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Crónicas
Al pasar, sobre París
Jorge Etcheverry

A mí me encantó cuando fui, nunca con mucha plata. Medio conozco varios barrios, en general fui a eventos, a leer poemas. Una sola vez solito y por la libre. Viví un par de semanas en un cuartucho de hotel sobre un restaurante de tercera por ahí por la Gare du Nord. Hice torpe interpretación a turistas gringos o ibéricos medio borrachos .Hay gente que dice que la ciudad es incómoda—gente de afuera —poluta. Que hay un olor —leve— a alcantarilla, vulgo mierda— omnipresente, que lo permea todo. Comida árabe y étnica barata, aunque baste y sobre una baguette con paté. Se pueden comer una excelente salchicha portuguesa, aunque alguien diga para qué ir a París a comer salchicha portuguesa —un cuscús mejor que en África del Norte. De Saints Denis, calle del sexo a renta--- vulgo la calle de las putas--- se sale a la monstruosidad moderna del Georges Pompidou, que es un museo. Si te alcanza el tiempo date una vuelta por el Père Lachaise—en cuyas tumbas descansa o no mucha gente famosa