Parece que eran Primas Hermanas", es el título de una parte de este poema de Julio Miralles, definitiva voz del Norte de Chile.
"> La Cita Trunca: Las fórmulas secretas de la soledad
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Actas : Poesía Junio 20, 2012


Las fórmulas secretas de la soledad
Julio Miralles

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 Versión Impresora 

(Primera Edición Ediciones Campvs, 1999

Universidad Arturo Prat, Iquique).

 

 

Il est tuot seul

Et avec sa gorge coupée

Il chante une mélodie

Que personne n’a comprise

 

Vicente Huidobro

 

 

Dedicatoria

 

A la soledad, fiel compañera de los tristes.

A los tristes.

 

A los amigos:

Williams Stone

Cristián Gómez Reed

Pablo Stambuk Stemann

Cristian Geisse Navarro

 

Allá abajo en el cielo,

que quizás sea el mar

intensamente en su espejismo,

se oyen galopar los barcos

los últimos barcos herodes y bárbaros

llevándose a los niños-sueños

para arrojarlos al oscuro abismo del olvido: la soledad.

 

Observa el Candelero

Mientras Apaga

Una a Una las Velas de la Noche

 

Palacio está en silencio

i todos duermen...

Sólo el Príncipe agitado en su cama

sueña aún la pesadilla de verse coronado rey

i súbdito

de

su

soledad.

 

 

El Doncel Relata la Historia de su Vida

i Algunos Viajes i Cosas que Sucedieron en Ellos

 

Mi madre zurcía sueños,

todos sueños rotos allá en el lejano-borroso

palacio de la infancia.

Mi padre nunca regresó de las Cruzadas

i en alguna taberna

de guerreros pobres

se quedó en un ¡SALUD!

amargo conjuro de los tristes.

Mi hermana era una Monalisa

ocupada en las artes del amor i los pañuelos

Yo... caí en los gitanos presagios de los barcos

i una mañana de palomas i campanas

me embarqué en el silencio

sin regreso en la tristeza...

Guacho caminante de los puertos,

enfermo de maletas traicioneras,

cafiche de traidoras que fingían amarme...

Hasta que una tarde de trenes i vestidos

en el febril andén de estos ires i venires i avatares,

tú, soledad,

me lanzaste un beso al vuelo

i yo sucumbí

a la dulce mermelá de tus promesas.

 

 

Al Alquimista

 

Meico, Curandero,

Yatiri, Chamán,

Adivinador del Fuego...

dime Mago

¿cuál es el antídoto para la soledad?

 

 

El Joven Príncipe en una Carta

a su Vieja Nodriza

i de las Cosas que en ella se Relatan

 

Entonces se abren los caminos del cielo

como una fanfarria de carnaval pobre

i todo tiene apariencia de ventana vieja

(nostalgia que se van comiendo las polillas)

En usté albergo estos rencores,

estos miedos,

estas vergüenzas

i me perdonará el agobio torpe

de niño sin consuelo,

el asedio de estrella que agoniza

i este rumiarle penas

como si no tuviera usté las suyas...

Sólo déjeme llorar estas lunas

o estos rastros humanos

que a ratos me persiguen...

Déjeme caer i caer i caer

hasta que la caída

me convierta en Morfo Didius Intensa...

Déjeme caer estas profundidades

i atravesar todos los aires

o llegar hasta vuestra puerta

como quien recibe a un ángel mendigo.

Déjeme abrir el corazón

a los nuevos dolores

i a mis caravanas

i a estas lágrimas de perro viejo.

 

 

De la Cacería

 

Con los ojos dolorosamente ávidos

alcanzo a ver apenas,

entre la hierba,

una criatura frágilmente humana...

Entonces...

me vuelvo fauno peligroso

flaco i perverso

bacanal i hambriento,

ando por la noche

oliendo salvajemente a tristeza

i con los ojos dolorosamente ávidos

me devoro a mí mismo,

Solo

Solitario

entre la hierba...

con la esperanza apenas

colgando despedazada entre mis uñas.

