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Notas
Carahue y Alonso de Ercilla. El reclamo de la historia
Jorge Carrasco

1. INTRODUCCIÓN

Fundada en 1552 por Pedro de Valdivia, La Imperial se extendía en la orilla norte del río, sobre una colina que domina el paso del río Imperial – llamado Cagtén por los araucanos y Cautén por los españoles. Fue una ciudad abundante y apacible - según el cronista Jerónimo de Bibar - que podía dar cobijo y alimento a los nuevos vecinos. Refundada como Carahue (la ciudad que fue, en mapudungún) en 1882, en tiempos de la Pacificación de la Araucanía.

Hoy Carahue – como en aquel tiempo - está dividida en tres partes que miran al sur: la zona baja contigua al río (lugar del puerto fluvial que recibía a los galeones llegados del mar, distante treinta kilómetros hacia el oeste), la zona media donde está la plaza y las instituciones políticas, militares, educativas y religiosas, y la zona alta que comunica hacia el este a Carahue con Temuco; por eso se la denomina la ciudad de los tres pisos. Por ella pasó varias veces Pablo Neruda; tomaba en el muelle fluvial un vapor hacia Puerto Saavedra. El poeta la nombra en diversas partes de su obra (1).

Carahue fue la ciudad más importante de La Frontera (territorio ubicado entre los ríos Bío Bío y Toltén). Estuvo habitada por gobernadores y gente del máximo poder en tiempos de descubrimiento, conquista y colonización de Chile. La prosperidad y la abundancia dieron lugar al lujo y la ostentación. En ese tiempo fue sede del obispado; en sus tierras se irguieron conventos de la Merced, Santo Domingo y San Francisco. La parte media, lugar que habitó quien esto escribe, contuvo el corazón de la naciente ciudad; allí se emplazaron el hospital, la plaza, la catedral, las casas de los principales, conventos y ocho o nueve iglesias, además de molinos, graneros, fábricas de paños y bayestas. Se dividía en cinco manzanas de sur a norte y cinco manzanas de este a oeste. El cuarenta por ciento de las cuadras tenían torres o torreones. Su importancia fue tal, que su obispo pidió en vano – por la negativa española - la creación de la primera universidad de Chile en 1567. Se pensó transformarla en la capital del reino (2).

En 1600 fue abandonada por sus habitantes por el constante asedio de los araucanos comandados por Pelantaro.

La cultura tiene, sin embargo, un anterior visitante ilustre. Alonso de Ercilla vivió en Chile un año y siete meses. Cuatro meses y medio, desde mediados de abril hasta principios de septiembre, habitó en La Imperial.


2. ERCILLA DESCUBRIDOR Y CONQUISTADOR

Buscar la verdad en los acontecimientos históricos es también un camino de ida y vuelta. ¡Cuántos hechos tomados por verdaderos por unos son tenidos por falsos por otros! ¡Cuántas contradicciones! Los datos biográficos de Alonso de Ercilla en Chile no escapan a este juego contradictorio de datos. Se cree también que el mismo autor, que escribió la obra durante treinta años, confundiera fechas y hechos, como la batalla de Quiapo. Unir el rompecabezas en función del objetivo de la búsqueda fue un pasatiempo apasionante.



3. VERSOS DE UN SOLDADO RECOPILADOR

Ercilla menciona La Imperial dieciséis veces en su Araucana: nueve veces en el canto I, cuatro en el canto II y tres en el canto III. En el canto primero de la Primera Parte nombra las siete ciudades que fundaron los españoles en Chile:

Dejando allí el seguro suficiente
adelante los nuestros caminaron;
pero todas las tierras llanamente,
viendo Arauco sujeta, se entregaron;
y reduciendo a su opinión gran gente,
siete ciudades prósperas fundaron,
Coquimbo, Penco, Angol y Santiago,
La Imperial, Villa-Rica, y la del Lago.

En el canto II nombra a La Imperial cuando culpa a Valdivia de ser objeto de la codicia del oro, negligencia que – según Ercilla – le provocó la muerte. En ese momento, cuando Valdivia se dirige al fuerte de Tucapel, se distrae en lugares no acordados (lavaderos de oro de Quilacoya) y se ve en la imposibilidad de unirse al contingente enviado desde la Imperial en su auxilio.

Tenía con la Imperial concierto hecho
que alguna gente armada le enviase,
al cual a Tucapel fuese derecho,
donde con él a tiempo se juntase:
resoluto en hacer allí de hecho
un ejemplar castigo, que sonase
en todos los confines de la tierra,
porque jamás moviesen otra guerra.

