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Actas : Notas Noviembre 14, 2016


Siguiendo al animal
Nieves y Miro Fuenzalida

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¿Cómo conocemos a un animal?... El modo preferido es el de transformarlo en un objeto de clasificación y análisis para aumentar el conocimiento humano. Pero, no siempre. La filosofía animal de Chuang Tzu sigue otro camino. Uno no debe tratar de alcanzar ninguna cosa. No debe buscar una unidad conceptual, un conjunto de proposiciones o una serie de argumentos. No debe aspirar a construir otro discurso filosófico antropocéntrico. Uno simplemente debe seguir al animal.

¿No es este seguir al animal algo parecido al “ devenir en animal “ de Deleuze y Guattari, como observa Irving Goh?
En un texto bastante conocido del filosofo chino se lee que una vez Chuang Tzu soñó que era una mariposa volando de flor en flor bajo el sol, feliz consigo misma. De pronto despierta y ahí estaba el, solido, de carne y hueso y, sin lugar a dudas, Chuang Tzu… ¿Es Chuang Tzu el que soñó que era una mariposa o es una mariposa soñando que era Chuang Tzu?
Este es un sueño bien diferente de los que comúnmente tenemos. Uno no sale de este sueño para recuperar el sentido de la subjetividad consciente. Aquí la conciencia, por decirlo así, esta trastornada, desquiciada, porque la gran incertidumbre que permanece no es la inhabilidad para distinguir entre realidad e ilusión, como a veces nos ocurre después de tener un sueño vivido, sino la ansiedad de ya no saber quien o que uno es. No hay manera de decir si uno es el humano que soñó ser una mariposa o si, en realidad, es la mariposa soñando que es un ser humano… ¿No estaría, este sueño, indicando que nuestra actual forma humana es continuación del sueño animal?

Algo ha ocurrido entre la mariposa y Chuang Tzu. Un impacto, o un afecto en el sentido de Deleuze y Guattari, ha cruzado entre ellos que desencadena cambios radicales en la constitución corporal humana. Es la pequeña mariposa, en el evento del sueño, la que desraíza a Chuang Tzu de la humanidad, la que, por un instante, planta la duda en la certidumbre de la subjetividad y agencia humana, la que desorganiza e interrumpe las categoría ontológicas usuales… ¿soy Chuang Tzu o soy la mariposa? Si el duda la certidumbre de si mismo, también duda si es humano, sintiéndose ahora un animal en la forma de mariposa. Este es el comienzo del devenir en animal que no hay que entenderlo como el surgimiento de una nueva entidad singular producida por la inserción de una dentro de la otra a costa de las dos primeras. Las dos entidades iniciales, dice Deleuze, permanecen, excepto que, después del encuentro, cada una de ellas deviene en algo diferente de acuerdo a sus propias característica. En devenir animal, el animal y el ser humano “de ninguna manera son la misma cosa”. En el deslizamiento entre la mariposa y Chuang Tzu, entre el animal y el humano, también “debe haber alguna distinción”.

¿Por qué seria importante desraizarse de la humanidad? Según el filósofo chino la vida tiene limites, pero el conocimiento tiene aun mas. Si usamos lo que es limitado para captar lo que es ilimitado corremos un grave peligro. Seguir al animal o devenir en animal sugiere un camino que puede llevar a un lugar diferente desde el cual se podría atisbar al otro lado del limite. Un camino que puede deja atrás al sujeto humano incapaz de captar el ilimitado evento de la vida. Un camino que se aleja de las instituciones gubernamentales, de la virtud burocrática, del oficio político, de la buena conducta que impresiona al jefe. Es decir, de la política que impone limites.

Creemos ser “animales políticos” capaces de un discurso racional, con la habilidad de organizar la vida dentro de espacios civilizados como la ciudad y la nación en donde la vida diaria es ordenada y manejada por normas y leyes. El “animal político” vive para asegurar el orden y perpetuidad de la economía política del espacio que habita, y del que, prácticamente, es imposible salir. El animal salvaje es lo que escapa a esta totalización política. Seguir al animal, o devenir animal, es, entonces, desaparecer de la política y entrar en un territorio desconocido e incognoscible, según Chuang Tzu. Olvidar la política es mantener y asegurar la vida en su simplicidad y libertad. El animal deja al mundo tranquilo, tal como es, y no lo organiza o transforma con otros animales de acuerdo con su juicio. Simplemente existe, vagando libremente en la naturaleza, lejos de la explotación humana. Obviamente, esta no es una filosofía animal útil para la especie human. Su propósito no es educar, no es ayudar en la constitución de un ser humano mas responsable, ni tampoco es una ontología animal. En este sentido la filosofa animal de Chuang Tzu es políticamente inútil, a diferencia de la filosofía animal de Peter Singer que posee una utilidad practica, especialmente en el tratamiento ético del animal. Nada de esto se encuentra en el filosofo chino. No interés al servicio del entendimiento humano. Su relación con el animal es parecida a la de Derrida que tampoco se aproxima al animal con el afán de conocerlo desde la perspectiva humana. El secreto y enigma del animal se mantiene como muestra de respeto por lo que no puede ser entendido. Como dice Irving Goh, es humildad frente a lo que no comprendemos. Nunca entendemos al animal. Uno nunca puede saber que piensa o como piensa. Ni siquiera podemos estar seguros de si piensa.