 

 

De Cómo, sin ser Invitada,

Llegó la soledad para Quedarse

 

Cuando todos se fueron

la soledad se mudó con todos sus muebles

i ocupó las viejas buhardillas de mis ojos,

los estrechos pasadizos de mi corazón

i hasta en las sucias escaleras de mi alma

colgó,

la soledad,

sus sombreros

i sus abrigos.

 

Cuando tú te fuiste,

la soledad lo enredó todo

con sus enredaderas i sus arañas...

Desde entonces

vive i duerme conmigo

en las alcobas del silencio.

 

 

El Joven Príncipe, la Cortesana

i los Sucesos que Siguieron a su Encuentro

 

Soledad,

antes de ser hermosa

andabas por allí

ocultándote en los pasillos

acechando huérfanos,

vagos olvidados,

feos como yo

que caí en tus sábanas.

Soledad,

antes de ser hermosa

andabas por allí

besando a otros

i yo... que huérfano vagaba

feo i olvidado

corriendo en los jardines de Palacio

yo... que no conocía la poligamia de tus besos

yo... que sólo presentía en los oráculos

el dulce veneno de tu boca,

yo te abrí todas las ventanas del corazón

sólo para que fueras hermosa.

 

 

El Juglar Canta desta Suerte

un Poema en Honor al Príncipe

 

Hermoso sois como un ángel tentador

i cuando habláis

un frío solemne

baja desde el altiplano de tu voz,

i me congela.

En tus ojos

pueden verse

las cicatrices y cristales

que dejó el dolor

en su último cataclismo de lágrimas.

Hermoso sois como un ángel tentador

i si fueses mariposa

reventarías los viejos calzones de la larva

i volarías

de flor en flor

de flor en flor

hasta la felicidad.

Tentador como un ángel sois, hermoso...

pero caído.

 

 

La Soledad i la Muerte

Parece que eran Primas Hermanas

 

Viernes...

i en cada hoja triste

un pedazo amarillo del otoño, cae...

Viernes

i no podéis tocar mi corazón

ni en el silencio

porque es un fruto

demasiado subterráneo,

demasiado prohibido,

otoñal

como el árbol de mi vida.

Viernes...

i alargáis las manos entre las sombras

como una serpiente tentadora

e intentáis agarrarme el alma

i deshacerla en vuestros tentáculos lumínicos.

Viernes, i tú, ciudad

os abrís como una granada prodigiosa

i en las viejas notarías

las salas de espera

apestan de sillones viejos,

allí he acurrucado mi silla

i allí me he sentado cabizbajo

a esperar mi turno silencioso

cuando el otoño

selle por fin mi corazón

con el lacre amarillo de la muerte

i sea Viernes

en todos los calendarios

del recuerdo.

 

 

“... lanza a la faz,

la tempestad del alma,

un relámpago triste: la risa”

 

Juan de Dios Peza

 

 

De Cómo el Bufón

Hace Gala de su Ingenio

i Búrlase de su Mismo Yo

 

¿Está usté, caballero,

acaso pintado de payaso

o está simplemente su sonrisa

eternamente maquillada

como para ocultar el rostro

o el rastro que la vida ha dejado

en su rostro mentiroso?

¿Cree usté, caballero,

que acaso este circo

o estos sortilegios

de mago ya cansado

o estos vértigos

de malabar o de trapecio,

sirven para vivir así la vida?

Ha enjaulado usté sin duda, caballero,

esos pesares en el subsuelo del corazón

i sin embargo, caballero,

se le salen los pesares por los poros

en medio de su rostro pintado de payaso

i ya nadie le cree a usté

el circo que para su propio llanto,

caballero,

ha llorado usté en la pista vacía del espejo.

 

 

Oración

 

Señor:

déjame palpar el beso braille de la dicha

i aunque soy pariente lejano de la envidia

no puedo con este dolor mundano de la soledad...

No pido nada, Señor,

por cuánto he arrastrado treinta años

esta compasión sin alas i no me he quejado de tu olvido...

Sólo dime, Señor:

cómo se disimula la tristeza

para que las necias mujeres de la aldea

no confundan mi dolor verdadero

con sus frágiles frustraciones aristócratas...