Nombra a La Imperial en el canto IV de la Primera Parte, cuando habla de 14 soldados españoles que salieron del fuerte de Purén para socorrer a Valdivia en Tucapel, murieron siete y uno quedó herido; los seis sobrevivientes huyen al fuerte de Purén y allí, ante el acoso de los araucanos de Lautaro y la derrota inminente, deciden huir a La Imperial.

Vuelvo a los seis guerreros, que sintiendo
la desgracia de Almagro, lo mostraban;
pero ayudalle en ella no pudiendo,
a la Imperial ciudad enderezaban;
la tempestad furiosa iba creciendo,
relámpagos y truenos no cesaban
hasta que salió el sol y el claro día
la plaza de Purén les descubría.

Canto VIII de la Primera Parte. Nombra a La Imperial al final de la serie, cuando dice que Caupolicán se acerca a la ciudad con el objetivo de atacarla.

Cerca llegó el ejército furioso
de la Imperial, fundada en sitio fuerte,
donde el fiero enemigo vitorioso
la pensaba entregar presto a la muerte;
mas el Eterno Padre poderoso
lo dispone y ordena de otra suerte,
dilatando el azote merecido,
como veréis, prestando atento oído.

En el inicio del canto IX repite la información del canto anterior:

Ya dije que el ejército araucano
de la Imperial tres leguas se alojaba,
en un dispuesto asiento y campo llano
y que Caupolicán determinaba
entrar el pueblo con armada mano.

Pero el ataque de Caupolicán no se produjo; una milagrosa intervención divina conminó a los araucanos a no atacar La Imperial y volver a sus tierras.

Desterrando el temor la faz sagrada
a todos confortó con su venida;
venía de un viejo cano acompañada,
al parecer de grave y santa vida.
Con una blanda voz y delicada
les dice: "¿Adónde andáis, gente perdida?
Volved, volved el paso a vuestra tierra,
no vais a la Imperial a mover guerra.

Vuelve a nombrarla para describir el estado de absoluta indefensión en que se hallaba la ciudad ante el ataque inminente de Caupolicán:

Estaba la Imperial desbastecida
de armas, de munición y vitualla;
bien que la gente della era escogida,
pero muy poca para dar batalla;
fuera por los cimientos destruïda,
cualquier fuerza bastara a arruinalla;
y persona de dentro no escapara
si a vista el pueblo bárbaro llegara?



4. UNA PLUMA EN GUERRA

En el canto XXVII destaca otra vez, como en el canto I, el poder fundacional y emprendedor de los españoles:

Vees la ciudad de Penco y el pujante
Arauco, estado libre y poderoso;
Cañete, la Imperial, y hacia el levante
la Villa Rica y el volcán fogoso.

En el mismo canto, luego del encuentro fantástico con el hechicero Fitón, se dirige desde el fuerte Tucapel a La Imperial escoltando al capitán Miguel de Velasco y Avendaño, en búsqueda de bastimento (otra vez menciona la comida). Barros Arana (Historia general de Chile II), afirma que La Imperial en esa fecha se encontraba aislada del resto de las ciudades, y que allí los españoles tenían criaderos de cerdos, por lo cual don García les propuso a los habitantes trocar víveres, granos y una partida de 1500 cerdos por la cancelación de impuestos adeudados al rey:

Aunque con riesgo, sin contraste alguno
los peligrosos términos pasamos
y en tiempo aparejado y oportuno
a la Imperial ciudad salvos llegamos,
donde a los moradores de uno en uno
con palabras de amor los obligamos
no sólo a dar graciosa la comida
pero a ofrecer también hacienda y vida.

Así que alegres, sin rumor de guerra,
con pan, frutas, semillas y ganados,
dimos presto la vuelta por la tierra
de pacíficos indios y alterados.

La Imperial aparece también en la vida de Ercilla cuando decide seguir al gobernador García Hurtado de Mendoza en su viaje de descubrimiento al sur. Anhela ingenuamente, como su jefe, alcanzar el estrecho de Magallanes. El viaje está documentado en La Araucana, desde la octava cuarenta y cinco del canto XXXIV hasta la octava cuarenta y tres del canto XXXVI.
Salieron de Cañete el 21 de enero. Llegaron a La Imperial el 23 o 24 de enero.

Dejando, pues, en guarda de la tierra
los más diestros y pláticos soldados,
en orden de batalla y son de guerra
rompimos por los términos vedados;
y atravesando de Purén la sierra,
de la hambre y las armas fatigados,
a la Imperial llegamos salvamente
donde hospedada fue toda la gente.

