La suerte del pobre
De mala gana, con frío,
Dejo mi almohada y
Salgo de mi cama
Sobresaltado por el ruido del despertador
Que nunca termina.
Abro mi ventana,
Para así dejar al aire fresco de la mañana
Devolverle vida a mi cuarto.
Puedo ver el crisol
Del nuevo amanecer;
El sol va saliendo
Por sobre las cumbres nevadas
De Los Andes.
Los rayos del sol
Traen la luz cristalina,
Floreciente,
Radiando gloriosamente en mi casa—
Filtrándose incluso a través de
Las pequeñas rendijas
Entre las tablas de mi rústico chalet. —
Es la esperanza renovada
Para el día que aquí comienza.
Ya, me preparo un tesito
Y caliento a un pedazo de pan
Entre las cenizas del brasero
Que aun brilla
Desde anoche.
Me voy temprano de mañana, renuentemente.
Mis manos hundidas en los bolsillos de mi chaqueta.
Sólo la brisa otoñal
Me empuja a mi lugar de trabajo.
Esa misma brisa
También vuela las últimas hojas
Que le van quedando
A los árboles inmensos
A lo largo del Parque Forestal.
De repente, me viene una carraspera
Severa que escupo mi resfrío. —
¡Que perra es la suerte del pobre! Refunfuño.
Todos los días, con sol o con frío, hambriento o cansado
Uno debe trabajar; pelándose sus manos
O rompiéndose la espalda.
Y todo eso
¿Para que?
Sólo para que uno pueda hacerlo
Otra vez al día siguiente, y
De nuevo el día después. —
¡No hay futuro para el que es pobre!
Puedo ver a las gitanas
Por el Palacio de Bellas Artes.
Con sus polleras de ruedos flamencos
Hasta los tobillos.
“¡Dame la palma!” Te exigen.
Quieren verte la suerte…
Yo las corro como a moscas...
¿Qué suerte puedo tener yo
Que no conozca todavía?
Para mí, siempre
A sido
―¡Miseria!
The Poor Man’s Lot
Grudgingly, in the cold,
I let go of my pillow and
Leave my bed startled by the sound
Of the alarm clock
Than never ends.
I open the window,
Letting the early morning air
Breathe life into my room.
I can see the new sun, rising
Over the snow-covered peaks
Of the Andes.
The sun’s rays bring in
The crystalline glow
Of a blossoming light,
Radiating gloriously into my home —
Filtering through
Even the small cracks
In the walls of my rustic shack. —
It is new hope for the day that begins.
I make myself a tea
And warm up a piece of bread
In the ashes of the brazier
Still glowing
Overnight.
I leave early in the morning, reluctantly.
My hands sunk deep into my pockets.
Only the fresh autumn breeze
Pushes me forwards towards my workplace.
The chilly wind also blows the last remaining
Leaves off the great trees
Along Forester Park.
Unexpectedly,
I cough up my cold, harshly. —
It’s a bitch, the poor man’s lot! I grumble.
Everyday, sunny or cold, hungry or tired
You’ve got to work: scraping your hands
Or breaking your back and
All that,
For what?
Only so one may do it
All over again the following day, and
Again the day after that. —
There is no future for the poor!
I can see the gypsies
By The Arts Palace.
Round layered skirts down to their ankles.
“Give me your palm!” they demand.
They want to read your fortune.
I shoo them away as if they were flies.
What fortune may I have that
I have yet to be told?
For me,
It’s always been
—Misery!
La pluralidad de voces en By this River de David Castro Rubio
Este nuevo poemario en inglés de David Castro Rubio recorre las diversas instancias existenciales de una persona, algo fácil de decir y bastante repetido y universal en la poesía. Pero lo que diferencia una versión de otra es la plasmación poética, su efectividad. Aquí las instancias de la soledad, el amor, el compromiso, la trascendencia, la precariedad y la muerte le llegan al lector.
En el primer poema se le abre casi de golpe al lector la relación casual entre dos sujetos. No a través del lamento lírico, sino en el diálogo ocasional entre dos peatones que esperan el bus, luego de los primeros seis versos, que sitúan escueta, gráfica y plásticamente el entorno. El diálogo concluye y deja al emisor poético amargo y frustrado esperando el bus mientras la interlocutora rubia (y apetecible) se aleja en el auto del joven adinerado que le da un aventón. Ya se advierten los rasgos temáticos y el recurso de estilo que van a acompañar al lector a lo largo de este poemario. Lo urbano cosmopolita se va ampliando desde lo personal existencial a lo político mundial de una manera gradual y natural. También se dan cita variados personajes que se expresan en el espacio que se les brinda en este libro. Esta pluralidad de voces, o máscaras, o personajes que el emisor poético asume es una característica más o menos permanente de este autor, y que ya habíamos señalado anteriormente respecto a un libro anterior.
