado en flatulencia morbosamente obeso el corazón...
Los pájaros del miedo
cantarán sus plumas negras
en los bordes de tus sueños
y mi cara en tu penumbra
será por siempre
tu desvelo
tu desdicha
y tu lamento.
Del Camino
Caminabas el destierro de los ángeles
allí
donde la pena
se hace hondapena y negra
y se tocan insaciables
los dedos del deseo.
De la Soledá
Maldita soledá
que adentras de negrores el alma mía.
Me le caes encima siempre,
te le resurgen las alas dolorosas y piojentas
tan
tan ennegrecidas
que asustan
que arrastran
que arrancan de raíces el garguero,
que no saben volar,
sordas alas de murciégalo
ciegas alas
de paragua negro
ciega
sorda
muda
negra
soledá de condenados
odiosa comadre del silencio.
De la Cobardía
No pudieron encontrarme,
ya no estaba,
huí...
Huí además
para esconder
envuelto en trapo
este leproso corazón de espantapájaro.
Huí para no verte
para no amarte,
para no recordar los besos que me diste.
Exilio del amor esta congoja
brotando cobardía
y girasoles blancos...
Huí
herido de esta nada
mutilado y fósil
adelfo que muere aún en tu camisa
soy una rosa vacía sin remedio
soy un huevo vacío y sin cáscara.
De la Paraplejía
No sé dónde cayeron
las brasas de mi fuego.
Tal vez en tu almohada
se quedaron
estos
mis pequeños sueños de penumbra.
Del Deseo
El niño
no quiere
su jarabe entristecido
ni la cuchara manchada
en el licor arsénico
de amarte
y como si se tratara
de un penúltimo rito,
él llena de silicio
esta pócima de agujas
derramada en el olvido.
Maléfico oficio esta aventura
embustero arte
este
de amar.
Por eso
el niño
no quiere
el remedio del consuelo
ni limón
ni miel
tampoco el romero del silencio
ni el brebaje soporífero del tiempo.
El niño
quiere
solamente
que lo amen.
Me Amarás
Hasta que el ácido del tiempo
se derrame
en tus mejillas.
Hasta que la culpa
te camine
corazón adentro
y sus afilados alfileres
te atraviesen las encías...
del amor.
Hasta desgarrar
de espina y vidrio
tus rodillas.
Hasta que las manos te florezcan
de ortigas y cuchillos,
de clavos la garganta
y de alambrada
el pensamiento.
Hasta que ya no exista nadie
que me arranque del pecho
esta mandíbula.
Hasta que mane muerte
esta mano que mordiste.
Hasta entonces...
ofreceré mi corazón a las hormigas...
y te será obligación amarme.
“El agua nos amaba,
la tierra nos amaba,
las selvas eran nuestras”.
Del Paraíso
También estaban los árboles,
la Luna
recién acostumbrando
su sonrisa creciente
y en tu jardín:
raíces encantadas
bayas adormecedoras
musgos de la muerte...
y en tu jardín
la fruta prohibida del amor
exhalando su desdicha
para que cayeras
ángel
en su dulce trampamarga
y caíste
y no hubo sacrificio en tu caída:
Estaba al alcance de tu brazo.
Tenía la forma de tu mano.
El aroma, exacto.
Exacta madurez sus gajos.
Perfecta de color.
Única, silvestre, intergaláctica.
Húmeda como el primer beso adolescente y clandestino.
Como una prima, tentadora.
Y la tomaste
la mordiste
la despedazaste
sin piedá entre tus dientes.
Y de entre el sauco y el romero de los sueños
y de entre el ajenjo y el ópalo del miedo,
desnudo y ciego y tembloroso
vuelves
vuelves
vuelves
vuelves
vuelves
vuelves
vuelves
vuelves a tomarla
a morderla
a despedazarla
sin piedá entre tus dientes.
Del Valle
Fragmento de otoño inesperado
desvanecido
reclamado por tu madrastra vieja y siniestra: la Luna...
Borracho...
en correhuela, en trébol, en pastobravo revolcado...
Maltratas a la noche donde brindas,
brindis amargo el ajenjo de tus labios
mirada trepando en madreselva
alma fabricada en ventolera.
De aguarío ángel húmedo
aún del valle
y hasta de la majada fría
vienes a reposar en mi
tus huertos y volcanes...
¿Acaso cazaste salvaje y silvestre la noche empumecida?
¿Devoraste charqui las estrellas del guanaco?
¿Bajaste, acaso, al río Claro y las totoras fueron espada y lanza en tus mejillas?
Ni hubo, tal vez,
batalla en tu fatiga,
sólo cansancio,
cansancio de niño perdido,
despeinado en terrales u otros vientos.
Aprendiendo del queltehue
el desesperado grito de la lluvia en Gualliguaica.
Adivinando el fuego en la efímera añañuca Tambo adentro.
Compartiendo sed y paciencia
con el cactus candelabro en Montegrande.
Jugando a la escondida con la tarde en Condoriaco.
Endulzando la tarde con las uvas benditas de Talcuna.
Golpeando una puerta en Rivadavia.
Tejiendo en Chapilca el amor indio.