Poco después de la llegada a la ciudad (mencionada en el canto XXX) se tuvo noticias de un nuevo levantamiento de los indios en la zona del fuerte de Cañete. Su paso fue fugaz; debió volver de inmediato al recinto militar el 1 o 2 de febrero, siguiendo el derrotero de la costa. Fue testigo del ataque de Caupolicán al fuerte; fue testigo de su derrota por obra de la traición del yanacona Andresillo. No fue testigo de su muerte:

Paréceme que siento enternecido
Al más cruel y endurecido oyente
De este bárbaro caso referido,
Al cual, señor, no estuve yo presente,
Que a la nueva conquista había partido
De la remota y nunca vista gente;
Que si yo a la sazón allí estuviera
La cruda ejecución se suspendiera.

Ercilla vuelve a La Imperial el 9 de febrero. No encuentra a García Hurtado de Mendoza. Se presume entonces que pasa por La Imperial fugazmente. El gobernador y Ercilla se encuentran en Villarrica; salen de allí el 14 de febrero y continúan su viaje al sur.
Tras una larga y penosa travesía, arriban al Seno de Reloncaví once días después. Ercilla, en el canto XXXVI, afirma que formó parte de la expedición que pisó la isla grande de Chiloé:

Aquí llegó, donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solos diez pasó el desaguadero;
el año de cincuenta y ocho entrado
sobre mil y quinientos, por hebrero,
a las dos de la tarde, el postrer día,
volviendo a la dejada compañía.

Vuelve con los españoles el 1 de marzo. Fundan Osorno y se quedan allí hasta después del diez de abril, según el historiador Barros Arana (3). El historiador Claudio Gay (4) lo ubica en La Imperial el 7 de abril.


5. ERCILLA EN LA IMPERIAL

En el canto XXXVI de la Tercera Parte, cuando relata el regreso de su excursión descubridora al sur; dice que en Imperial fueron bien recibidos y menciona otra vez que allí les prodigaron comida y descanso. Aquí ocurre el incidente con el capitán Juan de Pineda.

A la Imperial llegamos, do hospedados
fuimos de los vecinos generosos
y de varios manjares regalados
hartamos los estómagos golosos.
Visto, pues, en el pueblo así ayuntados
tantos gallardos jóvenes briosos
se concertó una justa y desafío
donde mostrase cada cual su brío.

Ercilla da cuenta que el 15 de abril ya estaba de regreso en La Imperial: descansa, come bien, incorpora datos que le aportan soldados de Valdivia y Villagra, escribe una carta al rey Felipe II, compra un caballo a Pedro de Soto (300 pesos oro, recibe la escritura de su compra el 27 de junio) para participar en la justa de celebración de la asunción de Felipe II. Esta celebración es tardía porque la noticia de la asunción del nuevo rey la conocieron en La Imperial dos años después de la abdicación de Carlos V el 16 de enero de 1556 en Bruselas.

Allí participa en “una justa y desafío/ donde mostrase cada cual su brío”. La celebración ocurre a fines de junio o principios de julio, en la plaza. Hurtado de Mendoza se hace presente con el rostro cubierto por la visera de su casco, para no ser reconocido. Observa que Ercilla avanza junto a Pedro Olmos de Aguilera, momento en que Juan de Pineda, increpa a Ercilla y se interpone entre ambos. El cronista Cristóbal Suárez de Figueroa dice que la riña se inició porque ambos reclamaban “quién había herido en mejor lugar” (2). En la discusión, ambos desenfundan sus espadas. Hurtado de Mendoza echa mano de una maza descolgada del arzón de la silla e irrumpe en la riña con su caballo. Golpea con violencia a Ercilla en el hombro; un segundo golpe lo derriba del caballo. Juan de Pineda huye hacia la iglesia, de donde es sacado por el coronel don Luis de Toledo. Hurtado de Mendoza, ante el temor de un motín, ordenó que les cortasen las cabezas al día siguiente al pie de la horca. Después se retira a su habitación con orden de que no se le moleste por ningún motivo.

Ni digo cómo al fin por accidente
del mozo capitán acelerado,
fui sacado a la plaza injustamente
a ser públicamente degollado;
ni la larga prisión impertinente
do estuve tan sin culpa molestado
ni mil otras miserias de otra suerte,
de comportar más graves que la muerte.

Los condenados pasan esa noche en la cárcel acompañados de dos sacerdotes, que les toman confesión y los preparan para morir. Al día siguiente, cuando son conducidos al lugar del suplicio, el guardia de García Hurtado, Pedro de Portugal, comunica la orden de suspender la ejecución.

