Por amor al cuento
En julio de 2004, en la sala de reuniones del Consulado General de México, enclavado en la zona financiera del centro de Toronto, se llevó a cabo una conferencia de prensa en laque anunciábamos la realización del primer Concurso de cuentos nuestra palabra. Todos los asistentes manifestaron su entusiasmo ala hora de apoyar el evento literario, y algunos hasta se ofrecieron para colaborar o para donar premios. Desde ese año el concurso se ha llevado a cabo anualmente. Al concluir el primer lustro, presentamos una recopilación de cuentos pertenecientes a autores de diversas edades -desde escolares hasta septuagenarios-, con distintos estilos narrativos y procedentes de diferentes países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Italia, México, Nicaragua, Perú y Venezuela.
Dice Jorge Etcheverry, destacado escritor de origen chileno y promotor de nuestra literatura en Canadá, uno de los jurados que ha contribuido con sus evaluaciones desde la primera edición del concurso: "Mi participación como jurado en nuestra palabra me ha mostrado hechos importantes. Por ejemplo resulta claro, estadísticamente, que la proporción de gente hispanohablante que concursa, en relación a la población hispánica total, es la misma o mayor que en los concursos de países hispanohablantes per se. Lo segundo, es que hay bastante sofisticación cultural, si nos guiamos por el nivel de las entradas. Los cuentos abarcan prácticamente la gama completa de las instancias vitales más importantes. Uno casi puede discernir los puntos salientes de las inquietudes, y la, podríamos decir, concepción de mundo hispano canadiense. La literatura en español que se hace en este país cuenta con este concurso como uno de sus puntales"
Para esta edición hemos recopilado 51 cuentos de cerca de 400 recibidos durante el primer lustro del concurso. Este otorga anualmente tres premios que constituyen el podio, además de menciones honrosas especiales en contados casos y menciones de honor. Asimismo, en una oportunidad la dirección del concurso optó por otorgar un premio especial para alentar la actividad literaria de una participante de nueve años de edad. La recopilación que ahora presentamos refleja la quintaesencia y los logros del certamen a lo largo de sus cinco primeros años. Incluye todos los cuentos que alcanzaron el podio, las menciones de honor especiales y una selección de las menciones de honor y demás cuentos participantes que, según el criterio de los editores, mejor encapsulada complejidad del concurso.
El certamen y este libro son obras de amor por la lectura y escritura de literatura hispana, en especial por el cuento.
Aquí las palabras de Margarita Feliciano, jurado que desde el primer día nos ayuda con su conocimiento y trabajo voluntario, presidenta de la Celebración Cultural del Idioma Español y una autoridad en la promoción de nuestra lengua en Canadá. Dice Margarita respecto a este libro: "Me alegro muchísimo de que la antología de cuentos del concurso nuestra palabra esté en vías de convertirse en realidad. Para mí toda empresa relacionada con el quehacer literario me parece magnífica, ya que presupone que la persona que la idea y que la lleva a cabo debe tener un desprendimiento altruista y una modestia casi franciscana”.
Alex Zisman ha sido incansable, y debo decir implacable, en la recopilación y corrección de estilo de los cuentos que mostramos hoy. Sin temor a equivocarme, puedo decir que si no fuera por su tesón, conocimiento y su interés literario, no contaríamos con esta colección de relatos.
A los autores ya publicados anteriormente, este es un galardón más que confirma la bondad de su quehacer literario. A los noveles, a los publicados por primera vez, nuestro reconocimiento de sus virtudes, nuestra certeza que este es un primer paso en una producción que demuestra que aún en tierras anglófonas o francófonas su pasión por las letras hispanas les permitirá hacer, con trabajo y estudio, un meritorio acto de presencia en el ambiente literario castellano, no solamente en Canadá sino en cualquier parte del globo donde se lea nuestra palabra.
A riesgo de omitir sin quererlo a alguna persona o entidad que nos haya ayudado en estos primeros cinco años, agradecemos por su respaldo a los consulados generales de México, Perú, España, Ecuador, El Salvador, Colombia y Cuba en Toronto, a Toronto Hispano Inc., difusores iniciales del certamen desde su página web, a las empresas hispanas ILAC, Martour y The Spanish Schoolhouse, al canal TLN Telelatino, a las emisoras Voces Latinas y Ondas Hispanas Canal 2, a los periódicos Correo Canadiense yEl Popular, alas revistas Abanico, La Guía de Toronto y Mapalé, a las páginas web de Buscador de Concursos, Cañasanta, Escritores.org y VidaEnCanada.com, a la Celebración Cultural del Idioma Español, a Glendon College de la Universidad York, a la Red Cultural Hispánica y a José Romero, web master de www nuestrapalabra.ca.
A los demás jurados que han cumplido esta difícil y ocupada labor con gran entusiasmo y desinterés:Jorge Etcheverryy Margarita Feliciano durante los cinco primeros años, Hugh Hazelton a partir de 2007, Raúl Masseur durante el primer año, así como Ramón de Ella, Yoel Isaac Díaz León y Gélico, que participaron como jurados en una ocasión, cada uno al año siguiente de haber obtenido el primer premio en el certamen.
