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Actas : Poesía


89 lectores(as) en línea


Crónica trasnochada de la mariposa y otras mariconadas
Julio Miralles


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I

El chico panky …

El fumón que cruza la calle de la angustia.

El kumita choro,

zapatilla brillante su desprecio,

me mira  

 

En la siguiente esquina está la muerte,

seguro me pide una moneda.

 

II

Queda el invierno

pegado a las veredas

y célebremente triste

la calle cuaja mi esperanza.

La noche viste chaqueta de cuero el cielo…

cábala saludo a aquel que duerme entre cartones

y que conoce el día lo mismo que la nada.

 

III

Shiii aquí estamo todavía los loco

colgando de los bolsillos de la madrugada

esperando por si agarramos algo.

 

IV

Después de fumarse su tristeza

inmóvil la esquina

se queda en silencio

dibujado así en apariencia vivo

 

pero zombi

 

mezclando la muerte con tabaco.

 

V

Mejor no, vampiro mío.

Mejor no acerques tu mejilla suavemente

de polvo emblanquecida

que tengo ganas de hincar el diente a tu arrogancia

de cadáver tienes el ojo ebrio

la mirada lamentable

y el espejo que ya no responde a tu belleza.

 

VI

Las vírgenes de la calle

allá entrada la noche norte a la ciudad dormida

cobran en sencillo risa, placer y beso.

La traición en cambio

no tiene moneda …

 

(de vez en cuando una estocada)

 

 

VII

PROHIBIDO PASAR

 

Comienza a amanecer…

el hambre nuestro de cada día se vislumbra.

Entonces mejor correr

antes que cierren todos los cementerios

y nos quedemos aquí

viviendo entre los vivos…

 

pero muertos.

 

VIII

Maricón lanza a la multitud un beso rojo

su beso se estrella contra los cristales

y la multitud furiosa le devuelve roto el labio de su audacia

de su osadía recoge rojos los pedazos de su beso

enjuaga en sangre injurias, profanaciones, palabrotas

la blasfemia misma de su nombre:

Maricón que viene de María Siempre Virgen

la misma, la santísima

y Maricón canta su fábula

lleno de gracia

reza al vuelo

el rosario de la calle

 

con perdón de los presentes

se persigna nuevamente…

 

Esta vez el beso se lo queda

lo esconde en un murmullo aciago.

Lo guarda…

  

IX

Para qué nos vamos a maquillar chiquillas

hoy que se recuerda a los difuntos

si de todas formas no nos ven

ni aunque anduviéramos vestidas de relámpago.

 

X

Pantalón arriba

cacho tu eslip elástico tatuado

ruido de cadenas tus caderas

punga mío,

satanás brilloso de clavos en la cara,

demasiado fácil travestirse con tus ojos,

hacerse luna en la esfera de tu pecho,

rodar y caer por los quince años de tu espalda.

 

Demasiado niño

el cuchillo de tu beso.

 

Demasiado cruel

el brillo en tus mejillas. 

 

Demasiado ajeno

el hip – hop de tus palabras.

 

XI

Faraón - sueña  - sueño - indescifrable.

 

Sagrada - boca - toca - pétalo - perdido.

Flor - lejos -  desprende - luto.

 

Muerte - envía - telegrama :

 

Beso - negro - del - olvido. PUNTO

 

XII

No comprenden

¡cabezas de pájaro!

los paganos dioses que me acechan.

 

El Faraón

  

XIII

Celestemente

Mahfúd hermano negro

desde la honda espesura de la muerte

dibujas negros callejeros

perras y piojos

Y aún en la noche tuerta

de tu Babilonia

la arena corrosiva de tu lengua, me persigue.

Cocodrilos en tu beso,

mariposas salvajes, gusanos.

Atravesándote el negro corazón quema

el limón oxidado de la sílaba:

sal yodo de tu verso

ajos cuchillo comunión de tus sombras.

Sabrás Mahfúd celeste,

ángel de la guarda,

dolorosa compañía,

desamparo fantasma,

a mi puerta maceran tus relámpagos

tus lágrimas

decantan en licor PENA MÍA

La peste del amanecer se lleva los milagros

y te quedas rondando los jardines

Mahfúd Massís 

Mahfúd Massís

Mahfúd Massís 

Mahfúd Massís

Mahfúd Massís 

Mahfúd Massís

Mahfúd Massís  

abracadabra para invocar los cementerios.

 

XIV

Señor Turista

 

costado y caído,

invisible a la ciudad y sus vitrinas,

aquí está el basural de sus derroches

como una mina de dones y diamantes:

Muñeca rota.

Pan.

Zapato viejo.

Restos de comida.

 

Niños que hurgan esperanza.

 

XV

Padreselva le dice el abandono.

Se olvida tanto de todo

llorar no sabe al desamparo

ni saludar sabe a los que pasan

tiene el diente largo de la pena

pesadilla vital no recordar su propio nombre…

 

Total ¿qué importa?

hace años que nadie le pregunta mucho.

 

Algunos responden con monedas.

Otros lo suman al inventario del invierno…

 

XVI

Se creen malditos estos jotes

se asilan en las sombras

metalera la heavy cabellera

entre que dicen y miran de reojo

y a la noche se acunan en la madre

se rezan el rezo acostumbrado

ciñen sus muñecas y almohadones…

 

lloran.






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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Mar 24, 2008
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