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Actas : Poesía


118 lectores(as) en línea


Frágil
Ximena Troncoso


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La flor del poema

 

La mujer fecunda hace de sus brazos

una cobija para el hijo de sangre

que vio nacer su vientre.

La mujer poeta teje un nido de versos.

El corazón se abre

para dar paso a la eternidad de la razón.

Como una nube vuela en el ojo de la tierra.

El poema se eleva en un mensaje de paz

y descarga las aguas que calman

el grito desgarrador de sus hijos.

El verso teje un mundo nuevo

Con un racimo de estrellas

abre los ojos del ciego hacia la libertad de la luz.

México, 2006

 

 

Nacimiento

 

Se esbozan figuras en el aire

pasos

hombres caminan por el siglo

Tiñen la cintura de la historia

Frotan amarras de sus vendas

Recorren versos populares en la calle

La llama fraterna dibuja canciones

desde el fango

Cabalgan sin yelmo

en mágicas revoluciones

Sus cuerpos engendran la furia del olvido

Un cielo invernal

cortado por la dorada fragua del verso

se aproxima

Un alma liga a otra

niños caminan por el siglo

Las lluvias fluyen ígneas por la corteza

 

 

Cáliz de mujer

 

Todo instante

se cristaliza en su mirada

y le cuelgan trenzas

de negra estirpe

El calor del brasero

marca el inicio del día

La luz de dos estrellas

guía su quehacer

Aquella mujer

que pisa el suelo sin pantuflas

recrea la vida

al comprar el pan

Más allá un hombre

esculpe estrías en su vientre

Recuerda a otro

cosechando cenizas en la brasa

en vez de frutos.

 

Desnudo

 

He tejido mi silencio

hilo a paso

en la agonía del desposeído

He cantado mis días sosteniendo los nudos de las cuerdas

He dejado mi cuerpo para sonreírle al alma.

He soltado los oros para mirar el bronce de las gentes

Delirante vivo

en los espacios de ausencia

por lo que soy.

 

 

Estadio

 

El color de la paz

abunda en un pañuelo blanco

flamea por ríos de sangre

su frágil vuelo al aire

montaña de bondades ataviada

perenne sólo en alturas

Delicado ropaje

sorprende

cuando el rayo la convierte en río

Cristalina niñez

entrega a la tierra alimento maduro

Siempre, siempre

lo humano se desconoce por ambición

Y rostros de poder

sin aviso

irrumpen en la cena

No hay ingenuidad en esas máscaras

—Reconoce de una vez el gesto de indiferencia-

Será que no tengo hermano, pregunto

Será que estoy desierto de mar, afirmo

La abundancia disecada por la sal

sin palabra

testimonio de tortura

El miedo entró en la muerte

por la razón o la fuerza del fusil

Cuando la libertad carece de habitante

recorre el tiempo hasta el reencuentro final

cautiverio del verso estampado en el poema

Aunque el naufragio permanezca

llegarás al puerto donde te vio nacer la tierra

 

 

Presentación

La poesía de Ximena Troncoso nos deja muy claro que el título de su libro Frágil no corresponde a la realidad poética que encierra.

No de fragilidad, sino de fuerza expresiva y sugerente nos habla la autora dibujándonos un universo personal, extremadamente singular y sensitivo, en donde habitar con ella en un leve viaje nos descubre las claves de esta poesía construida con pasión y sentido estético.

Cuando Ximena escribe «El cuerpo yace eterna­mente en el largo citadino/ La ciudad duerme y yo estoy ardiendo/ un extraño de puntas al suicidio/ el dolor no está ausente», nos revela un estado de alma semejante al que advertimos en la poesía de Alejandra Pizarnik tan amada por los soñadores desesperados de América Latina.

Cuando se refiere a aquel hombre de grandes manos, evidencia una ternura infinita y más tarde des­cubre que «La magia de la carne conoce/ la capacidad que tiene el alma/ de transgredirlo todo/ de viajar sola/ en un transporte de mares, olas, hojas, muchas y variadas hojas».

Pienso este libro como un excelente aporte a la poesía de la mujer en Chile, un libro revelador de una intimidad y subjetividad vividas con vigor y valentía y expresadas poéticamente con una calidad estética depurada.

Ximena Troncoso, que ha sido aplaudida en México y Argentina, nos entrega este regalo virtuoso, cuya virtualidad promete un crescendo en el encantamiento y el reencantamiento de nuestro mundo empobrecido, pero estupendamente real.

Que Ximena Troncoso siga siendo estupendamente real en este universo poético suyo tan valioso y persista en su viaje maravillado aunque «Vulnerables sean las miradas de ojos grandes» y que «En claridad de almas los espejos traspasen espejos de virtud, no de armas», ya que, como ella lo afirma «La verdadera conquista de las almas es conjugar los verbos en igualdad».

Igualdad de mundos, igualdad de fuerzas que alientan los suspiros de sombras eternas, sombras blancas que se extienden en dibujos que construye la vida misma.

Paz Molina

 






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