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Actas : Crónicas Marzo 9, 2015


El abuelo defiende sus crónicas y arremete contra la juventud
El Abuelo

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“Aunque a veces encuentro estas crónicas un poco fomes, de todas maneras te las voy a ir seguir poniendo”, me dijo el encargado de esta página. Yo lo mandé a leer al gran autor judío Isaac Bashevis Singer, le dije que algunos de sus mejores cuentos son puras conversas en una mesa, tomándose un café, más o menos como me pasa a mí, que me junto con gente que me sale con todo tipo de cosas y algunas veces hago crónicas con eso. Claro que estas crónicas mías no tienen el carácter cebollento o esa cosa medio sin vacilar marchar soldados de Jesús que parece bañar casi todo lo que se publica de prosa y poesía (dizque) sobre todo en las redes sociales. O a lo mejor me estoy poniendo muy viejo y veo como un poco exagerados esos despliegues de entusiasmo o pasión en la cosa sentimental, política, identitaria, genérica que le dicen, etc. A lo mejor lo que pasa es que las generaciones nuevas tienen que empezar a hacer todo otra vez, sobre todo tienen que creer que están haciendo algo nuevo cuando en realidad estén repitiendo las mismas cosas. Con algunas modificaciones claro, por algo son otra generación y no se puede negar que ha pasado agua bajo los puentes. Pero por otro lado nadie se va a entusiasmar lo suficiente como para estar escribiendo si piensa que está puro repitiendo cosas, que a lo más está aportando su granito de arena y listo. Entonces no se haría nada, todo el mundo se amargaría. Eso pasa en todas las artes, en la ciencia, en la política para qué decir, parece que todo el mundo se lo pasa descubriendo la pólvora y el paraguas y a lo mejor es así, sino ya habríamos colonizado otros planetas, alcanzado la inmortalidad, qué se yo. Pero yo no llego al nivel de menoscabar o menoscagar a la juventud como lo hace por ejemplo un poeta más o menos conocido, que conozco bastante, y que puso por ahí en una red social de cuyo nombre no quiero acordarme, como dice Cervantes, un miniantipoema que dice así:

Las voces nuevas
Unas buenas
Otras como las huevas

Además que no se puede negar que para donde uno mire las cosas son cada día más difíciles, menos recursos naturales, más gente, menos trabajos y peor pagados, la caída del poder adquisitivo, el aumento de la polución, la criminalidad en aumento permanente. Tanto que si uno fuera alarmista podría pensar que las pandillas están a punto de tomarse algunos países más o menos chicos y uno bastante más grande que prefiero no mencionar para que no me acusen de yanacona, pro imperialista y otros calificativos que a veces sirven astutamente para que uno desvíe la atención hacia lo que se llama el enemigo principal y no se ande fijando en pelos de la cola porque nadie es perfecto problemas hay en todas partes, si me entiende. Además el susodicho poeta, en el colmo de la hipocresía y siendo ya no tan joven, ya que es casi de la edad mía, puso por ahí:

J'adore
L'Age D'Or

lo que es el colmo de la cursilería ya que usa francés, y hay que ser muy hipócrita para siquiera pretender que la vejez pueda ser objeto de amor, cuando apenas se puede tolerar, y puso también esta otra cosa

La identidad

¿Y eso
Con que se come
Con chimichurri o con pebre
Con raita o con salsa blanca?

aunque él una vez que estaba súper curado se me definió como poeta-sorguín y me dijo que el modo de vida más alto al alcance de la especie humana era el del poeta vanguardista urbano. Más identitario dónde. Pero a lo que iba, respecto a la juventud, no puedo sino echar de menos esos días (claro que hace como medio siglo) cuando los cabros que se radicalizaban, o eran antisistema, etc. se metían en grupos revolucionarios que peleaban por construir sociedades igualitarias, utópicas, querían hacer la revolución social, etc., mientras que ahora esos mismos cabros quieren armar estados religiosos, basados en las concepciones sociales más negras, más reaccionarias, que convierten a los asesores del Pinocho (como se le dice en mi país de origen al tirano Pinochet) en niños de guardería. Lo peor es que diga que se radicalizan, por lo menos en español eso significa pasarse pa la punta hacia la izquierda, y se llame radicalización a ese proceso por el que pasan estos cabros islamistas, yo preferiría llamarlo en cambio no radicalización, sino pelotización o incluso sacodehuevación, pero en fin, ya estoy medio cansado y solo quería dejar unas cosas claras, respecto a la juventud actual, a estas crónicas y que no me vendo por un plato de lentejas, además de que me gustan las cuentas claras y el chocolate espeso, como decía mi abuelita (que en paz descanse).



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