Este acontecimiento, este suceso
fue forzosa ocasión de mi destierro,
teniéndome después gran tiempo preso
por remendar con éste el primer yerro;

Se cuenta que fueron dos mujeres, una española y una indígena, que ingresaron por la ventana a la habitación del gobernador y con misteriosos ruegos le salvaron la vida. En agradecimiento a esa indígena, Ercilla habría puesto el título La araucana. Lo más probable, según otros autores, es que el ejército y los vecinos alzaran la voz para exigir la conmutación de la pena, apremiados también por la falta de hombres para enfrentar a un enemigo numeroso.

Para Ercilla fue un simple “accidente”; para Hurtado de Mendoza, un “inorme delito” (recordará Ercilla años después en su Araucana). El juicio de residencia que se le hace en Perú al gobernador da la razón a Ercilla:
144. Item, se hace cargo al dicho don García que quiso matar con una porra en la ciudad Imperial a don Alonso de Ercilla y don Juan de Pineda, y fue tras ellos por los matar con ella, que fue y eran términos muy ajenos y fuera de justicia (2).

La permanencia de Ercilla en La Imperial dura cuatro meses y medio (desde mediados de abril hasta principios de septiembre). Cuando llegó tenía veinticuatro años; cuando la abandonó tenía veinticinco, porque cumplió años el siete de agosto, momento en que se encontraba en la ciudad. Se cree que estuvo dos meses encarcelado, lo que significa que su estancia en esta ciudad puede ser considerada, junto con su permanencia en Concepción, como el período más extenso en un lugar fijo. En el Prólogo de la Primera Parte de La Araucana dice: “(…) porque fuese más cierto y verdadero, se hizo en la misma guerra y en los mismos pasos y sitios, escribiendo muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, algunos tan pequeños que apenas cabían seis versos, que no me costó después poco trabajo juntarlos”. ¿Cuánto escribió de La Araucana en esa situación de encierro?
Aún en su condición de reo, forma parte de las acciones bélicas del momento:

Aunque así agraviado, no por eso
(armado de paciencia y duro hierro)
falté en alguna acción y correría
sirviendo en la frontera noche y día.

Según el historiador Crescente Errázuriz, se va de La Imperial a Cañete el 20 o 22 de septiembre con el contingente del gobernador. Pero en otros documentos se constata su permanencia en Concepción el 6 de septiembre de 1558, día en que fue presentado allí como testigo por Velasco para su información de servicios (Documentos inéditos, t. X, p. 345), ajeno ya a la guerra y en espera de la salida del barco que había de conducirle al Callao. Después de la batalla de Quiapo, ocurrida el 13 y 14 de diciembre de 1558, en la que algunos historiadores lo dan como participante (lo afirma Ercilla en su obra) y otros no, Ercilla se prepara para abandonar el territorio.

Aceleré mi súbita partida,
que el agravio más fresco cada día,
me estimulaba siempre y me roía.

Es enviado a fines de diciembre o principios de enero de 1559 a Perú para dejarlo a disposición del virrey Andrés Hurtado de Mendoza, padre del gobernador.


6. CONCLUSIÓN

En este texto quedó plasmada la importancia de La Imperial, hoy Carahue, en la estadía (y en su vida, claro, y construcción de su obra La Araucana) de Alonso de Ercilla. No sabemos en qué lugar inició la escritura de la obra; sí sabemos que en La Imperial continúa su escritura, aprovechando los momentos de ocio y descanso posteriores al regreso del sur y el período de encarcelamiento (5).

La reyerta ocurrida en sus tierras traerá una gran consecuencia literaria. El héroe de La Araucana ya no será García Hurtado de Mendoza. Será el pueblo mapuche. Olvido que García Hurtado intentará remediar en vano pagando varias obras de encargo para limpiar su imagen. Se da en La Imperial – fíjense qué importante -el primer enfrentamiento entre el poder político y el campo cultural en Chile.

En La Imperial se escribió parte de La Araucana; por un acontecimiento ocurrido en esta ciudad cambió el contenido de La Araucana; por ese incidente, el héroe de este poema épico ya no fue el gobernador García Hurtado de Mendoza sino el pueblo araucano; por ese acontecimiento, sabemos que la arbitrariedad del poder puede ser denunciado en una obra literaria y que esa denuncia no podrá ser jamás borrada.

Para mí don Alonso es chileno y carahuino. Lo veo parado en el segundo piso de La Imperial (espacio donde viví mi infancia y adolescencia) mirando el Cagten o Cautén o río Imperial, en la confluencia con el río Damas, pensando en la continuación de su obra; lo veo triste en la cárcel del fuerte, pergeñando su venganza literaria, escuchando caer la lluvia; lo veo comiendo murta o maqui o dihueñes en los riscos húmedos, entre laureles y zarzamoras; lo veo abriéndose paso entre mimbres y colihues para bañarse o beber el agua del río Imperial; lo veo pensando una vez más en ese amor perdido, atenuado vanamente por esa voluntad de olvido que lo condujo a América.