Asistiendo a la greda en su alfarero parto
rozando a Diaguitas por el hombro.
Bailando chino en la procesión de San Isidro.
Arrope de duraznos la siesta en Peralillo.
¿Pero en verdad eras tú ángel mendigo?
Borracho,
chiquillo asustado en la chinchilla,
sandalia rota de charcos y raíces,
lengua encendida en el mate y en el vino,
herida la garganta en el silbido y en la quena,
sucias las manos en la siembra,
vencido en el olor de la papaya,
vendimia de la leche el queso blanco
pedazo lleno de tu Luna blanca
regalo de las cabras
que parieron en Septiembre
inundando de gemidos las quebradas.
Quebrando el aire de misterios,
vendiendo flores los Domingo,
pateando la pelota del olvido,
riendo la cesantía del invierno,
entre la salvia persiguiendo mariposas,
asoleando tu belleza en la escama de la iguana,
palpitando el corazón en la espuma dulce del copao,
señalando el cielo a los turistas,
recitando el verso del amor en la cama caliente del verano.
Tu sudor entristecido
hace carnaval mi camisa de Febrero,
descubres la risa del pimiento,
lloras como el sauce derrotado,
amas como la nostalgia de los trenes
y tus besos se presienten cuando enciendes el cigarro.
Luego vienes a buscarme
y la noche choca contra el cielo y lo derrama
y yo
el feo más hermoso
me reflejo en el titanio de tu cuerpo.
Del Cerro El Plomo
A falta de dioses más justos
me ofrecieron a la tierra en sacrificio.
De cántaros y plumas me rodearon.
Bebieron mi sangre,
mi corazón fue devorado.
Entre mágicas plegarias
fui embriagado.
Adormecido fui
de yerbas misteriosas,
hongos de la muerte,
musgos alucinógenos del sueño.
Mi corazón fue devorado,
lanzas de piedra lo agitaban,
(con sellos de oro fueron mis ojos)
De virtudes fui arropado
inclinado como la tarde
desvanecido
fui
enterrado...
Soplo de oro y profecía
según las predicciones de la coca
o las constelaciones sagradas del guanaco.
A la mesa de sanguinarios dioses fui servido.
Así aplacó su furia el trueno enfurecido,
así fue próspera la papa en su cosecha,
las lluvias vinieron a su tiempo
y a su debido tiempo
el choclo
la greda
las palabras...
Después vino el olvido
y esta
mi otra vida de fantasma.
De Muy Lejos
Acunado en tu idioma,
misterio de fiordos,
hielos azules
para tu boca lejana.
Allí dormí
sin comprender tu nombre.
Sólo mis sábanas
sabían pronunciar tu cuerpo
o descifrar la runa
encarnada en tu silencio
(carta boreal de tus auroras)...
Dónde estás ahora,
gringo,
neandertal de pluma rubia,
Yeti trasnochado de azaleas,
sucio de adolescentes pubis
(estilos imberbes apenas despertando sus semillas)
extranjero como la muerte,
ajeno a mi corazón como la envidia
y sin embargo
puse descalzos
mis secretos
a tu puerta.
La juventud se me hizo eterna
y te la di
creyendo que eran perennes
las hojas de mi antojo.
Pero tú no venías de la tierra conmovida
y en tu idioma no existía la palabra amor.
“Ángeles prohibidos por el amanecer”
Ciudá Ángeles
Ciudá mariposa
celebró de alas
su rosada noche
y amaneció de néctares
chorreando fluidos
por los cuatro vientos
la rosa del pecado.
Ciudá mariposa
se soñó volando lejos
pero despertó vacía
roto el hechizo
de la fiesta
y se sintió fea
y vieja
y sola
y oruga triste más que un tango.
De la Farra
Llora vidrios de colores
su borrachera de fábula.
En el corazón
le estrelló la Luna
su maldición de lentejuela
y mientras le pintaba los labios
a la tristeza,
el espejismo de la noche
se le quebró entre las manos
del amanecer...
Y vencida la noche,
suelta su trenza loca,
su corazón mariposa
siapaga diapoco
Mientras
a lo lejos
(no muy lejos)
resplandece
la
hipócrita
ciudá
de
los
disfraces.
Del Carnaval
Quería ser mariposa en Juchitán.
Para ello bordaba en cartulina
las alas de su anhelo.
Pero lo sorprendió el carnaval
con su trámite de flores de papel y satín
y se quedó dormido
besando púberes pubis palpitantes.
Cuando descosió
el azul encaje de su sueño
... ya era tarde ...
estaba viejo
gordo
y solo
ninguna flor era ya capaz de sostenerlo.
De la Maldita Noche en su Copa Vacía
Apetito gótico tu cólera
esa sed
y esta hambre
de encontrarnos en el beso,
la mordida ardiente
del último deseo.
Un brillo sereno
te recorre la comisura barroca
de la boca en maquillaje.
Madona
virgen brutal
al estilo de la muerte,
mantis no tan religiosa
abandono de la noche,
peluca de la noche tan fecunda,
maldita la noche en su copa vacía,
tacoalto tu sueño de vampira.
Una lágrima de sangre