A Juan Escareño, por su valiosa gestión y su inagotable paciencia, sin las cuales nos hubiera resultado imposible llevar este proyecto a buen puerto. Y a Alda Escareño, por su introducción ilustrada al mundo de los milagros. No puedo terminar sin agradecer profusamente a mi esposa, María del Carmen Sánchez de Rose, quien desde el primer día colaboró conmigo en la administración del concurso, en los arreglos y coordinación de las ceremonias de entregas de premio y, especialmente, aconsejándome con su acostumbrada dosis de sentido común y con su soporte espiritual, animándome a no desmayar en momentos difíciles y compartiendo en todo momento esta labor de amor a la literatura hispana en nuestro querido Canadá.
Guillermo Rose, Toronto, agosto de 2009
Doble invitación
Cuando Guillermo Rose anunció la creación del Concurso de cuentos nuestra palabra en 2004 y me pidió que fuera uno de los jurados, recuerdo que le dije, no sin cierta ironía: "A ver si algún día esto da para una antología que valga la pena". Para mi sorpresa, Willy me confesó sin inmutarse que, efectivamente, era algo que tenía pensado hacer, y que constituía uno de los propósitos fundamentales del concurso. Yo le contesté, muy a la ligera, que, si quería, podría darle una mano en esta aventura. Lo hice sin imaginarme que, en poco más de un lustro, el concurso llegaría a erigirse en uno de los principales valedores de la obra narrativa de escritores hispanohablantes en Canadá, y que tendríamos que asumir con cierta seriedad el reto.
Los años fueron pasando y la angustia que uno sentía al inicio de cada edición se resolvía con la inevitable aparición de buenos candidatos para la eventual publicación. El concurso se tornaba cada vez más reñido y Willy, siempre optimista, insistía en poner al tanto informal pero religiosamente a los participantes acerca de la inminencia del proyecto editorial. Pero no pasaba nada, y cada vez eran menos los que se creían el cuento.
Los escépticos no tenían idea de la sorpresa que les esperaba, porque el trabajo iba avanzando metódicamente y cobrando forma. Releímos todos los cuentos recibidos durante los primeros cinco años para evaluarlos dentro de un contexto más amplio, y destilamos la recopilación que ahora presentamos. Los 51 cuento de 39 autores que la componen exploran con suficiencia amplia gama temática, sirviéndose de diversos géneros, estilos, técnicas narrativas y puntos de vista como señuelos para buscar la complicidad del lector.
Estos textos se nutren de fuentes reales o imaginarias, cubren' contenidos tanto urbanos como rurales, barajan desde el intimismo meditativo hasta la acción violenta, invocan experiencias bien sea individuales o colectivas, apelan a lo fantástico y a lo no tanto, sacan partido a la metaliteratura, al lenguaje cinematográfico y hasta al cómic, y se regodean en una prosa barroca o asumen formas de expresión menos recargadas, cada cual con tenores narrativos y peculiaridades idiomáticas propios, para reflejar en su sorprendente variedad la dinámica del concurso.
La presencia cada vez más visible de la literatura en castellano dentro del acervo cultural canadiense se debe primordialmente a los aportes de nuevos inmigrantes en las últimas décadas. Por ello no resulta del todo sorprendente que ninguno de los autores que figuran en Cuentos de nuestra palabra en Canadá: Primera hornada haya nacido en este país.
Muchos de estos autores llegaron a Canadá con cierta experiencia literaria y, a menudo, otras profesiones a cuestas. Para algunos fue precisamente la emigración o el exilio lo que sirvió de catalizador para llevarlos a dedicarse con más ahínco a la escritura y consolidar una comunión con su lengua materna. Para otros, más afectados en su formación por la simbiosis que ofrece un nuevo medio cultural, bien sea anglófono o francófono, significó también romper moldes lingüísticos tradicionales y desarrollar formas de expresión propias que, por su singularidad, llaman la atención. Para uno, cuya lengua materna no es el castellano sino el italiano, fue la oportunidad de aspirar a convertirse en un escritor extraterritorial.
El trabajo de corrección se ha limitado masque nada a ajustes estilísticos. Entre otras cosas, optamos por agilizar la acentuación ateniéndonos a las normativas del Diccionario panhispánico de dadas de la Real Academia Española.en este rubro, y, tras fructíferos intercambios aclaratorios con más de un autor participante, nos decantamos al final por darle mayor fluidez a los textos en cuanto al uso de las comas, en detrimento, en ciertas ocasiones, de lo estrictamente académico.
Estos cuentos se ofrecen ahora como una doble invitación. A la lectura, para descubrir y disfrutar de los méritos singulares de cada texto. Y a la participación en futuras ediciones del concurso, para que todos los que se sientan calificados -y suficientemente motivados para hacerlo- no pierdan la oportunidad de acceder algún día con sus creaciones a lo que las recopilaciones venideras puedan ofrecerles.
Alex Zisman, Calgary, agosto de 2009
Para quienes en Canadá o en el extranjero deseen obtener una copia de este libro, pueden inquirir pormenores directamente con Guillermo Rose en el correo electrónico canuvian@sympatico.ca.