Volvió al Perú y luego pasó a Panamá. Tras una penosa enfermedad, regresó a España. Se fue tal como vino, con las manos vacías; cargaba solo fragmentos del poema épico que cantó el nacimiento de Chile como nación, acto que no se repetirá en la instancia histórica posmedieval de ningún otro país.

Cambien el nombre de La Imperial por Carahue. Es tiempo de hacerse cargo de la historia.


BIBLIOGRAFÍA
(1) Carrasco, Jorge. Neruda por Skármeta. Comentarios de libros, Escritores.cl. Recuperado de http://www.escritores.cl/varios/comentarioslibros.htm.
(2) Cerda Brintrup, Gonzalo. Revista Arquitecturas del Sur, ISSN 0716-2677, ISSN-e 0719-6466, Nº. 6, 1985 (Ejemplar dedicado a: ARQUITECTURAS DEL SUR N° 6), págs. 11-12. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5231220
(3) Barros Arana, Diego. Historia general de Chile, tomo 2. Recuperado de http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0005006.pdf
(4) Gay, Claudio. Historia física y política de Chile. Recuperado de
https://books.google.com.ar/books?id=o0o6AAAAcAAJ&pg=PA426&lpg=PA426&dq=ercilla+la+imperial+7+de+abril+claudio+gay.
(5) Invernizzi Santa Cruz, Lucía. Ercilla, narrador de La Araucana. Recuperado de http://www.reescrituradelaaraucana.uchile.cl/?page_id=302


DATOS BIOGRÁFICOS de JORGE CARRASCO

Nací en Carahue, Chile, en 1964. Desde 1985 resido en Villa Regina, provincia de Río Negro, Patagonia Argentina. Soy profesor de Lengua y Literatura y ejerzo mi profesión en colegios secundarios de la zona Alto Valle Este. Tengo publicados cuatro libros de poemas (Permanencia de aves, La huella, su andar, Mar muerto y La tarima y el florero). En narrativa publiqué dos novelas (Sombras en el agua y Los piojos de Rimbaud); en cuento, edité cuatro libros (Maldito lunes, Último carbón de invierno, Nos esperaba el viento y Los jugadores persas).
Publico, además, artículos de opinión en revistas y periódicos de Chile y Argentina.
Obtuve, entre otros, los siguientes premios:
_ Ganador de la Primera Bienal de Arte Joven de la Patagonia, género poesía, 1993.
_ Ganador del Certamen Patagónico de Cuentos de 1998, organizado por la Fundación Banco Provincia del Neuquén.
_ Ganador del XV premio nacional de poesía “Plaza de los Poetas José Pedroni”, Santa Fe, Argentina, 1993.
_ Mención en narrativa y poesía del Premio Federal de los años 2001 y 2003, organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) de Argentina.
_ Ganador del concurso hispanoamericano “Cuentos Políticos”, organizado por la revista literaria digital El Escriba, Buenos Aires, 2005.
_ _ Ganador del concurso literario “Chile con mis ojos”, en las versiones 2006, 2007 y 2008, organizado por Televisión Nacional de Chile, la Academia Chilena de la Lengua, DICOEX y la Fundación Pablo Neruda.
_ Ganador del premio de poesía “David Aracena”, organizado en el marco del XXVI Encuentro de Escritores Patagónicos, 2008.
_ Seleccionado en narrativa para formar parte del Plan de Lectura nacional, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación y el Consejo Provincial de Educación de Río Negro, Argentina. Año 2009.
_ Ganador del concurso de cuentos “En mil palabras”, organizado por el CINPRODH (Centro de Investigaciones y Promoción de los Derechos Humanos), Temuco, Chile, 2009.
_ Ganador del concurso de poesía Fiesta del Inmigrante, Berisso, Argentina, 2009.
_ Ganador del concurso de cuentos “Luis Catinari”, Hurlingham, Argentina, 2011.
_ Segundo lugar del concurso internacional de cuentos “Corralejo”, Islas Canarias, España, 2011.
_ Ganador del concurso de cuentos “Fernando Santiván”, Valdivia, Chile, 2011.
_Finalista del IV Concurso de Cuentos Teresa Hamel, Chile, 2011.
_ Finalista del concurso de cuentos de la revista Paula, Chile, 2011.