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Actas : Crónicas


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La muerte del ciudadano Jekyll y el nacimiento del consumidor Hyde
Omar Cid


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El bus se desliza por la carretera de sur a norte,  el candidato de La Concertación Eduardo Frei, hace unas cuantas horas ha reconocido su derrota, las casas cercanas a la carretera principal concesionada, se ven silentes, el ingreso a la ciudad de Santiago por el Barrio de Estación Central, pasando por el Hogar de Cristo, nos recuerda que los pobres si pueden esperar siendo serviles y obedientes “al patroncito”.  

La máquina ingresa al Terminal, el bullicio del ir y venir me descoloca, los rostros inexpresivos, el andar rápido con la vista saltona como escabulléndose llama profundamente la atención.

A las 23:30 tomo un taxi con rumbo a Grecia -el conductor me recuerda mientras subimos por calle Arica- que la derecha no llegaba al poder desde 1958, bajo el mandato de Don Jorge Alessandri…

Con la fe del carbonero, el hombre me hablaba de las bondades del próximo gobierno “pagaremos menos agua, luz y las carreteras privatizadas van a bajar el peaje” eso mientras la ciudad parecía un cementerio.

De Plaza Italia hacia arriba, el carnaval y la euforia incluso dio para que los más osados sacaran del closet, alguna pancarta con la imagen del ex dictador, que era besada y aplaudida por los asistentes como si se tratara  de la Virgen del Perpetuo Socorro.

Salí de la capital el día sábado a primera hora y el domingo a media noche el país ya no es el mismo.

La lenta transformación del Doctor Jekyll en Mister Hyde tuvo su día y hora, había indicios, ataques de improviso, pero el proceso finalmente acabó, el ciudadano Jekyll abandona la cámara de sufragio y deja su responsabilidad al consumidor Hyde,  se necesitaron muchos brebajes, para romper su naturaleza: La alegría que no llegó, la justicia en la medida de lo posible, privatizaciones innecesarias, el regreso sin ningún rasguño del tirano, las casas COPEVA, Chile-Recortes, la sangre de Alex Lemún, las balas sin dueño contra Rodrigo Cisterna etc,etc.

 

La hora de los patrones

En rigor, el combo electoral compuesto de una salsa de cambio, con papas de lo mismo, más una porción de pacificación a toda costa y un aperitivo de pan y circo, se llevó la preferencia de los comensales.  

Nada tan grave como para indigestarse o sentirse arrepentidos de algo, total los patrones saben mandar y los gerentes como los trabajadores obedecer.

Chile vuelve a su rancia tradición oligárquica, la que recibió el centenario y zapateo sobre la sangre de los obreros de la escuela Santa María  de Iquique, repartiendo vino y empanadas hasta el cansancio.

Es la hora de los patrones, ya no hay excusas para que  se oculten en las parcelas de agrado.

En honor del bicentenario y de la economía neoliberal hagan gala del chorreo, del millón de pegas prometidas. Llegó la hora de las limosinas y la repartija popular al estilo Farkas, porque llegaron para quedarse y no apretar cachete con las primeras marchas  y los cortes de luz, como imaginan algunos soñadores de la tesis del enemigo al frente.

 

 






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La cita Trunca. ed. Jorge EtcheverryOttawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América. Jan 19, 2010
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