Concédeme, Señor, el milagro invisible de un disfraz hermoso

i perdona, Señor,

a aquellos que creen  que no hay pecado

en quitarle las alas a un ángel ya caído.

 

 

Por la Noche

 

A veces...

sentado solo

en mi silla solitaria

sueño a reinar

en los reinos del olvido

i de pronto recuerdo

que mi silla no es un trono,

sino una isla,

tapizada con mis sueños.

 

 

Oración por la Noche

 

Habito en las provincias del miedo.

Soy perjurio de pájaro caído.

No fui príncipe ni de mis propios sueños

i estoy llorando por todos los motivos

que tiene el mundo para llorar...

Aprendí versos,

extraños versos,

para suplicar a ala noche que se quede

que su maleficio

os haga harapos el cuerpo,

que os llene de su sed i de su hambre...

¡Ah!

suplicar a la noche que no se vaya

que espere un poco más

que todavía tengo sombra en el alma...

porque de noche...

todas las soledades son negras,

como los gatos

¡Ah!

la noche i sus solitarios vicios,

la noche a la que vine feo i vulnerable,

como polluelo de pájaro - niño.

 

 

Fórmula para un Sepelio

 

Todo ha muerto

en los rincones

de mi buena voluntad...

sólo la noche

i sus vapores de circonio,

sólo la noche

que regresa de mis ojos,

inaugura el sepelio silencioso

de las sombras en mi pecho.

 

Para el Luto

 

Llevarán bugambilias azules

para celebrar mi muerte

i en la quincallería de las puertas

i en los postigos i cerrajerías,

colgarán poemas negros.

 

Se vestirán de luto algunas mariposas

i sólo la soledad conocerá

la pesada viudez de los fantasmas.

 

“Detenerse es morir

y el viento lo sabe”

 

(La Pena del Viento. Francisca Osandón)

 

I

 

Había olvidado tu nombre

I  ahora...

¿a quién preguntar

en este país de ciegos

donde parece que sólo yo te conozco?

 

...Soledad...

 

II

 

Lo que no pude decir

se volvió pájaro

que alcanzó la velocidad de los sueños

i este volantín

construido con dos caricias de mi pecho

voló hasta ti

i anidó en tu boca.

 

III

 

Mi lugarcito en el mundo

es una silla

donde cada tarde

siento mi cuerpo adolorido

a contemplar

como atardecen mis sueños en la nada.

 

IV

 

Caí en los presagios de los barcos

i me navegué mar adentro

buscándome las tripas,

los corazones i las desdichas...

 

Caí en los presagios de los barcos

i me naufragué durante la noche

i me encallé en las dolorosas esquinas de la soledad.

Desde entonces

ando

mendigando

un poco de esperanza.

 

V

 

Prefiero estar contigo, soledad,

que verme retratado

en las puertas de la noche

donde el hambre i la pobreza llaman.

Prefiero estar contigo, soledad,

que ver el polvo

acumulado en los vestones

o la caligrafía de las cartas, que se apaga

o anudado en las corbatas del olvido.

Prefiero creer que eres tú, soledad, la que habla

a saber que soy yo

el que inunda de nubes el vacío.

 

VI

 

¡Ha llegado carta!

¡Para quién!

 

 

Para el joven príncipe...

 

¡Qué dice!

 

Que dé dos pasos hacia delante

hacia el abismo

i que caiga

que caiga

que muera

 

...que renazca...

 

 

Referencias

 

En página n° 2 :

Poema : Aveugle/Ciego

Autor   : Vicente Huidobro

 

Il est tuot seul

Et avec sa gorge coupée

Il chante une mélodie

Que personne n’a comprise.

 

Él está tan solo

Y con su garganta rota

Él canta una melodía

Que ninguna persona ha comprendido.(trad.)

 

En página n° 14 :

Poema : Reír Llorando

Autor   : Juan de Dios Peza

 

“... lanza a la faz,

la tempestad del alma,

un relámpago triste: la risa”.

 

En página n° 21 :

Poema : La Pena del Viento

Autora : Francisca Osandón

 

En página n° 26 :

Poema : Noche

Autor   : Vicente Huidobro del Libro Poemas Árticos, Madrid 1918.

 

 

 


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