El autor usa conscientemente este recurso a diversas voces o personajes, ya que el primer poema a que nos referíamos al comienzo y que es básicamente un diálogo se llama Theater on the Spot. Estas personas o máscaras, no están limitadas por el aquí y el ahora, ni enumeran solamente las instancias de la vida en la metrópolis desarrollada occidental. Junto al peatón del primer poema que envidia a los tipos con auto que pueden levantarse a las rubias, que trata de parecer duro y recurre a un lenguaje vulgar, pero que enmascara soledad y vulnerabilidad, nos encontramos con el personaje de Afterburner, un guerrillero fundamentalista afgano que lucha contra los soviéticos (y que en algún momento previo a su inclusión en este libro provocó mi protesta); una versión de Nerón ya contemporánea que vuelve a cantar a Roma que arde en And Nero Played his Harp. O ese ser primitivo de Windwords in praise of my Primordial Nature, nómada, multifacético, que se encarna en diferentes máscaras a través de la historia y que parecen redimir al sujeto hablante de su disminuido presente; o ese niño que se apresta a cruzar una frontera con su familia, incluso la mujer iraquí cuyo marido vienen a arrestar, o ese hombre pobre en un país cercano a la cordillera. Pero a estos personajes se entremezclan como hilos de otra urdimbre otros actores situacionales como el nieto que ve consumirse a su abuela en un lecho de hospital, el padre separado de la hija pequeña, el amante distante que pide a la mujer que vuelva y revela circunstancias familiares, el participante en la histórica concentración por la paz de Québec City.
Pero básicamente se trata de un sujeto cuyo centro son las relaciones personales y que se va dibujando a lo largo del libro sin presentarse y del que esos otros son más bien alter egos positivos o negativos. Eso representa quizás la posibilidad de recapitular eventos que pueden o no ser percibidos por el lector como situaciones biográficas específicas, ya que se despliegan hacia la así llamada ‘condición humana’. Así, el joven (suponemos) que espera una llamada con una hoja de afeitar puesta contra la muñeca es quizás una rememoración, pero cabe también la posibilidad de que se trate de otro personaje y se refiere en general a todos esos jóvenes que vemos a veces por las calles con múltiples cicatrices en la parte interior de los brazos. Esa pluralidad de personajes permite revelar ocultando las vicisitudes que el lector podría interpretar como autobiográficas. Es de alguna manera un especie de pudor frente a la lírica desenfrenada. Pero el emisor poético que en definitiva trae a colación a los otros y los sostiene no parece en el fondo ser el mismo que aparece en el primer poema esperando el bus, y nos dice “
“
and I,
Alone in the park, holding only a cigarette,
Begin reconfiguring the universe”
(Y yo
en el parque, sosteniendo sólo un cigarrillo
empiezo a reconstruir el mundo).
Desde él se despliegan las otras voces, los otros personajes, que atraviesan los ámbitos de la pura cotidianidad y cruzan las instancias afectivas, sociales y políticas, para rematar en lo numinoso, que tiene sin embargo una vertiente física, presente en este poemita en que aparece la luna, que pertenece al ámbito celeste concreto del cielo y también al trascendental escatológico:
Blue Haiku
midnight blue covers
and folds me... Luna, oh Luna,
you make me sigh…
(Haikú Azul
la medianoche azul me cubre
me abraza...Kuna...Luna
me haces suspirar
y que paraleliza ese otro despegue de:
Angels at Play
My peaceful deities,
Ever-changing.
Thrilling sensations:
Sounds that touched
Fantasies ever-changing,
Karmic games.
(Ángeles jugando
Mis deidades pacíficas
Que siempre cambian
Emocionantes sensaciones
Sonidos que tocan
Fantasías que siempre cambian
Juegos kármicos)
aunque no estamos seguros si el autor se refiere a deidades per se o al carácter divino de las incidencias, circunstancias o estados vitales que el libro ha enumerado. Ya que puede referirse al panteón hindú y a la serie de reencarnaciones retribuitivas que permitirían explicar la presencia del Mal en el mundo que es uno de los elementos principales que se inventarían en este tomo.
Jorge Etcheverry
Abril de 2008