El repudio de la política no lleva a un estado apolítico, como ingenuamente se podría pensar. El olvido o la resistencia en contra de la política estatal y sus limites es también política. El gol en devenir animal en Deleuze es resistir, escapar o volverse imperceptible para los aparatos de la burocracia estatal , devenir que, en el fondo, también es una trayectoria política. Hay toda una política en devenir animal, dice Deleuze, que se produce “en ensamblajes que no son los de la familia, la religión, ni el Estado”. Seguir al animal o devenir animal, es ponerse en contacto con energías, visiones, sentidos y vitalidades que rompen los limites antropocéntricos y cuestionan el pensar. Es tener una “relación animal con el animal”. La connotación política aquí, se podría decir, esta en la desviación del poder del Estado o del Sujeto que bloquean la capacidad para generar afectos o ser afectado en una variedad de formas. Esta no es una política dirigida al poder legislativo o a los creadores de programas gubernamentales. La adopción de leyes para la preservación de la vida salvaje no tiene nada que ver con las capacidades intrínsecas de afectabilidad entre el animal y el humano que son independientes de las regulaciones políticas. La cosa no es defender los derechos del animal o la planta o promulgar la ética de la compasión, sino abrirse a una actitud de solidaridad con afectos que no son los producidos por los humanos.
Mas que una ética, esta es una etología que llama la atención hacia los signos afectivos comunes que hay entre animal y humano.

La experiencia de la primatologista Bárbara Smuts, que durante dos años viajo 12 horas al día, 7 días a la semana, con una tropa de 135 babuinos, muestra como su relación con los babuinos altero su interacción con otros animales… “ en el proceso de ganar su confianza, casi todo cambio acerca de mi, incluyendo la forma en que caminaba y sentaba, la forma de sostener el cuerpo y la forma en que usaba mi voz y ojos. Estaba aprendiendo una nueva forma de ser en el mundo… la forma del babuino. No estaba literalmente moviéndome como el babuino. Mi morfología diferente lo impedía, pero estaba respondiendo a las señales que los babuinos usaban para indicar unos a otros sus emociones, motivaciones y gradualmente estaba aprendiendo a enviar tales señales de vuelta a ellos” Este es el devenir en un animal de manada… “crecientemente sentía la tropa como nosotros en lugar de sentirla como ellos”…”podía saber si íbamos a viajar una distancia larga o corta ese día, sin saber como lo sabia”. ¿No es este el índice de que la paleontóloga había sido infectada por la manada? Una corriente de afectos viaja de ida y vuelta entre la manada y Bárbara.

La tropa o manada es la tierra fértil por excelencia del devenir. Obliga a sus miembros a entrar en involuciones y alianzas. La experiencia de Smuts indica que nosotros también podemos estar sujetos a alianzas similares con otros animales que pueden asegurar un florecimiento mutuo.

El seguir al animal de Chuang Tzu y el devenir animal de Deleuze no tratan, por tanto, con la dialéctica histórica ni con su significado. Aquí no encontramos leyes históricas que puedan explicar el devenir o revelar totalmente su significado. La historia no deviene. Lo que deviene es lo sempiterno,lo que escapa al reconocimiento, a la legislación histórica, a la identificación y a lo familiar. Devenir es un estado de cosas que expresa fuerzas impersonales que transforman lasfuerzas estables, que de otra manera permanecerían insensibles. Las cosas, en lugar de persistir en su propio ser, se abren a la experimentación de zonas comunes entre los reinos animal, mineral, humano o vegetal. La orquídea atrae a la avispa al emitir sustancias químicas que se asemejan a la feromona de la avispa femenina que, al volar de flor en flor, ayuda a la polinización de la planta. En este ensamblaje el punto esencial es este… por cualquier medio o elemento, la emisión de corpúsculos entra en una relación de movimientos que crea una zona de proximidad a nivel molecular entre el vegetal y el animal. Aquí la vieja idea metafísica de la identidad sustancial da paso al ensamblaje, las alianzas y las relaciones junto con el devenir entre seres y cosas. El devenir ocurre como un evento independiente de la elección intencional, del libre albedrio o del acto voluntario. Cualquier cosa, lo mas inesperado o insignificante, puede lanzarnos al devenir. Un devenir que siempre puede contener el riesgo de un ensamblaje fallido.

Esta es una posición anti humanista que va mayormente en contra de las ciencias sociales que tradicionalmente enfatizan la distinción jerárquica entre humanos y animales, en lugar de afirmar una zona común de afectabilidad. La concepción tradicional contiene una visión imperialista de la naturaleza basada en una serie de valores trascendentes que Deleuze trata de desconstruir con la intención de de-jerarquizar radicalmente las relaciones en el mundo de lo viviente y, así, alejarnos del poder de dominación que contiene el menor grado de afectabilidad.
Devenir animal es olvidar la rigidez de nuestros hábitos físicos y emocionales para expandir la experiencia del mundo.
Nieves y Miro Fuenzalida.
11/13/2016.

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